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Las Raspberry Pi serán más caras por culpa de la IA, o más bien por el coste de la DRAM por su éxito

Raspberry Pi 5 de 16GB con nuevo precio

Ya lo aviamos al comenzar el año: si tienes pensado comprar un equipo informático a corto plazo, cuidado; puede que sea mejor replantearte la situación. El uso de la IA se ha disparado, y las compañías que hay detrás han comprado muchos componentes, como memoria RAM, discos SSD y tarjetas gráficas. Ahora traemos una mala noticia, continuación de la nuestra en forma de aviso: Las Raspberry Pi verán aumentado su precio.

Esta revisión de tarifas no es un ajuste menor: en algunos casos, las nuevas etiquetas suponen aumentos de más del 70 % respecto al precio original. La situación preocupa especialmente a educadores, aficionados y pequeñas empresas que utilizaban Raspberry Pi como solución asequible para proyectos de robótica, domótica, laboratorios de informática o despliegues industriales ligeros.

La memoria DRAM dispara los precios de las Raspberry Pi

La propia compañía ha explicado que el principal desencadenante es el incremento sin precedentes del coste de la memoria LPDDR4, el tipo de RAM que emplean las placas actuales de Raspberry Pi. Este encarecimiento no es un fenómeno aislado: se enmarca en una subida general de la memoria DRAM, según análisis sobre la cadena de suministro, tanto en módulos DDR4 como DDR5 y en chips integrados en todo tipo de dispositivos.

Desde mediados de 2025, el precio de la RAM se ha ido disparando trimestre tras trimestre. La DDR5, presente en muchos PC de última generación y servidores, va camino de multiplicar por cinco su coste, mientras que la DDR4 ya se ha triplicado en numerosos contratos mayoristas. Al resultar tan cara la DDR5, muchos fabricantes y consumidores han vuelto a la DDR4, pero esta huida hacia atrás ha terminado por encarecer también esa tecnología.

A este escenario se suma la fuerte presión de la infraestructura para inteligencia artificial. Los grandes fabricantes de chips están redirigiendo capacidad de producción hacia memorias de mayor valor añadido, como la High Bandwidth Memory (HBM), crítica para las GPU y aceleradores de IA. Esa reorientación deja menos margen para fabricar LPDDR4 y otras memorias convencionales, lo que se traduce en menos oferta y precios más altos para productos como Raspberry Pi.

Según ha reconocido Eben Upton, cofundador y cara visible de la fundación, en los últimos meses algunos componentes se han llegado a duplicar de precio. Ante ese escenario, y tras haber intentado absorber parte del impacto en revisiones anteriores, la organización afirma que se ha visto obligada a trasladar una porción mayor del sobrecoste a los usuarios finales.

Cómo quedan los nuevos precios según la cantidad de RAM

La nueva estructura de precios está directamente ligada a la cantidad de memoria instalada en cada modelo, como la Raspberry Pi 5 más barata con 2 GB. A mayor capacidad de RAM, mayor es la subida aplicada. La regla general es sencilla de entender y la fundación la ha detallado en comunicados recientes: las placas con 2 GB, 4 GB, 8 GB y 16 GB encarecen su precio de forma escalonada.

En concreto, todos los dispositivos afectados comparten el mismo patrón de incremento: las versiones con 2 GB de RAM suman 10 dólares adicionales sobre el precio anterior, las configuraciones de 4 GB aumentan 15 dólares, los modelos con 8 GB añaden 30 dólares y las variantes con 16 GB de memoria pasan a costar 60 dólares más. Este esquema se aplica tanto a las Raspberry Pi de sobremesa como a los módulos orientados a integradores.

Si se observan los porcentajes, los cambios son llamativos. En el caso de las Raspberry Pi 4, los incrementos se sitúan en torno al 22,2 % para el modelo con 2 GB, alrededor del 25 % para la versión de 4 GB y en torno al 35,3 % para la variante de 8 GB. Por ejemplo, una unidad de 8 GB que antes costaba unos 85 dólares ha pasado a rondar los 115 dólares, mientras que la opción más económica ha saltado de 45 a unos 55 dólares.

