Lakka 6.1 se basa en LibreELEC 12.2 y el kernel Linux 6.18 LTS para ganar estabilidad y compatibilidad

Desde hace más de una década, Lakka se ha ganado un hueco entre quienes quieren montar una consola retro casera sin complicarse demasiado. Esta distribución Linux ligera, apoyada en RetroArch como interfaz principal y en LibreELEC como base, está pensada para sacar partido a equipos modestos: desde un Raspberry Pi básico hasta ordenadores de sobremesa o portátiles ya veteranos.
La llegada de Lakka 6.1 supone una actualización de calado que apunta tanto a mejorar la estabilidad del sistema como a ampliar el abanico de plataformas emuladas y facilitar la configuración. Aunque el proyecto tiene vocación global, muchos de los cambios resultan especialmente interesantes para usuarios que quieren reutilizar hardware antiguo o montar máquinas dedicadas a juegos clásicos en el salón.
Nueva base técnica: LibreELEC 12.2 y kernel 6.18 LTS
El corazón de esta versión se apoya en LibreELEC 12.2 como sistema base, una bifurcación ligera de la conocida distribución multimedia OpenELEC centrada en ofrecer solo lo imprescindible para ejecutar aplicaciones como Kodi o, en este caso, RetroArch. El salto a esta versión proporciona un entorno más moderno, con mejoras en compatibilidad de drivers y en el soporte de distintos chipsets gráficos y de red.
Además, Lakka 6.1 adopta la serie de kernel Linux 6.18 en su variante LTS para gran parte del hardware compatible, con el objetivo de reforzar la fiabilidad en sesiones de juego prolongadas. En la rama principal se emplea el kernel 6.18.7, mientras que para algunas plataformas concretas se han elegido versiones diferenciadas: por ejemplo, para Raspberry Pi se mantiene 6.12.66, ya que la rama 6.18 todavía no se considera lo bastante estable en esas placas, y para equipos con SoC de AMLogic se utiliza 6.18.0.
RetroArch 1.22.2 y núcleos Libretro al día
En la parte de emulación pura y dura, la distribución se actualiza a RetroArch 1.22.2, la revisión estable más reciente de este frontend multiplataforma. Esta versión introduce ajustes en la interfaz, optimizaciones para reducir la latencia y pequeños cambios pensados para que el uso diario sea menos farragoso, algo que se agradece cuando se maneja el sistema desde el sofá con un mando en la mano.
Junto a la actualización de RetroArch, todos los núcleos Libretro existentes se han llevado a sus builds más recientes, lo que se traduce en mejoras de rendimiento, corrección de errores y en algunos casos mayor precisión en la emulación. A esto se suman nuevos cores que amplían la lista de máquinas soportadas e incluyen sistemas poco habituales, lo que consolida a Lakka como una de las distribuciones más completas del panorama retro.
Amplio catálogo de consolas y ordenadores clásicos
Con esta combinación de RetroArch y núcleos actualizados, Lakka 6.1 permite emular una colección muy amplia de plataformas, desde consolas de los años ochenta y noventa hasta sistemas algo más recientes. Entre los ejemplos más destacados se encuentran Atari 2600, 5200 y 7800, varios modelos de Sega, las clásicas NES y SNES, así como máquinas de 32 y 128 bits como Dreamcast o GameCube, además de portátiles como Nintendo DS o PSP.
En el terreno de los ordenadores, también se da cabida a sistemas históricos como Commodore 64 y Commodore 128, además de otros equipos domésticos que marcaron una época. La lista total de consolas y microordenadores compatibles suma varias decenas, con la posibilidad de activar más sistemas a través de cores adicionales según las necesidades de cada usuario.
Experiencia de juego mejorada: filtros, guardados y extras
Lakka 6.1 no se limita a reproducir los juegos tal cual eran, sino que añade múltiples funciones de calidad de vida gracias a la API libretro, como RetroAchievements. Los usuarios pueden aplicar shaders avanzados para simular el aspecto de un CRT clásico o bien suavizar los gráficos, además de activar opciones de reescalado y antialiasing que aprovechan mejor las pantallas actuales.
Entre las características más prácticas se incluyen la función de rebobinado del estado de la partida, que permite retroceder unos segundos si se comete un fallo, y la posibilidad de guardar en cualquier momento sin depender de los puntos de guardado originales de cada juego. También se ha prestado atención al soporte de mandos: la distribución reconoce de serie controladores muy extendidos como los de Xbox 360 o los DualShock 3 y 4, lo que facilita configurar un centro de juego retro en el salón sin tener que pelearse con mapeos complicados.
