CrossOver 26 eleva el listón de los juegos de Windows en Mac y Linux

La nueva versión de CrossOver 26 llega en un momento clave para quienes quieren seguir usando juegos y aplicaciones de Windows sin abandonar macOS o Linux, incluyendo varias formas de usar videojuegos de Windows en GNU/Linux. Este lanzamiento, desarrollado por CodeWeavers sobre la base de Wine, refuerza la idea de que los usuarios pueden seguir dependiendo de una capa de compatibilidad en lugar de recurrir a un PC dedicado con Windows o a soluciones de virtualización más pesadas.
Lejos de ser una simple actualización menor, CrossOver 26 se apoya en Wine 11.0 e incorpora mejoras profundas en rendimiento gráfico, compatibilidad con títulos modernos y soporte para nuevas tecnologías del kernel de Linux. El resultado es un entorno algo más cómodo para ejecutar videojuegos exigentes y aplicaciones profesionales de Windows tanto en ordenadores Apple con chip M como en equipos con distribuciones GNU/Linux que se usan en España y en el resto de Europa.
Basado en Wine 11.0: más cambios bajo el capó
Uno de los pilares de esta versión es el salto a Wine 11.0, la rama estable más reciente, que llega con más de 6.000 cambios y correcciones acumuladas. Este rebase no solo arregla bugs antiguos, también introduce un soporte más maduro para numerosas bibliotecas y APIs de Windows que resultan críticas para juegos y software de oficina.
Entre las novedades más técnicas se encuentra la integración con NTSync en Linux, una funcionalidad del kernel disponible a partir de la versión 6.14 que ayuda a gestionar mejor la sincronización de hilos y objetos de Windows. Esto puede traducirse en menos cuelgues y mejor rendimiento en juegos y aplicaciones multihilo, siempre que la distribución de Linux utilizada tenga activado y cargado el módulo correspondiente.
Además, CrossOver 26 incorpora un controlador Wayland mejorado con soporte de arrastrar y soltar, algo especialmente relevante para entornos Linux que ya han abandonado X.org. Esa mejora facilita tareas cotidianas, como mover documentos entre ventanas o gestionar archivos al estilo de un entorno de escritorio nativo.
Gráficos y compatibilidad: D3DMetal, vkd3d, DXMT y Wine Mono
En el terreno gráfico, la actualización suma una serie de piezas clave que permiten que muchos juegos de Windows resulten más jugables en macOS y Linux. CrossOver 26 incorpora D3DMetal 3.0, la capa que traduce DirectX a Metal y que, en el caso de Apple, se apoya en parte en la tecnología del Game Porting Toolkit 3.0 para facilitar la ejecución de títulos que originalmente jamás se pensaron para Mac.
Junto a ello se integran vkd3d 1.18 para la traducción de Direct3D 12 a Vulkan, y DXMT v0.72 como otra pieza del puzle para DirectX sobre Metal. Estas capas de compatibilidad son las que permiten que motores modernos y efectos avanzados de iluminación, partículas y sombreado funcionen con un impacto razonable en el rendimiento dentro de sistemas basados en Vulkan o Metal; de hecho, proyectos relacionados han publicado actualizaciones en vkd3d que comparten mejoras relevantes.
En el apartado de aplicaciones, CrossOver 26 incluye Wine Mono 10.4.1, que actúa como sustituto de .NET para muchos programas escritos en tecnologías de Microsoft. Aunque no todo el software .NET funcionará de manera perfecta, estas mejoras amplían el espectro de herramientas y utilidades profesionales de Windows que se pueden usar, algo relevante tanto para usuarios individuales como para pequeñas empresas europeas que dependen de aplicaciones heredadas.
