Tuxedo Nano Pro Gen14: el mini PC es el presente y futuro del escritorio

Ya tenía ganas de echarle el guante a un sobremesa de Tuxedo y el elegido no ha sido otro que el Nano Pro Gen14, un mini PC que a primera vista puede parecer un juguete… Pero nada más lejos de la realidad: este formato es el presente y futuro del escritorio, y no solo para quienes buscan lo básico, que también. Sé que es una opinión con la que no todo el mundo está de acuerdo, pero en la que me reafirmo cada vez que pruebo uno de estos equipos.
Hace aproximadamente una década que los mini PCs comenzaron a florecer en el mercado, pero no ha sido hasta más recientemente que se han convertido en una auténtica alternativa como reemplazo de las torres tradicionales. Al menos, para una gran mayoría de casos de uso. En los últimos años, sin embargo, más que alternativa, estos equipos compactos son la opción más recomendable en su segmento. Con excepciones, claro.
Para cada vez más usuarios, el mini PC ofrece ventajas innegables como equipo de sobremesa, y lo hace sin desmerecer en prestaciones según el caso de uso. El Tuxedo Nano Pro Gen14 es un excelente ejemplo de ello, con el aliciente de no conformarse con lo mínimo. Todo lo contrario: en su categoría, es un dispositivo de gama alta que cumple con lo que promete. Pero ¿es para ti? Esa es la pregunta que, quizás, puedas ver respondida en este artículo.
Tuxedo Nano Pro Gen14

Comencemos primero por dar repaso a las características del equipo, porque solo con eso vale para comprender a lo que han llegado estos pequeños ordenadores.
Las principales especificaciones de Nano Pro Gen14 incluyen:
- Procesador:
- AMD Ryzen AI 5 340 (6 núcleos | 12 hilos | máx. 4,8 GHz)
- AMD Ryzen AI 7 350 (8 núcleos | 16 hilos | máx. 5 GHz)
- Gráficos:
- AMD Radeon 840M (máx. 2900 MHz | Núcleos de GPU: 4)
- AMD Radeon 860M (máx. 3000 MHz | Núcleos de GPU: 8)
- Memoria:: De 16 a 96 GB DDR5 a 5600 MHz
- Almacenamiento: De 1 TB a 8 TB M.2 y de 1 TB a 2 TB M.2 2242
- Conectividad:
- USB-C 4 con DisplayPort 1.4a (x2)
- USB-A 3.2 Gen2 (x3)
- Audio 2 en 1 (auriculares + micrófono)
- HDMI 2.0 (18 GBit/s | máx. 4K / 60Hz) (x2)
- LAN Gigabit 1 (Realtek RTL8111H)
- LAN de 2,5 Gigabit (Realtek RTL8125BG)
- WiFI 6E (TriBand)
- Bluetooth 5.2
- Peso y dimensiones: De 600 g a 1 kg, 110 x 117.5 x 49 mm
- Otros: Cerradura Kensington, soporte VESA

Todos los detalles, en la página del producto.
Nano Pro: potencia en formato compacto
Vistas las especificaciones del Nano Pro, se entiende bien cómo un dispositivo de estas dimensiones (no es el mini PC más pequeño que he visto, pero sí uno de ellos) sin ventilación o procesamiento gráfico independiente, puede competir de tú a tú con el ordenador de sobremesa tradicional. Y es que alguna de las limitaciones que más pesaban a la hora de considerar un equipo de estas características, han quedado atrás.
Aspectos como la capacidad de memoria y de almacenamiento son los más reveladores a este respecto: difícilmente muchos usuarios se vayan a por las configuraciones más altas, no solo por el coste que ello supone, sino porque son excesivas incluso en ámbitos exigentes. ¿Hay excepciones? Siempre las hay, ya lo he señalado. Pero, en términos generales, una configuración «media» es suficiente para la mayoría.
El equipo admite dos módulos de memoria hasta un máximo de 96 GB de RAM, mientras que el espacio de almacenamiento arranca en 1 TB, con posibilidad de ampliación hasta 10 TB SSD. Una auténtica locura, pero si se ofrecen semejantes rangos, es porque hay clientes que los demandan. En este caso, todo apunta a la IA, sí, aunque el usuario es soberano.

