Glacia OS: la distro Ubuntu con Unity optimizada para desarrolladores

Glacia OS está intentando hacerse un hueco entre las distribuciones GNU/Linux modernas con una propuesta muy clara: rendimiento alto, entorno Unity clásico y una selección mínima pero bien pensada de aplicaciones. No pretende reinventar la rueda, sino pulirla y ofrecerla lista para usar, sin tener que pasar una tarde entera configurando el sistema tras instalarlo.
Esta distribución se presenta como una opción ideal para quienes quieren un sistema de escritorio ágil, estético y listo para trabajar desde el primer arranque, con especial mimo para desarrolladores y usuarios avanzados. Glacia OS parte de Ubuntu 25.04, añade el escritorio Unity 7 y recorta todo lo que considera ruido, bloat o duplicidades, apostando por una experiencia limpia y directa.
¿Qué es Glacia OS y qué la hace diferente?
Glacia OS es una distribución Linux de código abierto basada en Ubuntu 25.04 que rescata el veterano escritorio Unity 7, dándole una vuelta de tuerca y adaptándolo a las necesidades actuales. Su objetivo declarado es ser una distro rápida, segura, visualmente atractiva y orientada tanto a desarrolladores como a creadores de contenido y usuarios exigentes que no quieren sacrificar rendimiento.
En sus propias palabras, Glacia OS se define como «una distribución Linux ultrarrápida, segura y con un diseño cuidado, pensada para desarrolladores, creadores y usuarios cotidianos que exigen rendimiento sin concesiones». Sobre el papel, no se aleja mucho de lo que ya han prometido otras distros, pero la forma en que lo intenta conseguir sí resulta particular.
El proyecto nace, además, de la mano de un desarrollador que está estudiando en la universidad y que admite tener el tiempo justo, algo que también se deja notar en algunas decisiones del sistema. No se trata de una distro corporativa ni de un gran equipo profesional, sino de un trabajo personal que busca cubrir el hueco que está dejando Ubuntu Unity por sus problemas de mantenimiento y lanzamientos.
Relación con Ubuntu Unity y el escritorio Unity 7
Para entender bien Glacia OS conviene recordar el papel de Unity en la historia de Ubuntu. Unity fue el escritorio por defecto de Ubuntu entre las versiones 11.04 y 17.04, marcando una etapa muy reconocible con su panel lateral, el dash para buscar y lanzar aplicaciones y una integración bastante propia frente a GNOME o KDE.
Tras abandonar Canonical el desarrollo de Unity, el escritorio se mantuvo vivo gracias al trabajo de la comunidad, pasando a los repositorios universe de Ubuntu. Más tarde surgió Ubuntu Unity como sabor oficial que recuperaba este entorno de escritorio clásico para los nostálgicos y quienes seguían prefiriendo su flujo de trabajo.
Sin embargo, el mantenimiento de Ubuntu Unity no ha sido sencillo. El principal responsable del proyecto ha tenido que priorizar sus estudios universitarios y su vida personal, lo que ha supuesto retrasos e incluso saltarse lanzamientos. El sabor no llegó a publicar una ISO de la versión 25.10 por problemas en las pruebas y, además, ha perdido la ventana para optar a ser LTS en la futura 26.04.
En ese contexto aparece Glacia OS, que se presenta de forma muy pragmática como una especie de remix de Ubuntu con Unity 7, pero con decisiones más agresivas orientadas a la productividad. No pretende sustituir a Ubuntu Unity como sabor oficial, pero sí ofrecer una alternativa para quienes quieren un Unity más afinado para trabajar y desarrollar.
Una experiencia “Clean. Complete. Ready.”
El lema de Glacia OS se puede resumir en tres ideas: limpio, completo y listo. Esto se traduce en que el sistema llega con un conjunto muy reducido de aplicaciones, pero suficientes para cubrir las necesidades básicas de la mayoría, evitando el típico arsenal de herramientas redundantes que muchos usuarios terminan desinstalando.
En lugar de llenar el menú con utilidades que nadie usa, la distribución apuesta por un enfoque de “menos es más”. No hay software de prueba, ni versiones demo, ni programas duplicados para la misma tarea. Se instala lo esencial, y si necesitas algo más, se asume que sabrás buscarlo e instalarlo con las herramientas tradicionales de Ubuntu.
