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GRUB 2.14 introduce soporte para EROFS, mejoras en Btrfs y LVM

GRUB 2.14

Cuando hablamos de GRUB 2.14 no estamos ante una simple actualización menor del cargador de arranque, sino ante un salto importante dentro del ecosistema GNU/Linux. Después de más de dos años desde la anterior versión estable, esta entrega concentra cambios profundos que afectan tanto a la seguridad como a la compatibilidad con nuevos sistemas de archivos, firmware y métodos de arranque modernos. Para administradores, usuarios avanzados y responsables de distribuciones, es una pieza clave que condiciona cómo se inicia el sistema y qué opciones de despliegue están sobre la mesa (por ejemplo para evitar un fallo de arranque dual con Linux).

Al mismo tiempo, distribuciones como SparkyLinux han decidido apostar claramente por GRUB 2.14 como gestor de arranque por defecto en sus últimas imágenes, encajándolo dentro de un entorno en plena evolución: kernels Linux recientes, transición hacia Wayland en escritorios como GNOME, soluciones VPN modernas basadas en WireGuard y hasta avances en proyectos alternativos como Debian GNU/Hurd. Todo este contexto ayuda a entender por qué este lanzamiento de GRUB tiene tanta miga y cómo se integra en distribuciones rolling o semirrolling actuales.

Novedades generales de GRUB 2.14: qué cambia realmente

GRUB 2.14 llega tras más de dos años de desarrollo desde la versión 2.12, acumulando una cantidad considerable de cambios que van mucho más allá de los simples parches. Según el fichero NEWS y los anuncios oficiales, hablamos de un lanzamiento con soporte ampliado para nuevos sistemas de archivos, mejoras criptográficas, nuevas opciones de seguridad en el arranque y una revisión profunda de la compatibilidad con plataformas EFI modernas, incluyendo Secure Boot y distintos métodos de verificación.

Dentro de este periodo se han ido integrando correcciones de seguridad (CVE), arreglos detectados mediante herramientas de análisis estático como Coverity, soluciones a problemas en controladores de hardware específicos (especialmente TPM) y un buen conjunto de ajustes en el código EFI. El resultado es una versión pesada en cambios, con una base más robusta y preparada para escenarios que hace unos años ni se contemplaban, como imágenes con UKI, esquemas BLS o firmados avanzados para arquitecturas como PowerPC.

Soporte de sistemas de archivos y almacenamiento: EROFS, Btrfs y LVM

Una de las áreas donde GRUB 2.14 da un paso importante es en el soporte para nuevos sistemas de archivos y configuraciones de almacenamiento complejas. Entre las novedades más destacadas se encuentra la compatibilidad con el sistema de archivos de solo lectura EROFS (Enhanced Read-Only File System), diseñado para escenarios donde interesa comprimir y servir datos de forma rápida sin necesidad de escritura, algo muy habitual en imágenes de sistemas inmutables, contenedores o distribuciones orientadas a la reproducibilidad.

Este soporte a EROFS abre la puerta a que distribuciones que apuestan por sistemas de raíz inmutable puedan cargar el kernel y el initramfs directamente desde particiones EROFS gestionadas por GRUB, sin recurrir a soluciones intermedias. Esto encaja muy bien con las tendencias actuales de despliegue seguro, donde el sistema base se mantiene bloqueado y solo se modifican capas superiores.

Por otro lado, GRUB 2.14 incorpora la posibilidad de guardar el bloque de entorno (environment block) directamente en el encabezado de Btrfs. Esta opción facilita la gestión de variables persistentes de GRUB (como la opción de arranque por defecto o flags específicos) en sistemas que utilizan Btrfs como sistema de archivos principal, algo cada vez más habitual por sus capacidades de snapshot, compresión y subvolúmenes.

En el ámbito del almacenamiento lógico, hay mejoras importantes en LVM: se añade soporte para volúmenes lógicos con integridad (LV integrity) y para cachevol. Esto significa que GRUB es ahora capaz de entender configuraciones LVM más avanzadas, donde se combinan volúmenes protegidos con capas de caché para acelerar el acceso a disco. Para entornos de servidor o estaciones de trabajo exigentes, donde LVM sigue siendo un estándar de facto, poder arrancar directamente sobre estas configuraciones sin rodeos es esencial.

