SteamOS abre sus puertas al hardware de Intel y sus gráficas integradas

Parece que Valve se ha cansado de que su sistema operativo sea un coto privado para el hardware de AMD. Aunque hasta ahora SteamOS había vivido cómodamente optimizado para los chips de la Steam Deck, las últimas noticias confirman que el soporte para el ecosistema de Intel ya es una realidad. Este movimiento no es moco de pavo, ya que abre la veda para que un montón de consolas portátiles y equipos de escritorio que corren bajo arquitectura Intel puedan dar el salto al sistema del pingüino de forma más o menos estable.
La noticia ha saltado tras comprobarse que las nuevas versiones beta de SteamOS, concretamente las ramas 3.8.x, ya permiten arrancar y jugar en dispositivos que antes eran territorio exclusivo de Microsoft. En el mercado español y europeo, donde la variedad de dispositivos portátiles es cada vez mayor, esta noticia ha caído como agua de mayo para los entusiastas que prefieren una interfaz puramente de consola frente a la a veces farragosa experiencia de Windows 11 en pantallas de siete u ocho pulgadas.
Pruebas reales de SteamOS en la MSI Claw y hardware de escritorio
Uno de los grandes protagonistas de este avance ha sido la MSI Claw 8 AI+. Equipar este dispositivo con un procesador Intel Core Ultra 7 258V y los nuevos gráficos Intel Arc 140V parecía un reto para SteamOS, pero los resultados iniciales son bastante prometedores. Se ha comprobado que el sistema inicia y permite navegar por la biblioteca sin problemas aparentes, permitiendo ejecutar títulos de peso como Cyberpunk 2077 con una fluidez que, si bien no es perfecta, ya entra de lleno en lo que cualquier jugador consideraría aceptable.
Pero no todo el monte es orégano, ya que en el terreno del PC de sobremesa la cosa está un poco más verde. Se ha conseguido hacer funcionar la tarjeta gráfica Intel Arc B580 con SteamOS, aunque el proceso es un poco más enrevesado de la cuenta. Para lograrlo, hay que tirar de instalaciones antiguas y reparaciones manuales, lo que deja claro que Valve todavía tiene que pulir la instalación directa para que el usuario de a pie no tenga que romperse la cabeza con comandos y parches previos.
Rendimiento y fallos que todavía hay que pulir
A pesar de lo ilusionante que resulta ver el logo de Steam cargando en una consola con Intel, los números nos dicen que todavía queda camino por recorrer. En juegos exigentes como Marvel’s Spider-Man 2, se han reportado tirones molestos al intentar usar tecnologías de generación de fotogramas. Es evidente que Windows 11 sigue llevando la delantera en cuanto a rendimiento bruto en estas configuraciones específicas, especialmente porque los controladores de Intel para Linux aún necesitan un hervor para alcanzar la madurez que tienen en el sistema de Microsoft.
Además del rendimiento puro, hay un par de piedras en el camino que resultan bastante molestas en el día a día:
- Gestión del TDP: El menú oficial de SteamOS para controlar el consumo de energía no termina de llevarse bien con los chips Intel, obligando a usar herramientas de terceros.
- Controles y botones: Se han detectado problemas de mapeo en ciertos botones específicos de las consolas MSI, lo que empaña la experiencia de «encender y jugar».
- Estabilidad en juegos: Títulos que en Windows van como la seda, en esta beta pueden sufrir caídas de frames puntuales que resultan un pelín frustrantes.
Necesita mejorar
Aun con estos fallos, la dirección que ha tomado Valve es la correcta. La posibilidad de que consolas como la OneXPlayer 3 o la Acer Predator Atlas 8 puedan aprovechar las bondades de SteamOS es un incentivo enorme para el mercado. No hay que olvidar que gran parte del éxito de la Steam Deck no es solo su potencia, sino lo bien que gestiona la memoria y lo limpia que es su interfaz comparada con cualquier alternativa que use Windows de fondo.
El camino hacia un sistema operativo universal para gaming portátil sigue avanzando a buen ritmo gracias a estas versiones beta. Aunque por ahora el rendimiento en hardware Intel se quede un escalón por debajo de lo esperado, la compatibilidad ya está sobre la mesa y solo es cuestión de tiempo que las actualizaciones de firmware y los parches de Valve cierren esa brecha. Estamos ante un escenario donde el usuario tendrá la última palabra para elegir el hardware que más le guste sin estar encadenado a un único sistema operativo, lo cual siempre es una victoria para la comunidad.