La Raspberry Pi 5 no sale mejor parada. Sus versiones ven subidas aproximadas del 18,2 % para 2 GB, 21,4 % para 4 GB, 31,6 % para 8 GB y hasta un 41,4 % en el modelo de 16 GB. Este último es el más afectado de toda la gama: ha pasado de costar 145 dólares a situarse en torno a los 205 dólares, lo que supone un encarecimiento total cercano al 70,8 %. Una cifra que coloca a esta placa en una franja de precio donde compite de tú a tú con mini PC x86 de bajo consumo.

Ejemplo concreto: evolución del precio de Raspberry Pi 5

Los comunicados oficiales y las tablas de precios publicados por la fundación y distintos distribuidores permiten ver cómo ha evolucionado el precio recomendado (MSRP) de la Raspberry Pi 5 desde finales de 2025 hasta principios de 2026. En ese periodo ha habido varias revisiones, incluidas subidas temporales que finalmente se han consolidado.

Tomando como referencia las listas de precios de finales de noviembre de 2025, la actualización de diciembre y la última subida anunciada en febrero de 2026, la situación para la serie Raspberry Pi 5 queda de la siguiente manera:

Modelo MSRP
30.11.2025
MSRP
12.01.2025
MSRP
02.02.2026
Raspberry Pi 5 (1GB) $45 $45
Raspberry Pi 5 (2GB) $50 $55 $65
Raspberry Pi 5 (4GB) $60 $70 $85
Raspberry Pi 5 (8GB) $80 $95 $125
Raspberry Pi 5 (16GB) $120 $145 $205

Como se aprecia, las primeras subidas de finales de 2025 ya supusieron un aviso, con incrementos de 5 dólares en algunos modelos, como la Raspberry Pi 4 de 4 GB, y de hasta 25 dólares en determinadas configuraciones de Raspberry Pi 5. La última revisión, sin embargo, consolida un salto mucho más brusco, sobre todo en las variantes con mayor cantidad de RAM, y deja el modelo de 16 GB en una franja de precio poco habitual para este ecosistema.

Qué modelos de Raspberry Pi suben de precio y cuáles se salvan

La nueva política de precios no afecta a toda la gama por igual. La fundación ha dejado claro que la subida se aplica a Raspberry Pi 4 y Raspberry Pi 5, así como a los Compute Module 4 y 5, siempre que las configuraciones incluyan 2 GB de RAM o más. También entra en esta revisión el ordenador compacto con teclado integrado Raspberry Pi 500 y su variante Raspberry Pi 500+.

En cambio, hay un grupo de dispositivos que por ahora se libra. Las Raspberry Pi 4 y Raspberry Pi 5 con solo 1 GB de RAM mantienen sus precios de referencia, situados en 35 y 45 dólares respectivamente. También se conserva el precio de la anterior generación todo en uno, la Raspberry Pi 400, que no entra en la lista de productos encarecidos.

Aún más importante para quienes buscan el mínimo coste posible: los modelos veteranos que utilizan memoria LPDDR2, como Raspberry Pi Zero, Raspberry Pi 3 y otras variantes anteriores, también conservan sus tarifas actuales. La razón es puramente logística: la fundación asegura que dispone de inventario suficiente de LPDDR2 para varios años, lo que neutraliza la presión de precios que sí existe sobre la LPDDR4 y las memorias más modernas.

Por qué las placas con LPDDR2 no se encarecen

La distinción entre modelos con LPDDR4 y LPDDR2 es clave para entender por qué no todas las Raspberry Pi se han encarecido. La memoria LPDDR2, considerada ya una tecnología antigua, no está sometida a la misma demanda que los chips más modernos. Los grandes proyectos de IA, los centros de datos y los dispositivos de gama alta apenas la utilizan, por lo que su precio se ha mantenido relativamente estable.

En cambio, las placas recientes, como Raspberry Pi 4, Raspberry Pi 5, Compute Module y la serie 500, sí dependen de LPDDR4, exactamente el tipo de memoria que ha visto cómo su coste se disparaba en los últimos trimestres. Al contar con stock cómodo de LPDDR2, la fundación puede seguir vendiendo los modelos antiguos sin necesidad de ajustar sus precios, lo que deja abiertas algunas opciones económicas para proyectos que no requieran la última generación de hardware.

Impacto en usuarios de España y Europa

En mercados como el español y el europeo, donde Raspberry Pi se ha consolidado como herramienta educativa y de bricolaje tecnológico, la subida de precios tiene consecuencias claras. A los distribuidores les resulta inevitable trasladar estos incrementos al PVP, por lo que el usuario final ve cómo un equipo que antes se situaba claramente por debajo de los 100 euros puede acabar rondando o superando esa cifra, especialmente en las versiones con más RAM.

