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Cuando me compré la Raspberry Pi, una Xiaomi Mi Box y la PineTab no sabía lo que quería: una Steam Deck

Steam Deck

Recientemente he adquirido una Steam Deck. Se vende como un producto tipo consola, pero también como ordenador de mano. Es más lo segundo que lo primero, básicamente un mini-ordenador con cuerpo de consola y un sistema operativo basado en Linux cuya interfaz principal se parece, salvando las distancias, a lo que muestran las PlayStation o Xbox. Ahora que tengo una, no puedo dejar de pensar en todos aquellos aparatos que compré y que no llegaron a satisfacerme.

Me compré un iPad en 2017, un dispositivo no-Linux que creo que también hizo méritos para entrar en esta lista. Aún lo tengo por casa, pero para poco más que escuchar música y ver deportes cuando estoy en la cama. En un principio pensaba en tener algo como un móvil, pero más grande. Un aparato con el que consultar la web y redes sociales, cuando aún las tenía, diferente al teléfono, entre otras cosas para alargar la autonomía de mi smartphone. No puedo decir que fuera dinero que no amorticé, pero es que la Steam Deck es eso y mucho más.

La Steam Deck vale de ordenador, tablet, consola, TV Box…

La pantalla de la Steam Deck es poco más o menos del mismo tamaño que la del iPad Mini original. Un centímetro menos en diagonal, y para mucho de lo que yo hacía me habría servido. No acompañaron los tiempos, ya que la Steam Deck está disponible desde 2022, pero es inevitable comparar.

Más adelante, sobre 2019, fue cuando compré varios aparatos que la Steam Deck sustituye al 100%. El primero fue la Raspberry Pi con la que pretendía tener un equipo para emular juegos y ver todo tipo de contenido. Lo primero me salió medio bien, ya que puede con mucho, pero a veces se queda corta, y lo segundo… no tanto. La arquitectura es algo que no tuve en cuenta, fallo mío, y no pude ejecutar software que daba por sentado.

La Xiaomi Mi Box fue otro aparato que adquirí, este para ver más que para jugar. Su rendimiento dejaba mucho que desear, hasta el punto de que recomendaban desconectarla de la toma de corriente para no «despertarla» y que el rendimiento no fuera a trompicones. 8GB de almacenamiento y 2GB de RAM tampoco ayudan a nada.

Hardware con Linux que sí vale la pena

Pero lo que pensaba que me iba a servir de un todo en uno como lo que me ofrece la Steam Deck era la PineTab. Linux en una tablet, decían; se conecta a una pantalla y tienes casi un Linux de escritorio, decían; decían mucho, pero yo me deshice de ella hace tiempo. No iba ni para atrás, y encima no era compatible con aplicaciones de escritorio y los diferentes proyectos le dieron la espalda. Se sabía que no iba a servir para emular títulos de PlayStation 2 o PSP, pero que no pudiera ni mostrar vídeos de manera fluida…

El último episodio o aparato que he probado para hacer todo lo que quiero es un portátil, uno viejo de 2015 que es algo más potente que mi RPi4. Puede con software x86, emular y casi de todo. Va justo, pero me tiene contento.

… o me tenía.

Todo lo que hago con la Steam Deck

Voy a ser honesto, como siempre, y no voy a mentir diciendo que no uso nada de todo lo que tengo. El iPad sigo usándolo. Me pongo música flojita por la noche, me gusta, y mientras funcione no tengo que gastar – de desgastar, no de usar – otro aparato. El portátil lo voy a seguir usando para pruebas, y la RPi4 para lo mismo. Pero mi uso va a cambiar mucho.

Hasta ahora, cuando quería jugar a algo que no fuera la PS3, lo hacía en el portátil viejo. Ahora, eso de jugar un momento lo hago en la Steam Deck y sin conectar la tele. Cuando quiero ver contenido en streaming, lo hago con Kodi en la Deck, y la experiencia es más fluida. ¿Que quiero ver algo en Prime Video con la mayor calidad? Bueeeeno… No puedo en SteamOS, pero sí en un SSD con Windows que tengo. Me era imposible hacer algo así con mi viejo portátil, que el pobre se arrastra con el sistema de Microsoft.

NOTA: Los controladores de Windows para la versión OLED de la Steam Deck siguen en construcción. Sólo están los de la APU y la ranura para la SD. Para todo lo demás, entre lo que se incluye el soporte para la nueva tarjeta WiFi, hay que conseguir drivers no oficiales o confiar en los que descarga Windows.

A todo eso tengo que sumar juegos más modernos. No los últimos AAA a alta resolución y en una pantalla mediana, pero sí los penúltimos de este tipo y en la pantalla del handheld PC. Algunos sin mucha carga gráfica también en una tele de 32″.

Más aún

Además de todo eso, también estoy coqueteando con al ciberseguridad, y tengo una SD con Kali Linux. Es un sistema no inmutable, es decir, normal, y con él puedo hacer cualquier cosa que no me permita Steam OS – poco, la verdad -. El motivo de elegir Kali Linux es que es Debian con todo lo de la ciberseguridad incluido. Además me permite tener la versión en vivo y una persistente.

También han cambiado mis viajes en tren de media distancia. Los de corta no, en esos me es suficiente con mi música. Pero los que son algo más largos sí se me pasan más rápido cuando estoy jugando.

Conclusión

Hay mucha gente que dice que la Steam Deck es la mejor compra que han hecho en años, y yo pienso lo mismo. Puede salir cara si se compra fuera de promoción, pero su versatilidad hace que merezca la pena hasta el último céntimo. A mí me ha cambiado mi vida de ocio en casa, y también algo la productiva. Merece la pena.

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