Seguridad y criptografía: Argon2, TPM2 y libgcrypt 1.11

La seguridad del arranque se ha convertido en una prioridad, y GRUB 2.14 responde reforzando la parte criptográfica y la integración con hardware de seguridad moderno. Una de las incorporaciones más relevantes es el soporte para la función de derivación de claves Argon2, un KDF (Key Derivation Function) diseñado para ser resistente a ataques de fuerza bruta y particularmente adecuado para proteger contraseñas frente a hardware especializado como GPUs o ASICs.

Con Argon2 KDF, GRUB puede gestionar contraseñas de forma más robusta para proteger menús de arranque, entradas específicas o configuraciones sensibles. En entornos donde se requiere que solo personal autorizado pueda modificar parámetros de arranque o arrancar ciertos sistemas, esta mejora supone un salto de calidad frente a métodos más antiguos y fácilmente atacables.

Otra pieza clave es el soporte mejorado para el TPM 2.0 (Trusted Platform Module), mediante la funcionalidad de TPM2 key protector. GRUB puede interactuar ahora con el hardware TPM moderno para almacenar o validar información relacionada con el arranque, integrándose mejor con cadenas de confianza que comienzan en el firmware y continúan hasta el sistema operativo. Esto se vuelve especialmente relevante en organizaciones que aplican políticas de arranque medido o verificado.

Todo este refuerzo se apoya también en el soporte para la versión 1.11 de libgcrypt, la biblioteca criptográfica de propósito general utilizada por el proyecto. La compatibilidad con esta versión permite beneficiarse de algoritmos más recientes, correcciones de seguridad y mejoras de rendimiento, algo muy apreciado cuando se trabaja con firmas, cifrado o derivación de claves durante las primeras fases del arranque.

EFI, Secure Boot, shim y NX: afinando el arranque en hardware moderno

El mundo del firmware UEFI ha evolucionado a gran velocidad, y GRUB 2.14 llega con un paquete de mejoras diseñado para estar a la altura. Uno de los puntos destacados es la compatibilidad con el protocolo de cargador shim, fundamental en aquellas distribuciones que utilizan un componente intermedio firmado (shim) para satisfacer las restricciones de Secure Boot mientras mantienen su propio GRUB y kernel. Esta integración más fina reduce problemas de compatibilidad y facilita el mantenimiento de cadenas de arranque firmadas. Además, para la gestión de firmwares y actualizaciones, herramientas como fwupd amplían la compatibilidad con distintos dispositivos.

Además, la nueva versión introduce soporte NX para plataformas EFI. El bit NX (No-eXecute) marca ciertas áreas de memoria como no ejecutables, mitigando un amplio abanico de exploits basados en la inyección y ejecución de código en regiones que solo deberían contener datos. Que GRUB aproveche esta característica supone un endurecimiento adicional de la superficie de ataque del propio cargador.

En el terreno de Secure Boot, destaca también la incorporación del llamado Appended Signature Secure Boot Support para arquitecturas PowerPC. Esto permite manejar binarios con firmas anexas específicas usadas en ciertos entornos, ampliando el espectro de hardware soportado bajo políticas de arranque seguro. Para administradores que trabajan con servidores o estaciones PowerPC, esta mejora es especialmente relevante.

Todo ello se completa con una serie de mejoras y correcciones en el código EFI, que abarcan desde manejo de controladores hasta pequeñas correcciones de compatibilidad con implementaciones de firmware peculiares. En la práctica, esto se traduce en menos sorpresas al instalar o arrancar en portátiles y placas base recientes, donde cada fabricante tiene sus matices en la implementación de UEFI.

BLS, UKI y nuevas formas de describir el arranque

GRUB 2.14 no se queda anclado a la clásica configuración basada en ficheros grub.cfg generados de forma estática, sino que incorpora soporte para esquemas de arranque más modernos como BLS (Boot Loader Specification) y UKI (Unified Kernel Image). Estos enfoques buscan estandarizar y simplificar la manera de describir qué sistemas se pueden arrancar, cómo se localizan los kernels y con qué parámetros se invocan.

Con BLS, la información de las entradas de arranque se reparte en pequeños ficheros independientes en lugar de generar un único archivo monolítico. Esto facilita tanto la gestión automática por parte de los paquetes de la distribución como la legibilidad y mantenimiento desde el punto de vista del administrador. Cada núcleo o imagen de sistema puede incluir su propio descriptor sin tocar el resto.