Impulso a macOS: más juegos modernos en Apple Silicon
El foco de CrossOver 26 está claramente puesto en macOS y, en particular, en equipos con chips de la familia M. CodeWeavers destaca que, con esta versión, se han habilitado o mejorado numerosos títulos recientes y de gran tirón comercial. Entre ellos se citan God of War Ragnarök, Borderlands 4, HELLDIVERS 2, Starfield, Final Fantasy VII Rebirth, Cronos: The New Dawn y el también mencionado Planet Coaster 2, además de otros juegos como Clair Obscur: Expedition 33.
En algunos casos, CodeWeavers habla de compatibilidad “perfecta”, como ocurre con Expedition 33, lo que implica que el juego es jugable de principio a fin sin errores críticos. En el lado de HELLDIVERS 2, el énfasis está en que la actualización apunta a un funcionamiento correcto del modo multijugador, algo tradicionalmente complejo por la presencia de sistemas antitrampas y comunicación en red.
No obstante, la propia documentación de compatibilidad de CrossOver deja claro que no todos los títulos listados funcionan sin pegas. Algunos, como Cronos: The New Dawn, se instalan correctamente pero tienen problemas graves a la hora de arrancar. Los usuarios de Mac en España o Europa que estén pensando en comprar CrossOver para un juego concreto tendrán que revisar con calma la base de datos de CodeWeavers o foros especializados antes de sacar la tarjeta.
Linux: NTSync, Proton y un papel más discreto
En el ecosistema Linux, CrossOver 26 también aporta mejoras, aunque su papel compite directamente con Proton, la capa de compatibilidad de Valve integrada en Steam Play. CodeWeavers colabora activamente con Valve en el desarrollo de Proton, pero mantiene CrossOver como una solución comercial paralela con su propia interfaz y ajustes específicos.
La integración de NTSync en sistemas con kernel 6.14 o superior es uno de los cambios más relevantes para usuarios de distribuciones como Arch, Fedora o futuras versiones de Ubuntu. Esta tecnología reduce parte de la sobrecarga asociada a la traducción de primitivas de sincronización de Windows, lo cual se traduce, potencialmente, en una experiencia más fluida en títulos con mucha carga de CPU.
Eso sí, CodeWeavers no ofrece un listado de compatibilidad tan detallado para Linux como el que sí proporciona para macOS. Muchos juegos que se anuncian como “nuevos” en Mac ya estaban disponibles en Linux mediante Proton o Wine estándar, de modo que quienes juegan en Steam normalmente recurren a ProtonDB para comprobar qué tal funcionan sus juegos bajo Linux; de hecho, existen datos que indican que el 90% de los juegos de Windows ya funcionan en Linux en mayor o menor medida.
CrossOver frente a otras soluciones en Mac
En el entorno de macOS, CrossOver 26 se sitúa en un punto intermedio entre herramientas de desarrollo y opciones de virtualización completa. Apple Game Porting Toolkit (GPTK) está pensado sobre todo para que los estudios puedan testar sus juegos de Windows en Apple Silicon, mientras que soluciones como Parallels priorizan la ejecución general de Windows con mayor sobrecarga.
La propuesta de CrossOver es una experiencia más guiada y amigable, con un sistema de “botellas” (entornos Windows aislados) que automatiza la creación de entornos, la instalación de dependencias y los ajustes de DLL necesarios. En la práctica, esto permite a muchos usuarios sin grandes conocimientos técnicos configurar juegos como HELLDIVERS 2 o Expedition 33 con menos prueba‑error que si recurrieran a GPTK puro mediante línea de comandos.
Quienes prefieren trastear con parámetros avanzados y scripts, pueden seguir aprovechando GPTK, que continua siendo gratuito y flexible. Sin embargo, CrossOver destina ingresos a pagar ingenieros que afinan la compatibilidad juego por juego, aplicando parches y soluciones específicas que no se encuentran en una instalación de Wine “a pelo” o en un entorno montado a base de herramientas sueltas.