De esta forma, cuando terminas la instalación no te ves obligado a dedicar horas a ajustar el sistema, desinstalar bloatware o desactivar servicios. La idea es que puedas ponerte a trabajar, programar o navegar prácticamente desde el minuto uno, con una configuración razonable ya predefinida.
Selección de aplicaciones por defecto de Glacia OS
Uno de los puntos que más diferencia a Glacia OS de otras distros basadas en Ubuntu es su curada “suite” de aplicaciones. No busca ser exhaustiva, sino ofrecer un entorno básico moderno, funcional y respetuoso con la privacidad.
Navegador web: Brave por defecto
En lugar de Firefox, Glacia OS trae como navegador predeterminado a Brave. Brave es conocido por su enfoque en la privacidad, su bloqueo de publicidad integrado y su buena integración con Chromium, lo que lo hace compatible con casi cualquier web actual y con la mayoría de extensiones de Chrome.
Esta decisión no deja de ser llamativa, porque Ubuntu sigue apostando por Firefox, pero el equipo de Glacia se decanta por un navegador que viene ya de serie con bloqueador de anuncios y de rastreadores. Para muchos usuarios esto supone una mejora directa en la experiencia diaria de navegación, sin tener que instalar extensiones adicionales.
Editor de código: VS Code integrado desde el principio
Pensando claramente en desarrolladores, Glacia OS incluye Visual Studio Code como editor de texto y entorno de trabajo. VS Code se ha convertido en uno de los editores más populares gracias a su enorme ecosistema de extensiones, sus herramientas de depuración y su integración con Git.
Su presencia en la instalación por defecto deja clara la orientación de la distro: no es un sistema genérico más, sino un entorno de trabajo listo para programar nada más terminar la instalación. No tienes que ir al gestor de paquetes, buscarlo ni configurarlo de cero; simplemente lo abres y te pones manos a la obra.
Paquete de utilidades y multimedia
Además del navegador y el editor de código, Glacia OS incluye una pequeña selección de aplicaciones para cubrir las tareas habituales. Entre ellas, destacan:
- Mailspring como cliente de correo electrónico moderno, con interfaz cuidada y soporte para varias cuentas.
- VLC como reproductor de vídeo, ampliamente conocido por su compatibilidad con prácticamente cualquier formato de audio y vídeo.
- Rhythmbox como reproductor de música, integrándose con la biblioteca local y ofreciendo funciones sencillas para escuchar tu colección.
- Shotwell como gestor de fotografías e imágenes, útil para organizar y visualizar tus álbumes.
- Pluma como editor de texto ligero, ideal para notas rápidas o edición básica sin necesidad de abrir VS Code.
Con este conjunto se cubren las necesidades más comunes sin saturar el sistema. No hay dos clientes de correo, ni tres reproductores ni una lista interminable de utilidades poco usadas; la selección se ha hecho con cierto criterio para que el usuario tenga algo sólido desde el primer inicio.
Glacia OS y su enfoque sin Snap ni Flatpak
Uno de los aspectos más controvertidos —y que seguramente llamará la atención a los usuarios avanzados— es que Glacia OS prescinde por completo tanto de Snap como de Flatpak. El sistema no integra por defecto ningún mecanismo de paquetes autocontenidos, y se apoya directamente en los repositorios tradicionales de Ubuntu y en APT.
Esto tiene ventajas y desventajas. Por un lado, el sistema se mantiene más ligero y evita los problemas de rendimiento y espacio en disco asociados a algunos paquetes Snap. También simplifica un poco la gestión del software y reduce la duplicidad entre distintos formatos de paquetes.
Por otro lado, especialmente en su etapa actual de desarrollo, Glacia OS no ofrece ni siquiera una aplicación gráfica de “Tienda de software” ni un gestor visual de actualizaciones para usuarios novatos. La ausencia de herramientas gráficas obliga a recurrir al terminal para instalar, actualizar o eliminar programas, algo que puede chocar a quienes vengan de Ubuntu estándar u otras distros más amigables.