Las UKI van un paso más allá y combinan en una sola imagen el kernel, el initramfs y la información de arranque, lo que encaja muy bien con los flujos de trabajo basados en Secure Boot y firmas criptográficas de alto nivel. Al añadir soporte para UKI, GRUB se alinea con las arquitecturas de sistema donde cada actualización del kernel genera una única imagen firmada y autocontenida, reduciendo el número de piezas sueltas que pueden romper la cadena de confianza.

Compresión, fechas ampliadas y nuevas opciones de control

Otro de los cambios interesantes que trae GRUB 2.14 es la compatibilidad con zstdio para descompresión. Aunque pueda parecer un detalle menor, soportar nuevos métodos de compresión permite a las distribuciones empaquetar kernels e initramfs de manera más eficiente en términos de tamaño y rendimiento, algo que cobra sentido en entornos donde el espacio de la partición /boot es limitado o donde se trabaja con imágenes comprimidas en sistemas de solo lectura.

Igualmente relevante es el nuevo soporte para fechas fuera del rango 1901-2038. El famoso problema del año 2038 afecta a sistemas basados en representaciones de tiempo de 32 bits, y aunque muchos componentes modernos ya han dado el salto a representaciones ampliadas, el arranque es un punto donde no conviene arrastrar limitaciones históricas. Con esta ampliación, GRUB se prepara para seguir siendo funcional mucho más allá de esa fecha sin comportamientos extraños o errores en el cálculo del tiempo.

En el terreno del control interactivo, se añade una opción específica para bloquear la interfaz de línea de comandos de GRUB. Esto resulta útil en entornos donde se quiere evitar que un usuario con acceso físico a la máquina pueda editar parámetros del kernel o modificar las entradas sobre la marcha, reforzando políticas de seguridad más estrictas. Es un ajuste sencillo, pero muy apreciado en sistemas corporativos, entornos educativos o salas con acceso público.

Correcciones, pruebas y documentación: la parte menos vistosa pero crítica

Más allá de las grandes funciones, GRUB 2.14 aglutina una larga lista de correcciones en controladores TPM, arreglos en distintos sistemas de archivos y soluciones a incidencias detectadas mediante informes de seguridad y análisis automatizados. Muchas de estas mejoras no se ven directamente a nivel de usuario, pero reducen cuelgues extraños, fallos intermitentes de detección de discos o problemas al arrancar en configuraciones de hardware poco comunes; y existen herramientas como Boot Repair Tool que ayudan a resolver ciertos incidentes.

El proyecto también ha invertido esfuerzo en mejorar la batería de tests, aumentando la cobertura y automatizando escenarios de prueba que antes dependían de verificaciones manuales. Esto se traduce en una base más confiable para futuras versiones y en una menor probabilidad de que cambios internos rompan funcionalidades ya existentes en determinadas arquitecturas.

Por su parte, la documentación ha recibido una buena cantidad de ajustes y ampliaciones. Para administradores y desarrolladores que necesitan profundizar en el comportamiento de GRUB o adaptar la configuración a sus propios flujos de trabajo, contar con documentación actualizada y clara es casi tan importante como las nuevas funciones en sí. En este lanzamiento, se han pulido explicaciones, añadido referencias a nuevas opciones y actualizado ejemplos para cubrir escenarios modernos, desde UEFI puro hasta sistemas mixtos BIOS/UEFI.

Distribuciones y ecosistema: GRUB 2.14 en SparkyLinux

Mientras se producía este salto de versión en GRUB, el ecosistema GNU/Linux ha seguido moviéndose a un ritmo bastante intenso. Un ejemplo claro es SparkyLinux 2025.12, una instantánea de la rama rolling de esta distribución basada en Debian Testing (Forky), que captura el estado de los paquetes a mediados de diciembre de 2025. En este contexto, se ha optado por integrar GRUB 2.14 como gestor de arranque por defecto, aprovechando muchas de las mejoras que hemos descrito.

SparkyLinux se caracteriza por ofrecer un modelo rolling o semirrolling, donde no hay que esperar años entre grandes versiones como en Debian Stable, pero tampoco se vive en la montaña rusa constante de Debian Sid. La idea es clara: proporcionar paquetes bastante recientes, manteniendo un cierto control sobre la estabilidad. Esta decisión convierte a GRUB 2.14 en un elemento clave, ya que debe convivir con kernels modernos, nuevos sistemas de archivos y esquemas de arranque actualizados.

