GIMP 3.2 llega como primera gran actualización tras la rama 3.0, con foco en capas no destructivas y flujo de trabajo profesional

GIMP 3.2 ya está disponible como la nueva versión estable del conocido editor de imágenes de código abierto, y llega menos de un año después del esperado salto a la rama 3.0. Esta entrega no pretende revolucionar la herramienta desde cero, sino afinar la base técnica ya migrada a GTK3 y sumar funciones que los usuarios reclamaban desde hace tiempo, especialmente en lo relativo a flujos de trabajo no destructivos y compatibilidad con otros programas.
Para profesionales y equipos de diseño que buscan reducir costes de licencias, esta actualización supone un paso importante. El proyecto se consolida como una opción viable frente a soluciones propietarias como Adobe Photoshop, con una mezcla de nuevas funciones, pequeños retoques de interfaz y mejoras de rendimiento que, juntas, facilitan el trabajo diario sin cambiar radicalmente la experiencia para quienes ya usaban GIMP 3.0.
Capas enlazadas no destructivas: el salto más relevante de GIMP 3.2
La novedad más llamativa de GIMP 3.2 son las llamadas Link Layers, un sistema que se asemeja bastante a los Smart Objects de Photoshop. En la práctica, estas capas permiten enlazar archivos XCF externos dentro de un proyecto sin necesidad de rasterizarlos en cada modificación, de modo que la edición se vuelve mucho más flexible y reversible.
Hasta ahora, muchas operaciones sobre este tipo de contenido implicaban pérdida de información o cambios irreversibles. Con las Link Layers, GIMP 3.2 protege esas capas frente a arrastres accidentales de colores o patrones que pudieran sobrescribir el contenido. Además, acciones básicas como el volteo (flip) dejan de forzar la rasterización, de forma que se mantiene la naturaleza editable del recurso original.
El equipo de desarrollo también ha resuelto un problema complejo que afectaba a proyectos grandes: se han bloqueado los bucles de carga infinita causados por referencias circulares entre archivos XCF enlazados. Esto era especialmente crítico en flujos avanzados donde un documento hacía referencia a otro, y este a su vez volvía a enlazar el primero, generando situaciones difíciles de diagnosticar.
Para estudios creativos, agencias de marketing digital o equipos de producto que manejan identidades visuales consistentes, plantillas reutilizables y bibliotecas de recursos, este paso hacia la edición no destructiva es especialmente útil. Permite trabajar con logotipos, componentes de interfaz o elementos de marca como piezas enlazadas que se actualizan en varios documentos a la vez, reduciendo errores y tiempos de ajuste.
GIMP 3.2 incluye refuerzos en herramientas de pintura y texto
Además de las capas enlazadas, GIMP 3.2 introduce una serie de mejoras en las herramientas de uso diario, empezando por la parte de pintura. Una de las más destacadas es la optimización de la herramienta MyPaint Brush, que ofrece un comportamiento más fluido y una respuesta más coherente, especialmente apreciable en tabletas gráficas y pantallas táctiles usadas en estudios de ilustración o retoque avanzado.
Se añade también un nuevo modo de pintura llamado «Overwrite», que permite aplicar color o textura sobrescribiendo directamente el contenido existente de la capa, sin mezclas intermedias. Este modo puede resultar muy práctico para trabajos de texturizado, pixel art o edición técnica, donde se busca un control absoluto de cada píxel sin efectos de fusión inesperados.
En cuanto a las transformaciones, la herramienta Flip incorpora soporte para teclas de flecha (izquierda/derecha para voltear en horizontal y arriba/abajo para vertical), lo que posibilita un control rápido del eje de volteo sin depender del ratón. De forma similar, la herramienta Shear añade uso combinado de flechas y Shift para aplicar cambios en incrementos mayores, algo útil para ajustes geométricos más precisos.
La herramienta de recorte (Crop) también se vuelve más inteligente: cuando el usuario recorta más allá de los límites del lienzo y el relleno está configurado como transparente, GIMP añade automáticamente transparencia adicional en lugar de forzar un fondo sólido. Es un pequeño cambio, pero evita errores frecuentes en la preparación de imágenes para web, apps móviles o material impreso.
En la parte de vectores y texto, se han alineado algunos comportamientos para que el programa sea más coherente. Por ejemplo, el arrastre de muestras de color sobre capas vectoriales ahora responde de forma similar a lo que ocurría con las capas de texto, lo que reduce esas pequeñas contradicciones que, sumadas, alargan la curva de aprendizaje.
Otra mejora destacada es el aumento del límite de tamaño para Clipboard Brush y Clipboard Pattern hasta 8.192 píxeles en sistemas de 64 bits. Esto beneficia de forma directa a quienes trabajan con proyectos de muy alta resolución, como cartelería, impresión de gran formato o gráficos para pantallas 4K y superiores.
El texto no recibe una reescritura completa en esta versión, pero el equipo ha dejado claro en la conferencia FOSDEM 2026 que un sistema tipográfico más robusto, junto con aceleración por hardware, está entre las prioridades para las ramas posteriores a la 3.2. Esto es especialmente relevante para profesionales que maquetan composiciones complejas, material publicitario o creatividades con mucho texto.
