Mageia 10: vuelve la magia… con poca chispa

Casi tres años después de su último lanzamiento, llega Mageia 10, una nueva versión mayor del sucesor comunitario de la vieja Mandriva, o lo que es lo mismo, de la aún más vieja Mandrake. En contraste directo con CachyOS, de la que os hablábamos esta mañana, Mageia se presenta como una distribución algo vetusta, anclada en las formas y fondos tradicionales, pero todavía con su público.
A falta de anuncio oficial, Mageia 10 ya ha aparecido listada en Distrowatch, las notas de lanzamiento han sido publicadas y su descarga está disponible a través de los canales oficiales, así que nos hacemos eco del tema por si alguien por ahí está ocioso y le apetece probar las bondades de una propuesta, cabe repetir, que se mantiene fiel a la idiosincrasia con la que nació el proyecto hace ya tres lustros.
Mageia 10 llega profundamente renovada en lo que respecta a los paquetes que componen la distribución, como no podría ser de otra manera después de tanto tiempo. Sin embargo, que nadie espere nada espectacular, porque prácticamente todo se resume en actualizaciones. A nivel de sistema destacan componentes como el kernel Linux 6.18, systemd 258 o Mesa 26, todos ellos bien parcheados. Los controladores propietarios de NVIDIA están en los repositorios non-free, con la serie R580 para gráficas recientes y la veterana R470 para modelos más antiguos.
Ya en el escritorio nos topamos con la opción predeterminada, que recae en KDE Plasma 6.5 y KDE Applications 25.12, con GNOME 49 y Xfce 4.20 como alternativas integradas en el instalador de sistema. Como se ve, no se trata de la distribución más al día que uno pueda encontrar hoy en día (por no decir que hasta Debian llegó más actualizada). Por lo demás, las opciones de interfaz incluyen LXDE, LXQt, MATE, Cinnamon, Enlightenment y algunas más.

Mageia 10 – KDE Plasma
La gestión de software se apoya en RPM 4.20 y, para quien lo prefiera, en DNF 5.4, si bien Mageia prioriza las interfaces gráficas, con el longevo Rpmdrake como opción de referencia. También ofrece soporte de AppStream en sus repositorios RPM-MD, lo que permite que herramientas como KDE Discover o GNOME Software puedan ofrecer una experiencia más moderna al buscar e instalar aplicaciones. De hecho, Flatpak viene instalado por defecto, aunque será preciso tirar de consola o instalar una herramienta más competente, como KDE Discover, GNOME Software o alguna otra para disfrutar de una experiencia más cómoda y unificada.
¿Más cosas? Sí, muchas, pero poco que cambie la lectura general del lanzamiento: Firefox 140 ESR, LibreOffice 26.2, GRUB 2.12, PipeWire disponible aunque PulseAudio siga activado por defecto, herramientas propias retocadas y toda la ristra habitual de compiladores, lenguajes, aplicaciones de servidor y demás componentes actualizados. Lo normal en una versión mayor que llega tarde, pero llega. O quizás, como decía el mago, no llega tarde ni pronto, sino cuando se lo ha propuesto.
Por último, quienes estén en Mageia 9 podrán actualizar a Mageia 10, ya sea mediante Mageia Online, urpmi o DNF, siempre que preparen el sistema como corresponde: copia de seguridad, actualización completa, reinicio previo, repositorios de terceros fuera y un vistazo atento a las erratas. Las imágenes Live, ojo, no sirven para actualizar. Nada raro, pero después de casi tres años entre versiones tampoco conviene ir con prisas.
Todas las novedades de Mageia 10, en las notas de lanzamiento. La descarga, en la página oficial… incluyendo medios de instalación para 32 bits. Algo a tener en cuenta.
En definitiva, Mageia 10 es exactamente lo que cabía esperar de Mageia a estas alturas: una actualización importante para sus usuarios, una curiosidad respetable para quienes recuerdan de dónde viene y una propuesta difícil de vender fuera de su nicho. La magia sigue ahí, si se quiere llamar así, pero chispa, lo que se dice chispa…
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