Rendimiento, limitaciones y experiencia real de juego
Aunque los avances son importantes, CrossOver 26 no elimina algunas limitaciones inherentes a la traducción entre plataformas. Las capas de compatibilidad tienen un coste de rendimiento frente a un juego nativo, que en muchos casos puede rondar del 10 al 30%, dependiendo del título, de si está más limitado por CPU o por GPU y del uso intensivo de DirectX 11 o 12.
A esto se suma la particularidad de los Mac con chip M, donde Rosetta 2 traduce código x86-64 de Windows antes de que entre en juego la propia capa Wine/DirectX‑Metal. Aunque Apple ha optimizado bastante este proceso, sigue existiendo cierto impacto, especialmente en títulos muy exigentes o en portátiles finos donde la temperatura obliga a reducir frecuencias tras unos minutos de carga sostenida.
En el uso diario, los jugadores suelen encontrarse con microcortes debidos a la compilación de shaders cuando aparecen nuevos efectos en pantalla. CrossOver 26 intenta mitigar estas molestias mediante técnicas de caché o precompilación, y gracias a las actualizaciones de vkd3d y D3DMetal se ve una mejora en la cadencia de fotogramas. Aun así, es probable que quien venga de un PC gaming dedicado note diferencias, especialmente en títulos AAA recientes con muchos efectos gráficos.
Modelo de negocio, licencias y aportación a Wine
CrossOver 26 sigue siendo un producto de pago. Para empezar, se ofrece una prueba gratuita de 14 días que permite comprobar si los juegos y aplicaciones que interesan al usuario funcionan razonablemente bien antes de decidir la compra. Pasado ese periodo, hace falta adquirir una licencia para continuar utilizándolo.
CodeWeavers comercializa una licencia con 12 meses de soporte y actualizaciones, tras los cuales el programa continúa funcionando pero deja de recibir nuevas versiones y asistencia técnica. En mercados como España y el resto de Europa, el precio se sitúa en el rango de otras herramientas profesionales, con ofertas puntuales como un descuento del 26% que se ha promocionado para CrossOver 26 mediante códigos como CXRX26 o rebajas con fecha límite.
También existe la posibilidad de adquirir versiones de corte más “permanente” o renovaciones con descuentos de hasta el 50% si se hacen en un plazo corto tras la caducidad del soporte. Una parte importante del argumento de venta de CodeWeavers es que los ingresos obtenidos sirven para financiar el desarrollo de Wine y de Proton, lo que acaba beneficiando no solo a los clientes de pago, sino también a la comunidad de software libre.
Perspectivas para Mac y Linux en España y Europa
En el contexto europeo, donde muchos usuarios optan por MacBook o iMac como equipos principales y, al mismo tiempo, quieren jugar de vez en cuando sin comprar un segundo PC, CrossOver 26 se presenta como una opción intermedia interesante. No alcanza la experiencia de un sistema Windows nativo, pero reduce bastante el número de barreras técnicas para poder disfrutar de títulos que oficialmente solo existen para la plataforma de Microsoft.
En Linux, el peso de Steam y Proton sigue siendo evidente, pero CrossOver aporta valor añadido para empresas y particulares que necesitan ejecutar versiones concretas de Microsoft Office, aplicaciones corporativas o juegos que se comportan mejor bajo su propia configuración. La combinación de NTSync, un Wayland más cuidado y las mejoras de Wine 11.0 hacen que la plataforma siga siendo una alternativa viable para quienes prefieren alejarse de Windows sin renunciar del todo a su software.
Con esta versión, CrossOver 26 consolida su papel como uno de los puentes más sólidos entre el ecosistema Windows y los entornos macOS y Linux, aun con sus limitaciones de rendimiento y compatibilidad. Quien valore mantener un único equipo para trabajar, estudiar y jugar encontrará en esta actualización una mejora tangible respecto a versiones anteriores, siempre que asuma que el camino de las capas de compatibilidad exige cierta paciencia y ajustes finos para sacarle todo el partido posible.
