LibreOffice Online renace entre acusaciones de «vandalismo» a Collabora
Hace pocos días se dio a conocer la reciente decisión de The Document Foundation (TDF) de resucitar LibreOffice Online, el proyecto para llevar la popular suite ofimática a la nube mediante una arquitectura cliente-servidor.
Esta decisión ha destapado una profunda brecha entre la organización matriz y Collabora, la empresa responsable de casi la mitad del código de la suite.
La resurrección de un proyecto congelado
A principios de este mes, la nueva Junta Directiva de TDF, liderada por Eliane Domingos, anunció la revocación de una polémica decisión tomada en 2022 que había congelado y archivado el desarrollo de LibreOffice Online. Según la directiva actual, los votos anteriores estuvieron empañados por supuestos «conflictos de intereses», lo que motivó la reapertura del repositorio para permitir nuevamente las contribuciones de la comunidad. La intención declarada es devolver a los usuarios una «versión en línea de la comunidad y para la comunidad».
Sin embargo, TDF ha dejado claro que no se convertirá en un proveedor de servicios en la nube al estilo de Google Docs u Office 365. El proyecto se ofrece estrictamente como una «tecnología facilitadora»: el servidor gestiona el renderizado de documentos, mientras que el navegador se encarga de la interfaz. Dado que carece de sistemas integrados de archivos, autenticación o equilibrio de carga, TDF advierte explícitamente que la herramienta no está lista para producción empresarial masiva sin soporte de terceros. De hecho, el software incluirá una advertencia de «no compatible» si detecta más de 10 documentos o 20 conexiones simultáneas.
El Choque con Collabora: ¿Vandalismo o Soberanía?
La reapertura del repositorio ha generado una fuerte reacción por parte de Michael Meeks, miembro de la junta directiva de TDF e ingeniero de Collabora. Para entender el conflicto, hay que remontarse a 2020, cuando el desarrollo original de LibreOffice Online se detuvo. En ese momento, Collabora (el principal motor de desarrollo del proyecto web) creó una bifurcación (fork) y continuó el trabajo bajo su propia marca, lanzando la plataforma Collabora Online Development Edition (CODE). La migración de desarrolladores hacia este nuevo repositorio fue total, dejando el código original de TDF abandonado durante dos años hasta su congelación oficial.
Meeks argumenta que la decisión de TDF de intentar revivir un código base obsoleto es inútil. Según su perspectiva, si la Fundación planea actualizar LibreOffice Online basándose en el trabajo que Collabora ha realizado durante los últimos años (esencialmente bifurcando el repositorio actual de Collabora y cambiándole el nombre), esto constituiría un acto de «vandalismo contra el proyecto». Este movimiento, advierte, podría tener graves consecuencias negativas para la simbiosis entre ambas entidades.
Una de las principales razones para el cambio a COOL fue la marca y la visibilidad. Parece que tu publicación comienza con una reticencia a dirigir a la gente hacia el trabajo de Collabora y continúa con la afirmación, profundamente errónea, de que TDF ha financiado sustancialmente Online. Esto no parece un inicio prometedor para una discusión que satisfaga la necesidad del ecosistema de visibilidad para impulsar el flujo de leads, las ventas, el retorno de la inversión y, por consiguiente, una mayor inversión en el software, en una espiral virtuosa que conduce a mucho más y mejor Software Libre.
En conclusión: ya existe una comunidad Collabora Online próspera, que es un verdadero proyecto FOSS como Fedora, openSUSE, Nextcloud, ownCloud, openCloud, BigBlueButton, etc., con un rastreador de errores abierto, foro , canal matrix , convocatoria pública semanal para desarrolladores ~llamadas semanales de capacitación pública, tutoría y desarrollo constante.
La cuestión del reconocimiento
El trasfondo de esta disputa revela una lucha de poder sobre el control de la marca y la atribución del trabajo. Antes de la bifurcación de 2020, Collabora ya se quejaba de que TDF utilizaba la página oficial de LibreOffice Online para promocionar a otras empresas que apenas contribuían al código, diluyendo el esfuerzo de los desarrolladores principales. La tensión ha llegado a un punto crítico recientemente: a pesar de que Collabora aportó el 45% de todos los cambios en LibreOffice durante 2025 (incluyendo la reciente compatibilidad con Markdown y mejoras vitales en Writer y Calc), The Document Foundation omitió cualquier mención a la empresa en el comunicado oficial de lanzamiento de LibreOffice 26.2.
Mientras The Document Foundation busca reafirmar su soberanía sobre la marca LibreOffice y dirigir a los usuarios hacia su propio ecosistema, Collabora defiende el statu quo actual, donde su modelo transparente estilo Fedora/openSUSE mantiene vivo el desarrollo web. El futuro de LibreOffice en la nube dependerá ahora de si la comunidad de voluntarios decide volver al redil de TDF o si el liderazgo técnico de Collabora sigue marcando el rumbo de la ofimática libre.
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