Así de pequeño es el Tuxedo Nano Pro Gen14
A lo que me refiero es: pese a que las nuevas APUs de AMD se han optimizado para un mejor desempeño en la ejecución de tareas relacionadas con la inteligencia artificial, no dejan de ser procesadores de alto rendimiento que se pueden usar para todo. Nadie necesita 96 GB de RAM o 10 TB de espacio, salvo que quiera hacer cosas muy específicas. Por eso no ha sido hasta recientemente, con la explosión del fenómeno de la IA, que se han empezado a ofrecer estas capacidades en equipos de consumo.
Dicho lo cual, tampoco recomendaría quedarse en lo mínimo con un equipo como el Nano Pro, si bien Tuxedo no pone impedimentos de ningún tipo para que el usuario amplíe la configuración por su cuenta: se puede adquirir con la configuración base e ir ampliándolo con el tiempo. Pero mientras que 1 TB de espacio me parece adecuado, 16 GB de RAM me resultan poco. Entre 32 y 64 GB, creo, discurre la opción más inteligente.
Para realizar este análisis, le pedí a Tuxedo un Nano Pro Gen14 con AMD Ryzen AI 7 350 (AMD Radeon 860M) con 32 GB de RAM y 1 TB de disco.
AMD Ryzen AI 7 350
Iba a resolver este bloque dedicado al procesador del Nano Pro con la típica reseña de datos técnicos, alguna breve mención a la experiencia de uso…, pero tuve la brillante idea de ponerme a hacer benchmarks, algo que —como sabéis los habituales— no es mi estilo, y como tampoco se trataba e convertir este análisis en una comparativa meramente técnica, he tenido que replantearlo.
De hecho, he tenido que podar casi todo lo que saqué tras ejecutar una buena batería de tests, porque el resultado fue desmesurado y no especialmente interesante desde el punto de vista pragmático: es difícil de interpretar para el lego, el usuario experimentado tiene comparativas de hardware por doquier en portales especializados… y es imprescindible la comparativa, lo cual convertiría este bloque en chorreo de datos muy relativos, alargando el texto en demasía.
Dicho esto, le le dediqué bastante tiempo a esta tarea y qué menos que rescatar algunas de las conclusiones que saqué, sintetizadas todo lo posible. Así que vamos con ello. ¿Queda en buen lugar el Ryzen AI 7 350? ¿Y la Radeon 860M?
Empecemos por la CPU: el equipo se mueve con soltura en cargas reales, con límites que se alcanzan cuando le pides «todo a la vez» durante un buen rato y el tiempo se dispara. Traducido: suficiencia en la rutina diaria y capacidad para tareas de creación y trabajo, pero sin margen excesivo para procesos muy exigentes sostenidos en multitarea activa.
Para hacerse una idea, el Ryzen AI 7 350 tiene un rendimiento en bruto similar al de procesadores de escritorio como el Ryzen 5 7600, el Core i5-13400 o el Ryzen 7 5700X, lo cual no está nada mal considerando el tamaño, consumo y, por lo tanto, eficiencia. Cabe recordar que se trata de un procesador portátil, con todo lo que ello conlleva.
En materia de codificación de vídeo, sin embargo, la historia es más interesante: en 1080p hay margen de sobra para trabajar con fluidez, mientras que en 4K entran en juego el tipo de proyecto, el preset y la paciencia del usuario. No es un equipo pensado para producción intensiva, pero sí responde con solvencia en edición doméstica o semiprofesional.
AMD Radeon 860M
Si la CPU es la mitad de la historia, la otra mitad son los gráficos integrados. La Radeon 860M no pretende reemplazar una dedicada moderna, pero sí situar al Nano Pro bastante por encima de esa idea de «ofimática y poco más». Este es, quizás, el aspecto más jugoso del hardware de base del Nano Pro Gen14.
Sin entrar en excesivos tecnicismos, la GPU es capaz de acelerar tareas específicas —como el reescalado de imágenes o procesamiento de IA en consumo— con solvencia en escenarios razonables, pero también muestra dónde está el límite cuando se disparan la resolución y la complejidad. De manera más clara: me refiero al rendimiento de la GPU al utilizar esas aplicaciones tan populares actualmente que permiten escalar imágenes pequeñas en tamaños más grandes conservando la calidad… o intentándolo.
En resumen, no es una GPU para presumir de IA, pero sí para empezar a usarla. A nivel de estabilidad gráfica en Linux, la Radeon 860M da de sí para algo más que lo justo, apoyada como corresponde en el conjunto de controladores, kernel y pila gráfica sobre Tuxedo OS (que es como lo probé todo).