En la práctica, esto significa que, al menos por ahora, la distro está claramente dirigida a usuarios con cierto nivel de experiencia, que no tienen problemas en manejar APT y trabajar desde la línea de comandos. El propio equipo reconoce que el proyecto está aún en una fase temprana, por lo que no se descarta que en el futuro se añadan más comodidades.
Un Unity más centrado: lanzador de aplicaciones simplificado en Glacia OS
Una de las áreas donde el desarrollador de Glacia OS ha invertido más esfuerzo es en el famoso “dash” de Unity, es decir, su lanzador y buscador de contenidos. En lugar de mantener el comportamiento original de buscar archivos, documentos, ajustes y otros elementos, se ha decidido recortar el alcance de esa búsqueda.
En Glacia OS, el dash se ha afinado para mostrar y buscar exclusivamente las aplicaciones instaladas en el sistema. Desaparecen las búsquedas de carpetas, ficheros locales, documentos o entradas del panel de control. De este modo, el lanzador se convierte en una herramienta concentrada en lo que muchos usuarios hacen la mayor parte del tiempo: abrir programas.
La idea detrás de este cambio es doble: por un lado, simplificar la interfaz para que no aparezcan resultados irrelevantes, y por otro, mejorar el rendimiento y la rapidez de respuesta del escritorio al no tener que manejar índices o consultas adicionales. Es un cambio que puede gustar mucho a quienes usan el dash como un simple “launcher” rápido, al estilo de otros menús minimalistas.
Mejoras en el gestor de archivos Nemo
El administrador de archivos es otra pieza clave en cualquier entorno de escritorio, y aquí Glacia OS apuesta por Nemo, un viejo conocido en el mundo Linux. La diferencia es que no se limita a empaquetar Nemo tal cual, sino que introduce algunas mejoras muy pensadas para el flujo de trabajo de desarrolladores.
La primera gran novedad es la inclusión de un botón específico para “Abrir en el editor” la carpeta actual directamente en el editor de código preferido por el usuario, que suele ser VS Code pero podría ser también IntelliJ u otros. Esto permite, con un solo clic, convertir el directorio en el que estás trabajando en un proyecto abierto en el editor, sin tener que andar navegando de nuevo desde la propia aplicación.
Este pequeño detalle reduce bastante la fricción cuando se está saltando constantemente entre el explorador de archivos y el entorno de desarrollo. Si pasas muchas horas programando, se agradece no tener que repetir pasos una y otra vez para abrir proyectos o directorios concretos.
Además, Nemo se integra con nuevas opciones de menú contextual para enviar y recibir archivos a través de SSH mediante SFTP. Dicho de otra forma, puedes subir o bajar ficheros directamente desde el gestor de archivos usando conexiones seguras SSH, algo muy frecuente cuando se trabaja con servidores remotos, VPS o máquinas de producción.
Esta integración convierte al propio explorador en una especie de cliente SFTP ligero, evitando la necesidad de instalar herramientas externas para tareas sencillas. Para administradores de sistemas, desarrolladores web o cualquier usuario que toque servidores remotos, esta función puede resultar especialmente práctica.
Nuevo panel de control: ajustes y personalización centralizados en Glacia OS
Otra decisión de diseño interesante en Glacia OS ha sido la unificación de las herramientas de configuración. En lugar de mantener por separado la clásica Unity Tweak Tool y la aplicación de ajustes del sistema, se ha creado un nuevo Centro de Control que fusiona ambas funciones.
Este panel renovado facilita encontrar de forma ordenada tanto las opciones típicas de sistema (red, sonido, pantalla, energía, usuarios, etc.) como las opciones específicas de personalización de Unity (temas, comportamiento del lanzador, efectos, apariencia). El objetivo es que el usuario no tenga que ir saltando entre varias aplicaciones de configuración para dejar el escritorio a su gusto.
Además, se han realizado revisiones específicas a algunos indicadores del panel superior, como los de Bluetooth, fecha y hora, y gestión de sesión. Estos pequeños ajustes ayudan a pulir la experiencia general y a que el escritorio se sienta más cohesionado.
