Orbitiny Desktop: el entorno modular y portátil que revoluciona el escritorio Linux

Orbitiny Desktop es uno de esos proyectos que nacen casi en solitario y acaban poniendo contra las cuerdas a las grandes ideas preestablecidas. Si llevas tiempo usando Linux y estás un poco cansado de ver siempre lo mismo en GNOME, KDE Plasma, Xfce y compañía, este entorno gráfico puede sorprenderte muchísimo. No solo rompe esquemas con funciones que no se han visto en otros escritorios, sino que además lo hace manteniendo una apariencia clásica, con sus iconos, paneles y menús de toda la vida.
Lejos de ser un experimento pasajero, Orbitiny se ha convertido en un auténtico ecosistema modular construido desde cero con Qt y C++. Puede ejecutarse como escritorio invitado encima de tu DE actual o instalarse como entorno principal a nivel de sistema. Además, presume de algo que pocos pueden decir: es totalmente portátil, lo puedes llevar en un pendrive con todas tus configuraciones y lanzarlo en cualquier equipo Linux como si fuera “tu” escritorio de siempre.
¿Qué es exactamente Orbitiny Desktop?
Cuando hablamos de Orbitiny no estamos delante de un simple panel alternativo ni de un fork de otro proyecto. Orbitiny Desktop es un entorno gráfico completo, original y sin depender de ninguna base previa. El desarrollador partió de una ventana vacía en Qt Creator y, con el tiempo, lo ha convertido en un DE enorme formado por 47 componentes: 45 programas externos (incluyendo complementos) y 2 internos que más adelante también se separarán.
Su filosofía se resume en tres pilares: funcionalidad, innovación y extensibilidad, todo ello sin renunciar a un aspecto familiar. Es decir, no intenta reinventar la rueda en lo visual, sino en lo que puedes hacer con el escritorio. Por eso conserva elementos clásicos como la barra de tareas, los iconos en el escritorio y el menú de aplicaciones, pero a la vez mete funciones tan peculiares como los gestos de escritorio, la multi-pega o los emblemas dinámicos sobre iconos.
Otra idea clave es que Orbitiny funciona sobre tu gestor de ventanas actual. No trae uno propio: se apoya en el que ya usa tu distribución (KDE Plasma, GNOME, etc.) y se ejecuta como si fuera una aplicación de usuario más. Dibuja su propia ventana de escritorio a pantalla completa por encima del entorno que ya tengas cargado, de modo que incluso en escritorios sin iconos (como GNOME “puro”) puedes recuperar esa metáfora clásica de archivos y carpetas en el fondo de pantalla.
Portabilidad extrema: modo portátil y modo sistema
Uno de los mayores puntos fuertes de Orbitiny es su enfoque en la portabilidad. El entorno puede funcionar en dos modos principales: portátil y no portátil (a nivel de sistema), lo que permite usarlo como escritorio invitado o como DE principal.
En modo portátil, todos los archivos necesarios para el escritorio —incluyendo aplicaciones, utilidades y configuración— se guardan en un único directorio. Las preferencias se almacenan junto al script start-orbitiny, de forma que al copiar esa carpeta a una memoria USB te llevas contigo tu escritorio tal cual: mismos paneles, mismos temas, mismas acciones personalizadas. Basta con lanzar el script start-orbitiny en otra máquina Linux y tendrás el mismo entorno, sin instalación y sin dejar rastro en el sistema anfitrión.
Para que se active este modo, es suficiente con crear un archivo especial llamado “.portable_mode”. Dependiendo de la versión, se comprueba en la ruta base ($BASE_DIR) o en $BASE_DIR/usr/bin. A partir de ahí, la variable interna $BASE_DIR apunta a ese directorio portátil y $SHARED_DIR referencia la carpeta “shared”, donde se recomienda dejar ficheros y recursos que quieras usar en varios lanzadores para garantizar que todo siga funcionando en live CDs y distintas distros.
