NVIDIA lanza el parche 580.173.02 para dar soporte a gráficas veteranas en Linux

Mantener al día un ordenador que ya peina canas no siempre es una tarea sencilla, sobre todo cuando los fabricantes suelen centrar casi todos sus esfuerzos en la tecnología más puntera. Sin embargo, para aquellos que siguen utilizando tarjetas gráficas de generaciones pasadas en sistemas Linux, NVIDIA ha decidido mover ficha con un nuevo paquete de mantenimiento que trae algo de aire fresco a sus componentes.
Se trata del lanzamiento de la versión 580.173.02, una actualización que pertenece a la rama de legado de la compañía y que busca pulir la experiencia de uso en arquitecturas que todavía tienen mucha guerra que dar en el escritorio. Este movimiento afecta principalmente a quienes poseen modelos de las series Maxwell y Pascal, asegurando que sus equipos sigan funcionando de forma estable sin necesidad de saltar a hardware más moderno de forma inmediata.
NVIDIA 580.173.02 introduce mejoras en la estabilidad visual y el rendimiento
Uno de los puntos más destacados de esta revisión es la solución de un error bastante molesto que provocaba la aparición de pantallas negras tras cambios de modo en aplicaciones que utilizan el servidor X11. Al parecer, el problema estaba relacionado directamente con la extensión Present, y con la llegada de este parche los usuarios deberían notar una transición mucho más limpia y sin sobresaltos al ejecutar sus programas habituales.
Por otro lado, los usuarios que tiran de APIs modernas también van a notar una mejoría en su día a día. Se ha corregido un fallo que generaba retrasos en los procesos cuando varios hilos de ejecución esperaban un semáforo de Vulkan, lo que anteriormente se traducía en tirones y una caída del rendimiento bastante evidente. Gracias a este ajuste técnico, la fluidez en juegos y aplicaciones compatibles debería volver a niveles normales, evitando que la experiencia se vea empañada por fallos de sincronización interna.
Correcciones técnicas para el sistema
No todo se queda en lo puramente visual, ya que el controlador también mete mano a la gestión de memoria del sistema. Se ha parcheado un comportamiento errático donde los búferes de OpenGL podían migrar sin permiso desde la memoria de la tarjeta gráfica a la memoria principal del equipo, algo que solía ocurrir cuando no se definían correctamente ciertos indicadores de almacenamiento. Además, se ha solucionado un dolor de cabeza para los que prefieren instalar los controladores a mano, ya que un error en el instalador de NVIDIA impedía que los módulos del kernel mediante DKMS se compilaran correctamente en diversas configuraciones.
Esta serie 580 se confirma así como el último refugio para dispositivos tan populares en su día como la serie GeForce 10, garantizando que seguirán recibiendo soporte para nuevos núcleos de Linux y servidores X durante un tiempo adicional. Aunque no se añadan funciones revolucionarias a estas alturas, el hecho de recibir parches de seguridad y estabilidad permite alargar la vida útil de estos componentes sin que el usuario se sienta desplazado. Es un alivio ver que todavía se cuidan estos detalles técnicos que, aunque no ocupen grandes titulares, facilitan mucho la vida a quienes no tienen intención de renovar su hardware pronto.