Compatibilidad con nuevos formatos y mejor soporte para PSD
La capacidad de abrir y guardar archivos en distintos formatos sigue siendo una preocupación central para cualquier editor gráfico. Con GIMP 3.2, se amplía ese soporte con varias incorporaciones pensadas para equipos que alternan entre distintas herramientas y dispositivos.
Una de las novedades es la posibilidad de importar paletas de Procreate en formato .swatches. Esto facilita el traslado de bibliotecas de color creadas en iPad con Apple Pencil al escritorio, algo cada vez más común en estudios donde el trabajo se reparte entre tablet y ordenador. Esta compatibilidad hace más sencilla la colaboración entre ilustradores que usan Procreate y diseñadores que prefieren GIMP en Linux, Windows o macOS.
Otra incorporación importante es la exportación de texturas DDS en formato BC7, de especial interés para quienes desarrollan videojuegos, aplicaciones 3D o experiencias de realidad virtual. El formato BC7 permite una compresión eficiente manteniendo buena calidad visual, algo fundamental en pipelines de gráficos en tiempo real donde el tamaño de los recursos y el rendimiento van de la mano.
El importador de archivos PSD también recibe mejoras, sobre todo a la hora de manejar efectos antiguos de resplandor exterior (Outer Glow). Muchos estudios siguen arrastrando plantillas y proyectos heredados de versiones previas de Photoshop, y que GIMP sea capaz de interpretarlos mejor reduce el riesgo de perder detalles al migrar o al colaborar con terceros que usan software propietario.
Por último, se optimiza la carga de proyectos nativos XCF. Ahora, el programa espera a que las fuentes estén inicializadas antes de abrir completamente el archivo, lo cual acorta el tiempo de espera aparente y minimiza errores o cambios inesperados en el aspecto del texto cuando se abren documentos con mucha tipografía.
Retoques de interfaz y experiencia de uso
Más allá de las funciones «estrella», GIMP 3.2 pule pequeños detalles de interfaz (UX/UI) que pueden marcar diferencias en jornadas de trabajo intensivas. Uno de ellos es el comportamiento del Welcome Dialog: ahora deja de aparecer cuando se abre una imagen haciendo clic derecho, evitando una interrupción que resultaba molesta para quienes gestionan muchas imágenes de forma rápida.
La ventana de ajuste de Tono-Saturación se ha reorganizado para seguir el estándar HSL (Hue, Saturation, Lightness). Esto hace que quienes vienen de otras aplicaciones de edición se encuentren con un orden más familiar, disminuyendo ese choque inicial que a menudo se da al pasar de un programa a otro.
Los filtros de Levels, Curves, Equalize y White Balance se han ajustado para trabajar por defecto con precisión lineal. Aunque puede parecer un cambio técnico menor, ayuda a que los resultados sean más coherentes entre lo que se ve en la interfaz y lo que se obtiene al automatizar procesos mediante scripts, algo importante para quienes integran GIMP en flujos más industriales o en sistemas de generación de contenidos a gran escala.
En el ecosistema Linux, muy extendido entre desarrolladores y administraciones públicas, la versión Flatpak incorpora soporte inicial para Global Menu (de forma opcional) y rutas de configuración mejor integradas con el sistema. Esto garantiza que GIMP se comporte de una forma más consistente en escritorios modernos como GNOME o KDE, reduciendo la sensación de aplicación «pegada» desde fuera.
También se ha actualizado la versión AppImage con soporte ARM64, lo que abre la puerta a ejecutarlo en dispositivos como Raspberry Pi o equipos con chips ARM, incluyendo ciertos escenarios con Apple Silicon mediante capas de compatibilidad. Aunque no sea el objetivo principal para estudios grandes, esta flexibilidad puede resultar útil en entornos educativos, laboratorios o pequeños estudios que reutilizan hardware diverso.
Cómo descargar GIMP 3.2 y qué opciones hay
GIMP 3.2 se puede descargar gratuitamente desde la web oficial gimp.org, donde se ofrecen instaladores para Windows, macOS y Linux. En el caso de Linux, además de los paquetes que puedan proporcionar las distribuciones, se ofrecen versiones en Flatpak, Snap y AppImage, lo que da bastante juego para adaptarse a distintos escenarios y políticas de sistema.
En entornos profesionales, suele ser recomendable optar por los paquetes oficiales o por las versiones Flatpak, que tienden a recibir actualizaciones más rápidas y homogéneas entre diferentes distribuciones. Para pruebas, laboratorios o usos puntuales, la AppImage puede resultar especialmente cómoda al funcionar como un binario portátil sin necesidad de instalación clásica.
GIMP sigue siendo un proyecto mantenido por una comunidad de voluntarios y financiado en buena parte por donaciones. Para estudios, agencias o startups que se apoyen de forma intensiva en esta herramienta, tiene sentido valorar algún tipo de contribución económica o de participación técnica, ya sea reportando errores, colaborando en traducciones al español o probando versiones de desarrollo.
Con todo este conjunto de mejoras, GIMP 3.2 no intenta venderse como una revolución, sino como una versión más madura, coherente y útil para el día a día de quienes trabajan con imágenes. Las capas enlazadas no destructivas, el refuerzo en pintura y formatos, y los ajustes de interfaz responden a peticiones históricas de la comunidad, y colocan al proyecto en una posición más cómoda para afrontar los siguientes pasos de su hoja de ruta.