Estado del proyecto Glacia OS y público objetivo
Conviene tener muy presente que Glacia OS está todavía en una fase temprana de desarrollo. El propio creador ha explicado que compagina el proyecto con sus estudios universitarios, por lo que el ritmo de actualización y la incorporación de nuevas funciones pueden ser más pausados que en distros con equipos grandes detrás.
Esto se nota, por ejemplo, en la ausencia de una tienda de aplicaciones gráfica, en la apuesta por APT como vía principal para gestionar el software y en la carencia de ciertas comodidades pensadas para usuarios sin experiencia técnica. La distro se dirige de forma bastante clara a usuarios avanzados y desarrolladores, que valoran un sistema ligero y depurado por encima de la estética de las tiendas de apps o asistentes de configuración.
En torno a la comunidad, el autor de Glacia OS ha animado explícitamente a que la gente pruebe la distribución y mande sugerencias o críticas constructivas. Se trata de un proyecto que aún está en búsqueda de su sitio, recibiendo feedback para pulir detalles del escritorio, el dash y el conjunto de aplicaciones. Si te gusta probar distros nuevas, este es un buen momento para influir en su desarrollo.
Requisitos mínimos de hardware para instalar Glacia OS
A pesar de su enfoque en rendimiento y ligereza, Glacia OS no está pensada para ordenadores extremadamente antiguos, pero sí es bastante modesta en recursos. Los requisitos recomendados para poder usarla sin problemas son los siguientes:
- Procesador: CPU de 64 bits, ya sea AMD o Intel.
- Memoria RAM: al menos 2 GB, aunque para desarrollo y multitarea es muy recomendable contar con más.
- Almacenamiento: 20 GB de espacio libre en disco para la instalación básica y algo de margen para aplicaciones y datos.
Con una máquina modesta de hace unos cuantos años debería ser suficiente para mover Glacia OS con soltura. Obviamente, si tu idea es usar herramientas de desarrollo pesadas, máquinas virtuales o editores muy cargados de extensiones, más memoria y mejor procesador marcarán la diferencia.
Dónde conseguir Glacia OS y cómo probarla
Si te interesa echarle un vistazo, lo más sencillo es descargar la imagen ISO desde la web oficial del proyecto. Desde ahí podrás obtener la versión basada en Ubuntu 25.04 con Unity 7 y todas las modificaciones propias de Glacia. Una vez descargada, puedes grabarla en un USB de arranque y probarla como live system o instalarla en tu equipo o en una máquina virtual.
Dado que el proyecto está en evolución constante, es buena idea revisar la página del desarrollador o sus canales de comunicación para enterarte de nuevas versiones, correcciones de errores y cambios en la selección de aplicaciones. También es el lugar adecuado para enviar comentarios y sugerencias, algo que el autor agradece abiertamente.
Glacia OS en el ecosistema de distros para avanzados
En muchas recopilaciones de distribuciones interesantes para usuarios avanzados o desarrolladores, Glacia OS empieza a aparecer como esa opción curiosa basada en Ubuntu Unity con algunas decisiones poco habituales. Se la ha señalado como una “distro de la semana” para quienes quieren un entorno de escritorio clásico pero ligeramente modernizado.
Su elección de Brave como navegador por defecto, su enfoque en herramientas como VS Code y su decisión de abandonar Snap y Flatpak la hacen destacar en un panorama donde la mayoría de proyectos tienden a sumar capas y formatos. En vez de añadir más cosas, Glacia OS las recorta para dejar un sistema más centrado en el trabajo.
Aunque no vaya a competir cara a cara con gigantes consolidados, sí puede convertirse en una opción atractiva para quienes echen de menos el Unity clásico con ciertos retoques o busquen un entorno de desarrollo directo, sin muchas florituras. La clave estará en cómo evolucione el proyecto y en si consigue mantener un ritmo razonable de actualizaciones.
En definitiva, Glacia OS propone una combinación bastante singular: un Unity 7 pulido, un lanzador de aplicaciones simplificado, un Nemo vitaminado para programadores, un centro de control unificado y una selección mínima de software muy enfocada en la productividad. No es la distro ideal para quienes empiezan desde cero en Linux, pero sí puede encajar muy bien para usuarios que ya dominan la terminal y quieren un entorno de trabajo limpio y rápido sobre base Ubuntu.
