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Linus Torvalds confirma que la próxima versión del kernel será Linux 7.0

Linux 7.0

El núcleo de Linux se prepara para dar un nuevo salto de versión que, aunque no vaya a transformar el sistema operativo de arriba abajo, sí marca un punto importante en su evolución. Tras agotar la numeración 6.x hasta límites casi humorísticos, el proyecto mira ya hacia Linux 7.0, una edición pensada para consolidar muchas de las mejoras técnicas que se han ido acumulando en los últimos años.

Aunque a primera vista pueda parecer un simple cambio de número, detrás de este salto hay decisiones técnicas y organizativas de calado, desde la forma en la que el kernel gestiona el hardware moderno hasta cómo se asegura la continuidad del proyecto cuando su creador ya no esté al frente. Y, como suele ocurrir en el mundo Linux, buena parte de estas novedades llegarán a los usuarios europeos y españoles de forma gradual a través de sus distribuciones favoritas.

Del ciclo 6.x al nuevo kernel: por qué llega Linux 7.0

Desde el lanzamiento de la rama 6 en 2022, el kernel ha recibido 19 grandes actualizaciones numeradas como 6.x, centradas en reforzar rendimiento, seguridad y compatibilidad con hardware reciente, como muestra un análisis de GNU/Linux-Libre 6.18. El propio Linus Torvalds ha explicado en más de una ocasión que evita números demasiado largos y que su norma no escrita es contar con los dedos de manos y pies antes de cambiar de dígito principal, una mezcla de tradición y broma interna que vuelve a cumplirse ahora.

En la práctica, podría haberse llegado a versiones como la 6.20 o 6.21, pero el mantenedor del kernel ha optado por cortar aquí la serie. Según ha comentado, seguir encadenando subversiones le estaba “dejando sin dedos”, así que se ha preferido dar el salto a un número redondo que refleje mejor la madurez del código acumulado en estos años.

Lo relevante es que el cambio de numeración no implica una ruptura radical. Linux 7.0 está planteado como una evolución sólida sobre la base de la rama 6, con ajustes internos profundos y limpieza de código para dejar un núcleo más manejable, moderno y alineado con el hardware que dominará el mercado en los próximos años.

Fechas y disponibilidad de Linux 7.0

Linus Torvalds ha confirmado que la siguiente gran edición del kernel será Linux 7.0 y que, si no hay contratiempos, su llegada se espera para mediados de abril de 2026. Se mantiene así el ritmo habitual de desarrollo, con un calendario relativamente predecible de ventanas de integración y versiones estables.

De cara a los usuarios finales, lo más probable es que las grandes distribuciones tarden un tiempo en adoptar el nuevo núcleo. Proyectos como Ubuntu, Linux Mint o Debian (por ejemplo Debian 13 Trixie y Linux 6.12) suelen incorporar estas versiones tras un periodo de prueba propio, de manera que es posible que Linux 7.0 tarde semanas o incluso meses en llegar de forma oficial a sus repositorios, especialmente en ediciones pensadas para entornos corporativos europeos donde la estabilidad pesa más que la novedad.

En cambio, quienes utilicen distribuciones de tipo Rolling Release, como Arch Linux u otras variantes similares, suelen recibir estos cambios mucho antes. En estos sistemas, basta con actualizar el conjunto del sistema para tener acceso al kernel más reciente, sin esperar al lanzamiento de una nueva versión de la distribución.

Lo que se espera de Linux 7.0: cambios internos más que fuegos artificiales

Por ahora, la información detallada sobre las novedades específicas de Linux 7.0 es limitada, pero la comunidad de desarrollo ya ha dejado claro que no se busca una versión “rompedora” que cambie por completo el comportamiento del sistema operativo. La prioridad es consolidar una base más limpia, moderna y preparada para el hardware que viene tanto en el mercado doméstico como en el profesional europeo.

Esto implica seguir profundizando en ajustes internos del núcleo, reorganizar partes del código que han ido creciendo con los años y reforzar aquellas zonas que resultan críticas para servidores, centros de datos y nubes públicas, ámbitos en los que Linux es la columna vertebral de buena parte de la infraestructura digital en España y el resto del continente.

Medios especializados y comunidades técnicas ya han avanzado su intención de seguir de cerca el desarrollo del nuevo kernel, de modo que a medida que se vayan aceptando parches relevantes se podrá ir trazando una imagen más precisa de lo que supondrá Linux 7.0 para cada perfil de usuario.

Un empujón al ecosistema gráfico: Nouveau, NVK y Linux 7.0

Uno de los avances discretos pero importantes de este ciclo afecta al ecosistema gráfico abierto en Linux, especialmente relevante para usuarios que emplean GPUs de NVIDIA con controladores libres. Durante la ventana de integración de Linux 6.19, el driver Nouveau incorporó soporte para páginas grandes de memoria y compresión, una combinación pensada para mejorar el rendimiento en tarjetas gráficas modernas.

Este cambio iba de la mano del driver NVK dentro de Mesa, diseñado para aprovechar esas capacidades. Sin embargo, fallos detectados en el kernel obligaron a desactivar parcialmente la función antes de que los usuarios pudieran notar el salto de rendimiento que se esperaba en juegos y aplicaciones 3D.

Tal y como ha explicado recientemente David Airlie, ingeniero de Red Hat, los problemas ya han sido identificados y corregidos. Entre ellos se encontraba un error relacionado con la suspensión en una GPU profesional basada en Ada Lovelace y, sobre todo, un bug crítico en el manejo de páginas grandes en Nouveau que impedía activar la función con garantías.