En modo no portátil o de sistema, Orbitiny se integra con el esquema estándar de configuración de Linux. Las preferencias de cada usuario se guardan en $HOME/.config/orbitiny, igual que cualquier otro DE moderno. La gran novedad en las versiones recientes es el instalador gráfico, que permite desplegar Orbitiny como un entorno independiente elegible desde el gestor de pantalla, sin llenar el sistema de archivos dispersos: todo se organiza en un solo directorio de instalación.
Arquitectura modular y estabilidad del escritorio
En sus últimas versiones, el proyecto ha recibido un rediseño profundo. El desarrollador ha rehecho gran parte del código base para dejar atrás el enfoque puramente “invitado” y convertirlo en un DE robusto, apto para instalarse como escritorio principal sin miedo a cuelgues globales.
El resultado es una arquitectura modular formada por 47 componentes desacoplados los unos de los otros. Muchas piezas que inicialmente estaban integradas directamente en el escritorio se han separado en aplicaciones independientes: panel, utilidades de configuración, gestor de dispositivos, gestor del portapapeles, etc. Esto tiene una consecuencia práctica clave: si una de estas aplicaciones se bloquea, el escritorio no se viene abajo.
Además, se ha implementado reinicio automático de procesos críticos. Si, por ejemplo, el panel o la ventana principal del escritorio se cierran por un fallo, Orbitiny los vuelve a lanzar de forma automática. Este mecanismo es especialmente importante cuando se ejecuta como escritorio de sesión completo arrancado desde un display manager, ya que evita el clásico escenario de quedarte con una pantalla X11 vacía tras un crash.
Ligado a este rediseño, el código base se ha limpiado, modernizado y reorganizado. Se han corregido decenas de fallos relacionados con arrastrar y soltar, selección de archivos, posicionamiento de iconos, comportamiento del panel y estabilidad del gestor del portapapeles. Incluso se ha solucionado un bug muy escurridizo provocado por std::string y std::bad_alloc que podía afectar a múltiples componentes, reduciendo cuelgues aleatorios y mejorando el rendimiento general.
Gestor de archivos Qutiny y funciones avanzadas de escritorio
Orbitiny integra su propio gestor de archivos, llamado Qutiny (a veces mencionado también como Qutinty en algunos textos). No es un simple explorador de ficheros más, sino una pieza central del ecosistema con funciones muy poco habituales en otros file managers.
Una de las ideas más llamativas son los emblemas de iconos. Cuando cortas o copias un archivo al portapapeles, el icono recibe un pequeño distintivo visual indicando si está “en corte” o “en copia”. Si es una carpeta y su contenido cambia (entra o sale un archivo, se modifica algo) aparece también un emblema para avisarte de ese cambio. Estos emblemas se extienden a ficheros nuevos, modificados, vacíos o directorios sin contenido, de modo que visualmente puedes detectar mucho más rápido qué está pasando sin abrir diálogos de propiedades.
El administrador incluye funciones curiosas como File Join, que te permite arrastrar un archivo de texto sobre otro para concatenar su contenido, o la opción Pegar en archivo, que detecta si el portapapeles contiene texto o imágenes y los añade al final (o al principio) de un fichero existente. Si pegas sobre una carpeta, Qutiny crea automáticamente un nuevo archivo con el contenido del portapapeles, tanto para texto como para imágenes, generando nombres únicos para no pisar nada.
Otra característica diferencial es la multi-pega. Puedes seleccionar varias carpetas en el escritorio o en Qutiny, pulsar pegar y los archivos o el contenido de texto del portapapeles se distribuirán en todas las carpetas seleccionadas. Esto, unido a la posibilidad de abrir múltiples terminales a la vez (uno por cada directorio seleccionado con el menú “Abrir terminal”), facilita flujos de trabajo que en otros escritorios exigen más pasos manuales.