Optimización específica para Raspberry Pi y televisores CRT
Uno de los focos de esta versión es el uso en Raspberry Pi, muy popular para proyectos de emulación. Lakka 6.1 ofrece imágenes específicamente preparadas para estas placas con optimizaciones dirigidas a televisores CRT, un tipo de pantalla todavía muy apreciado por los aficionados que buscan una experiencia lo más cercana posible a las consolas originales.
Las compilaciones para Raspberry Pi incluyen salida de vídeo ajustada para señal compuesta, tiempos analógicos calibrados y configuraciones predefinidas orientadas a resoluciones clásicas como 240p o 480i. El objetivo es que el usuario pueda conectar la placa directamente a un televisor de tubo y obtener un resultado visual muy fiel, sin depender de scripts o ajustes manuales complejos para clavar el refresco y evitar parpadeos o distorsiones.
Mesa 25.1.9 y mejoras gráficas
En el apartado gráfico, Lakka 6.1 incorpora Mesa 25.1.9 como versión de la pila de drivers OpenGL/Vulkan, algo especialmente relevante para quienes usan la distribución en PCs x86 o en placas con GPU integrada relativamente moderna. Esta actualización mejora la compatibilidad con ciertos chips gráficos y puede aportar un extra de rendimiento en algunos emuladores que hacen uso intensivo de la aceleración 3D.
La combinación del nuevo Mesa con el kernel actualizado y el resto de componentes renovados se traduce en un comportamiento más estable y un mejor aprovechamiento del hardware, tanto en equipos de sobremesa como en mini PCs, TV boxes y otros dispositivos de bajo consumo que son habituales en proyectos de salón.
Nuevos scripts de instalación y configuración simplificada
Conscientes de que no todo el mundo quiere dedicar tiempo a ajustar cada parámetro, los desarrolladores han añadido un nuevo script de configuración inicial que automatiza buena parte del proceso de puesta en marcha. Este asistente facilita tareas como la detección de mandos, la configuración básica de red o la selección de ajustes generales de vídeo y audio desde el primer arranque.
En paralelo, el sistema ofrece la posibilidad de realizar algunos ajustes directamente desde el soporte de instalación. Así, se pueden preparar archivos de texto como wifi-config.txt o retroarch-overrides.txt en la tarjeta SD antes del primer arranque para que Lakka aplique automáticamente la configuración de WiFi o ciertos parámetros de RetroArch, evitando tener que conectar un teclado o navegar por menús avanzados solo para conectar a la red.
Compatibilidad con una gran variedad de dispositivos
Una de las señas de identidad de Lakka es su amplio soporte de hardware. Además de los ya citados Raspberry Pi, la nueva versión mantiene compatibilidad con otros SBC (single-board computers) basados en chips de Allwinner y Rockchip, que se utilizan con frecuencia en proyectos domésticos por su bajo coste. También existen alternativas y proyectos complementarios como EmuDeck que resultan de interés para quienes exploran distintas opciones.
La lista de dispositivos incluye también PCs y portátiles genéricos x86_64, TV boxes, máquinas recreativas domésticas e incluso consolas como Nintendo Switch, lo que permite reciclar aparatos que de otro modo quedarían arrinconados. Las imágenes de instalación para cada plataforma, junto con un tutorial detallado paso a paso, se encuentran disponibles en la página oficial del proyecto, desde donde también se centralizan las actualizaciones.
Estado de la versión y proceso de instalación
En el momento de su publicación, Lakka 6.1 se ofrece en distintos canales de distribución, incluyendo compilaciones «nightly» y builds de desarrollo que permiten probar las novedades antes de que se declaren completamente estables. La intención del equipo es poner a disposición una edición final pulida en un plazo relativamente corto, una vez que se validen los cambios en todas las plataformas soportadas.
La instalación en un PC o en una placa como Raspberry Pi resulta bastante directa: basta con descargar la imagen correspondiente desde el sitio oficial, grabarla en una tarjeta SD o unidad USB con una herramienta de escritura de discos y arrancar el equipo desde ese medio. El asistente de configuración inicial se encarga de los pasos básicos, y a partir de ahí es posible ir afinando opciones como la resolución, los filtros de vídeo o los mapeos de botones según las preferencias de cada usuario.
Con este conjunto de cambios, Lakka 6.1 se consolida como una opción sólida para quienes quieren revivir juegos clásicos aprovechando equipos ya amortizados. La actualización de la base técnica, las mejoras en RetroArch y los núcleos, el mimo hacia Raspberry Pi y los televisores CRT, así como las nuevas facilidades de configuración, permiten montar de forma relativamente sencilla una consola retro versátil que encaja tanto en un PC antiguo como en una pequeña placa escondida detrás del televisor.