Este encarecimiento rompe en parte el atractivo histórico de la plataforma como solución muy barata y flexible para asignaturas de programación, talleres de electrónica, clubes de robótica o pequeñas instalaciones de monitorización industrial. Para un centro educativo que quiera equipar un aula entera, una diferencia de 20 o 30 euros por unidad se traduce rápidamente en un presupuesto mucho más abultado, algo que en muchos casos obliga a replantear proyectos o a buscar alternativas.

En el ámbito doméstico y de aficionados, donde abundan las placas utilizadas para domótica, servidores caseros, media centers o pequeñas estaciones Linux, el efecto también se nota. Las configuraciones con 8 o 16 GB, que antes resultaban razonablemente asequibles para usos algo más exigentes, quedan ahora demasiado cerca del precio de ciertos mini PC x86 y de equipos reacondicionados que, aunque consumen más energía, pueden ofrecer mayor potencia bruta y compatibilidad con múltiples sistemas operativos.

Relación con otras subidas en el sector tecnológico

La fundación subraya que este encarecimiento no debe interpretarse como un caso aislado, sino como parte de una tendencia general en la industria de la electrónica. En los últimos años, ordenadores de sobremesa, portátiles, smartphones, tablets, consolas, tarjetas gráficas e incluso televisores y electrodomésticos conectados han experimentado revisiones al alza por el aumento del coste de los semiconductores.

El auge de la inteligencia artificial como motor de demanda ha tensionado la producción de chips de memoria y almacenamiento. El impacto se nota tanto en la DRAM como en la NAND Flash utilizada para SSD y otros sistemas de almacenamiento. Con cada trimestre que pasa, más fabricantes ajustan sus catálogos y, según los pronósticos que maneja la fundación, durante 2026 podrían seguir viéndose nuevos ajustes de precios hasta que el mercado logre absorber la demanda actual.

Los analistas apuntan a que la situación podría prolongarse durante varios años, con algunos escenarios en los que la normalización de precios de la RAM no llegaría plenamente hasta cerca de 2028. Mientras tanto, tanto grandes marcas como proyectos de menor tamaño, entre ellos Raspberry Pi, se ven empujados a adaptar su política de precios a un contexto de costes crecientes.

Subidas «temporales» y expectativas de futuro

En diciembre de 2025, cuando se anunció una primera ronda de incrementos, la fundación habló de una subida temporal, condicionada a la evolución de los costes de la RAM. En ese momento se confiaba en que, una vez estabilizado el mercado, las placas podrían volver a niveles de precio más cercanos a los originales. Sin embargo, la escalada no se ha frenado y las previsiones apuntan a más tensión a corto plazo.

En la última comunicación, Eben Upton insiste en que la intención sigue siendo revertir estas subidas en cuanto el coste de la memoria lo permita. La fundación presenta estos ajustes como una respuesta directa a un contexto de mercado excepcional, no como un cambio permanente en la filosofía de precios. Aun así, admite que 2026 será un año complicado, con la IA compitiendo por recursos de fabricación y dejando poco margen para abaratar componentes.

Por ahora, las únicas certezas son los nuevos precios y la confirmación de que no se descartan revisiones adicionales si la DRAM continúa encareciéndose. También se mantiene la idea de que, cuando el mercado se relaje, los precios oficiales de Raspberry Pi podrían bajarse de nuevo, aunque sin un calendario claro. Para los usuarios y compradores europeos, esto se traduce en un escenario de espera vigilante y en la necesidad de valorar bien qué modelo y configuración compensa más en función del proyecto.

El nuevo panorama de precios deja a Raspberry Pi en una posición diferente a la de sus orígenes, pero sigue ofreciendo opciones variadas: desde los modelos más recientes, ahora claramente más caros, hasta las placas con LPDDR2 que se mantienen como alternativas económicas para tareas sencillas. Mientras el coste de la memoria RAM continúe siendo el gran protagonista del sector, quien quiera montar un proyecto con Raspberry Pi tendrá que afinar más el presupuesto y comparar con calma frente a otras soluciones de bajo coste disponibles en el mercado europeo.

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