Más en resume y aplicado al equipo en sí: cumple con todo lo que promete en materia de procesamiento, sin sorpresas en ninguna dirección. Ahora bien, la verdadera prueba está en cómo se comporta en la realidad. Y la realidad es muy amplia y abarca muchos escenarios. Aunque lo que se está preguntando más de uno, llegados a este punto, es…
¿Se puede jugar con el Nano Pro?
Una de las razones por las que no me gusta realizar benchmarks en los análisis es porque, como he mencionado, son datos relativos. Es decir, son un indicador que puede ayudar a situar determinado hardware en una lista, pero la experiencia de uso real es otra historia. ¿Qué más da si la CPU o la GPU tardan nosecuantos milisegundos más o menos en realizar nosequé tarea? La cuestión es ¿puede con ello o no?
A pesar de que el Nano Pro no es un equipo para jugar, tampoco decepciona, siempre y cuando seamos realistas. Lo bueno es, como ya he comentado, que todo ha avanzado tanto que puede incluso sorprender hasta dónde llega un mini PC actualmente. A nivel de procesamiento gráfico puro y duro, la Radeon 860M es bastante más potente que gráfica de Steam Deck, aun cuando no son del todo comparables al estar esta última optimizada para un entorno muy concreto.
Sin embargo, es un indicativo del techo teórico del aparato en materia de juegos y, de hecho, le he exigido un poco más de lo que las especificaciones y requisitos de la Steam Deck marcan: 1080p. Qué menos. Lo hice, además, ejecutando varios juegos exigentes, cada uno a su manera. Destaco un par nada más, a modo de muestra.
Primero, el Cronos: The New Dawn, título doble A desarrollado con el Unreal Engine 5 al que se puede jugar en su configuración mínima, aunque no es algo que recomendaría porque pierde mucho (no llega ni a los 30 FPS). Por el contrario, en una configuración media la experiencia se resiente lo suyo y, aunque llegué a ponerlo al máximo, todo va a peor… Pero solo se me bloqueó cuando activé el trazado de rayos. Como prueba, me sirve.
Segundo, el Assassin’s Creed: Origins, que a pesar de tener sus años, sigue permitiendo configuraciones exigentes incluso para hardware dedicado actual: no importa si lo juegas en una NVIDIA o una AMD de última generación, porque como lo pongas a tope, vas a escuchar cómo los ventiladores comienzan a bufar. Por ello, precisamente, me pareció interesante utilizarlo para medir la capacidad del Nano en un testeo más «real», ya que no puedes pretender jugar a títulos triple A de reciente hornada con este equipo).
Como se puede ver en la imagen sobre estas líneas, el juego puede ponerse en calidad alta —con algunas opciones desactivadas— y, en apariencia, va sobrado para recorrer Egipto. Pero ¿y durante el juego? Pues también, y con un mínimo de 30 FPS estables en la mayoría de escenarios, aunque para asegurar se le puede retocar un poco las opciones más demandantes, como los sombreados.
En resumen: puedes hincharte a jugar con el Nano Pro a mil y un títulos, pero no le pidas imposibles.
El efecto mini
Cambiando de tercio, como mencionaba al principio del artículo, los mini PC ofrecen ventajas indiscutibles como equipo de sobremesa y sin desmerecer en prestaciones según el caso de uso. ¿Ha quedado esto último claro? Las cosas, como son: las limitaciones más evidentes de estos equipos están en el rendimiento bruto y eso no va a cambiar por razones físicas obvias.
La cuestión, por lo tanto, es: ¿puede con todo lo que le pido? Y la respuesta… dependerá de cada persona, de su presupuesto, necesidades y preferencias.
Por ejemplo, encontrar o montar un PC de sobremesa tipo torre más barato que un mini PC como el Nano Pro es factible, y muy probablemente el procesador sea más potente. Pero no sucederá lo mismo con el apartado gráfico. Es curioso, pero mientras que un Ryzen 5 de gama media tirará bastante más que un Ryzen AI 300 en términos generales, con el chip gráfico sucederá al contrario. Y no importa que te vayas al tope de gama más actual.
Ergo, para superar el rendimiento de una gráfica integrada para portátiles y equipos compactos de bajo consumo como el que nos ocupa, será preciso contar con una gráfica dedicada, en cuyo caso, el precio del equipo aumenta en consecuencia. Cuánta gráfica necesitas, es la gran pregunta, porque la respuesta determinará si lo tuyo es un sobremesa tradicional, o un mini PC. No te líes: esta es clave.