La instantánea 2025.12, con nombre en clave «Tiamat», se construye sobre los repositorios de Debian Testing congelados en una fecha concreta, para garantizar una base coherente. Dentro de ese conjunto se incluyen componentes esenciales muy recientes como Firefox 140.5.0 ESR, Thunderbird 140.5.0 ESR y el propio GRUB 2.14. Esta combinación busca un equilibrio entre actualización y robustez, ideal para escritorios de trabajo, laboratorios o entornos técnicos donde se necesitan versiones modernas sin renunciar a cierta previsibilidad.

Kernels y opciones de arranque en SparkyLinux: donde GRUB 2.14 marca la diferencia

Uno de los puntos donde SparkyLinux destaca es en el control sobre el kernel. La imagen de instalación de la versión 2025.12 viene con Linux 6.17.11 como kernel predeterminado, una rama reciente que ofrece buen soporte para hardware moderno. Sin embargo, desde el primer momento el usuario puede optar por otras versiones disponibles en los repositorios de Sparky y Debian, como 6.18, 6.12 o 6.6, cubriendo tanto la opción más avanzada como las ramas LTS orientadas a estabilidad a largo plazo.

En este escenario con múltiples kernels posibles, GRUB 2.14 se convierte en el orquestador que permite gestionar las distintas entradas de arranque, integrando las nuevas capacidades de BLS o UKI cuando la distribución las aprovecha, y ofreciendo menús claros para elegir entre distintas versiones del núcleo. Para un usuario avanzado o un administrador, poder cambiar de kernel fácilmente sin pelearse con el gestor de arranque supone una ventaja significativa.

Además, SparkyLinux ofrece imágenes adecuadas para diferentes escenarios de firmware, recomendando el instalador gráfico Calamares en sistemas UEFI y manteniendo un modo de instalación en línea de comandos para equipos con BIOS legacy o hardware más antiguo. En ambos casos, GRUB 2.14 se encarga de adaptarse al entorno, aprovechando las mejoras en código EFI cuando están disponibles y manteniendo la compatibilidad con sistemas clásicos.

Actualizaciones rolling, mirrors y ecosistema Linux en movimiento

SparkyLinux mantiene una clara diferencia entre quienes ya utilizan la rama rolling y quienes se incorporan con cada nueva ISO. Si el sistema ya está instalado y se mantiene al día, no es necesario reinstalar para beneficiarse de las novedades de la instantánea 2025.12: basta con ejecutar un apt full-upgrade (o utilizar herramientas gráficas como Synaptic o Discover) para alinear la instalación con el estado actual de Debian Testing sobre el que se ha construido «Tiamat» (y, si surge algún problema, existen guías para solucionar problemas de arranque).

Las imágenes ISO tienen entonces un papel de punto de entrada para nuevos usuarios y no tanto de actualización obligatoria. Esto encaja perfectamente con la filosofía de GRUB 2.14 y del modelo rolling: el gestor de arranque se actualiza como un paquete más, ganando capacidades sin necesidad de procesos de migración traumáticos o cambios de paradigma forzados.

En cuanto a la infraestructura, SparkyLinux ha ampliado su red de mirrors con nuevos servidores en el Reino Unido y en el centro de Estados Unidos, reduciendo la latencia en descargas y actualizaciones para usuarios de distintas regiones. Esto se traduce en actualizaciones más rápidas de componentes clave como el kernel, GRUB, Firefox o Thunderbird, y en una mejor experiencia general al trabajar con una distribución que se actualiza de manera constante.

Todo ello sucede mientras el ecosistema Linux evoluciona alrededor: el proyecto Debian GNU/Hurd avanza con soporte nativo x86-64, GNOME 49 sigue impulsando el uso de Wayland como servidor gráfico de referencia y soluciones como Pangolin 1.13 están replanteando cómo debe ser una VPN moderna basada en WireGuard. En este panorama, GRUB 2.14 actúa como una pieza más de un puzzle complejo, pero imprescindible, garantizando que todo ese software pueda cobrar vida desde el primer segundo del arranque.

Con todas estas mejoras en soporte de sistemas de archivos como EROFS y Btrfs, avances en seguridad gracias a Argon2, TPM2 y NX, una integración más fina con UEFI, Secure Boot, shim, BLS y UKI, junto a la adopción temprana en distribuciones activas como SparkyLinux, GRUB 2.14 se consolida como un lanzamiento clave para cualquiera que se preocupe por cómo arranca su sistema; no pretende deslumbrar con una sola función estrella, sino aportar una larga serie de ajustes coherentes que, sumados, hacen que el proceso de arranque en GNU/Linux sea más robusto, flexible y preparado para los desafíos técnicos de los próximos años.

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