Las correcciones se han enviado al árbol drm-misc-next-fixes, lo que significa que no se integrarán como parche urgente, sino que entrarán en el siguiente ciclo completo del kernel. Todo apunta a que el soporte mejorado para páginas grandes y compresión gráfica quedará plenamente operativo en la rama que dará lugar a Linux 7.0, cuando la ventana de integración se abra en los próximos días.

Una vez que el código llegue a la rama principal y NVK pueda reactivar el uso de esas funciones, se esperan mejoras de velocidad apreciables en juegos, especialmente en configuraciones con GPUs potentes como la NVIDIA GeForce RTX 4090 bajo drivers abiertos. No se trata solo de un ajuste menor: la gestión eficiente de la memoria gráfica es uno de los cuellos de botella clásicos en los controladores, y cualquier avance en este punto puede marcar la diferencia entre un soporte simplemente funcional y una experiencia competitiva frente a alternativas propietarias.

Aunque no hay grandes campañas de comunicación alrededor de estos cambios, el movimiento encaja en la tendencia general de ir cerrando brechas técnicas en el mundo gráfico. Si todo sigue el ritmo previsto, Linux 7.0 llegará con un ecosistema de drivers abiertos más maduro, que permitirá a muchos usuarios europeos jugar y trabajar con sus GPUs NVIDIA sin depender tanto de binarios cerrados.

Live Update Orchestrator y otras mejoras clave del nuevo kernel

Entre las características que más atención están recibiendo de cara a la nueva etapa del kernel destaca el Live Update Orchestrator, una tecnología pensada para actualizar el kernel sin necesidad de apagar las máquinas virtuales. Este tipo de capacidad resulta especialmente interesante para proveedores de servicios en la nube y para empresas que gestionan infraestructuras críticas donde los tiempos de parada deben reducirse al mínimo.

Otro avance importante es el refuerzo de la comunicación encriptada entre dispositivos PCIe y máquinas virtuales. Este mecanismo incrementa el nivel de seguridad en entornos profesionales, al proteger mejor los datos que se mueven entre el hardware y las VMs y reducir el riesgo de que alguien pueda interceptarlos o manipularlos en el camino.

Linux 7.0 también ampliará el soporte para procesadores de última generación de Intel y AMD, así como para arquitecturas emergentes como RISC-V y determinados diseños de CPU chinos. Con ello se busca que el sistema operativo siga siendo una opción viable para una gama muy diversa de plataformas, desde pequeños dispositivos embebidos hasta grandes servidores desplegados en centros de datos europeos.

En el terreno del almacenamiento y las comunicaciones se han introducido optimización en sistemas de archivos y red. Uno de los cambios señalados es la eliminación de un bloqueo interno que hacía que ciertas transferencias de datos fueran anormalmente lentas. Con el nuevo enfoque, esas operaciones pueden llegar a ser hasta cuatro veces más rápidas en algunos escenarios, lo que beneficia tanto a servidores como a usuarios domésticos que mueven grandes volúmenes de información.

Continuidad del proyecto: quién tomará el relevo de Linus Torvalds

Más allá de las novedades técnicas, el anuncio de Linux 7.0 ha reavivado una cuestión que lleva años sobre la mesa: qué ocurrirá cuando Linus Torvalds deje de liderar el desarrollo del kernel. Tras más de tres décadas al frente, su figura sigue siendo el punto de referencia último en decisiones delicadas y en la resolución de conflictos entre desarrolladores.

Lejos de ignorar el problema, la comunidad del kernel ha comenzado a trabajar en un plan formal de sucesión que permita gestionar el relevo cuando llegue el momento. Este enfoque se presentó en la última Linux Kernel Maintainer Summit en Tokio de la mano de Dan Williams, un colaborador veterano del proyecto.

No se trata de señalar a una persona concreta como heredera, sino de definir un proceso claro y seguro para escoger a una o varias personas que puedan asumir las responsabilidades de coordinación. La idea es proteger el proyecto frente al llamado “factor autobús”, esa pregunta incómoda de qué pasaría si la figura central desapareciera de repente por cualquier motivo.

En la práctica, hoy en día el peso del proyecto recae principalmente en Linus, pero si ocurriera algo inesperado, Greg Kroah-Hartman, mantenedor de la rama estable, sería quien tomase el relevo temporal. A medio y largo plazo, el objetivo es distribuir la responsabilidad entre varias personas de confianza, de forma que el éxito del kernel no dependa de un único líder.

El propio Torvalds ha mencionado ejemplos anteriores de figuras clave como Andrew Morton o Alan Cox, y ha dejado caer que en el futuro habrá otros nombres, como Shannon o Steve, ocupando esos papeles. Para él, lo importante no es tanto la identidad exacta de quien esté al frente, sino que la comunidad confíe en que esas personas mantendrán la coherencia y estabilidad del núcleo.

Al final, su papel consiste en actuar como último filtro y árbitro, revisando que cada nueva versión mantenga la calidad y la dirección adecuadas. Esta función es crucial no solo para usuarios particulares, sino también para la industria tecnológica europea, que depende del kernel para buena parte de sus servicios, desde infraestructuras en la nube hasta sistemas empotrados en sectores como automoción, telecomunicaciones o administraciones públicas.

Con todo este contexto, Linux 7.0 se perfila como una versión que, más que brillar por un listado de funciones llamativas, buscará consolidar el trabajo realizado durante la etapa 6.x, reforzar la fiabilidad del ecosistema, dar un nuevo empujón a los drivers abiertos —especialmente en el terreno gráfico— y avanzar en la organización interna del proyecto para garantizar que el kernel siga siendo una pieza estable y predecible de la infraestructura digital en España, Europa y el resto del mundo.

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