Más allá de la necesidad gráfica, que no solo se reduce a si puedes ejecutar tal o cual juego, sino a la calidad de imagen de salida que tengas o al tipo de aplicaciones al que puedes aspirar, está el procesador. Y acabo de decir que un gama media de sobremesa es equivalente. Lo curioso es que en la rutina diaria ni lo vas a notar —siempre con matices— porque, en este aspecto, la experiencia es muy buena.
Y qué decir de la capacidad de memoria y almacenamiento que no haya dicho ya.

El «fecto mini» es cuando molestan más los cables que el PC
El tamaño lo condiciona todo, sí. Para bien y para mal. La cuestión es que, a día de hoy, las ventajas superan por mucho a los inconvenientes, salvo que estos devengan por obligación. Y la principal ventaja de los mini PCs es su tamaño, del cual deriva todo lo demás: se puede poner en cualquier lado y no molesta, porque apenas ocupa espacio; es tan silencioso como un ultraportátil, algo en lo que no reparas hasta que te ves en la situación de usar otro ordenador; su consumo es mucho menor…
El efecto mini es real y, al menos desde mi perspectiva, es el formato que se va a imponer en el mercado de consumo y profesional como reemplazo del PC tradicional… en la mayoría de casos (insisto en ello para que no se diga que generalizo). Solo quienes deseen estar a la última en juegos o dependan para su trabajo de hardware de procesamiento y gráfico dedicado para tareas de alta demanda, optarán por una torre. Por precio, eficiencia y practicidad, son el presente y futuro de la sobremesa.
En cuanto al Nano Pro, Tuxedo ofrece una interesante alternativa con un enfoque muy particular en el que cabe insistir: la IA. Ese es el quid de la cuestión en lo que se refiere específicamente a esta propuesta, por encima incluso de su factor forma. Es importante recalcarlo, porque esta serie de procesadores se ha diseñado para dispositivos de entrada en este campo.
De hecho, es un elemento absolutamente determinante, también en el precio. No es solo que el equipo haya aumentado su coste; es que, con la misma configuración y, sobre todo, con el mismo procesador, las opciones que se encuentran en el mercado de las grandes marcas del sector, son por lo general más caras, e incluso mucho más caras. ¿Se debe a la escasez de este tipo de modelos? ¿Se debe a su especialización? Se deba a lo que se deba, es la realidad.
Conclusiones
Me ha sido complicado abordar el análisis del Nano Pro sin entrar aunque sea de pasada en la situación económica que atraviesa el sector tecnológico y que, como de costumbre, se mueve al ritmo de los gigantes, pero afecta principalmente a quienes viven a sus pies. La cosa es que, infortunios pecuniarios al margen, se trata de un equipo que cumple con todo lo que promete y algo más: es un excelente ejemplo del «efecto mini» al que me acabo de referir.
La experiencia de uso durante estas últimas semanas ha sido impecable y, ojo que la he compaginado con opciones mucho más «contundentes». Sin embargo, todo ha ido como la seda. Y ahora que lo pienso, quizás 32 GB de RAM sean suficientes para la mayoría de usuarios ahora mismo. Sobre todo, si virtualizar no es uno de los propósitos que se persiguen (se puede virtualizar con menos recursos, pero a la larga se hace pesado).
En resumen, el Tuxedo Nano Pro Gen14 es un excelente reemplazo al escritorio, pero no en formato portátil, sino mini, lo cual demuestra cómo ha avanzado todo en unos pocos años. De ahí que me ratifique en mi largo tiempo sostenida opinión sobre los mini PC, y que la traslade a este particular modelo, con el que funcionaría muy a gusto en mi día a día.
Lo mejor:
- El factor forma: es ideal para cualquier setup, sea minimalista o no.
- La potencia: es pequeño, pero matón… y es que sin potencia el tamaño no importa.
- La capacidad de ampliación: complementa los puntos anteriores y de qué manera.
- El silencio: tenía que repetirlo, pero el silencio es un gozo.
Lo peor:
- El precio. Normalmente suelo incluir varios puntos positivos y otros tantos negativos en mis análisis, pero en este caso no tengo ninguna queja del Nano Pro. Sin embargo, publico este artículo en plena crisis de memoria y almacenamiento y… aunque no sea algo que afecte de manera específica a este equipo, también lo ha hecho.
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