Qutiny también se encarga de mostrar iconos dedicados para puntos de montaje y directorios home de usuarios. Si un dispositivo /dev/sdc1 está montado en /mnt/mi_punto, el icono no solo cambia, sino que el nombre que ves en la vista de archivos incluye el dispositivo entre paréntesis, por ejemplo “mi_punto (/dev/sdc1)”. Así, identificas al vuelo qué directorio es un punto de montaje y qué dispositivo tiene detrás, sin necesidad de usar el terminal. De forma similar, los directorios home de los distintos usuarios se muestran con iconos específicos, sin limitarse a la ruta /home, lo que ayuda a distinguirlos rápidamente en cualquier ubicación del sistema.
En cuanto a interacción, Qutiny ofrece un buscador con soporte de búsqueda de contenido en archivos, con la posibilidad de pedir que la coincidencia incluya otra palabra en la misma línea, estrechando muchísimo los resultados. Varios detalles de ergonomía se han cuidado: por ejemplo, pulsar una tecla en una carpeta sirve para filtrar elementos en lugar de seleccionar, y se puede ajustar el tamaño de los iconos tanto con Ctrl+rueda como con una combinación peculiar de botón derecho + rueda. También se incluyen acciones avanzadas como “Pegar con rsync”, que abre un terminal y copia usando rsync junto al comando time para medir cuánto tarda la operación.
A nivel visual, el gestor de archivos cuenta con temas propios, como el tema Coconut, y vista de iconos, lista y detalles también en resultados de búsqueda. En versiones recientes se han corregido múltiples errores de selección, menús emergentes en posiciones incorrectas, problemas de vista previa al desactivar miniaturas y pequeños detalles de tamaño de icono para que el comportamiento sea lo más fluido posible.
El panel de Orbitiny: paneles múltiples, perfiles y Drag&Drop real
El panel de Orbitiny no es un simple “dock bonito”. Es una barra altamente configurable con soporte de arrastrar y soltar sin necesidad de entrar en modos de edición. Puedes coger cualquier archivo o carpeta desde el escritorio o desde un gestor de archivos (incluidos Thunar, Nemo, Dolphin, etc.) y soltarlo directamente en el panel para crear un lanzador. De igual modo, puedes reordenar applets y lanzadores arrastrándolos sin más.
Este panel incluye un menú de aplicaciones muy completo, con soporte total de Drag&Drop. Puedes reorganizar iconos dentro del menú, mover elementos entre categorías y usar una barra lateral dedicada para lanzar las aplicaciones o accesos más habituales. Entre sus 18 applets disponibles, hay uno que implementa precisamente ese menú de inicio, además de otros para tareas, bandeja de sistema, audio, cajones, lanzadores rápidos, etc.
Una de las funcionalidades más potentes es el soporte para múltiples perfiles de panel. Cada perfil es un conjunto de configuración de applets almacenado en un directorio propio. Desde el Administrador de perfiles puedes crear, renombrar, activar o desactivar perfiles y cambiar entre ellos como si cambiases de canal en la tele. Esto te permite, por ejemplo, tener un panel minimalista para trabajar, otro recargado para ocio y alternar entre ellos en segundos.
Además, existen herramientas dedicadas para gobernar el panel de forma centralizada: Administrador de complementos, Administrador de paneles y Administrador de temas. Desde estas interfaces puedes añadir plugins con doble clic, crear o eliminar paneles, activar o desactivar barras específicas, aplicar temas, exportarlos, abrir sus directorios y renombrarlos sin vagar por múltiples menús contextuales. El objetivo ha sido eliminar la sensación de “laberinto de submenús” que el propio autor reconocía como molesta en versiones anteriores.
El panel puede acoplarse a cualquier borde de la pantalla, flotando en el centro o funcionando como dock o deskbar. Es posible cambiar su tamaño con el ratón y moverlo entre monitores. Se han solucionado errores de cálculo de altura al cambiar de pantalla con distinta resolución, problemas de redimensionado cuando está en la parte superior o en el lateral, y comportamientos indeseados que provocaban cambios de tamaño espontáneos después de ajustarlo.
Gestos de escritorio, contextos avanzados y panel de control
Uno de los rasgos que más distingue a Orbitiny es su soporte nativo para gestos de escritorio. Puedes dibujar patrones con el ratón sobre un área vacía del escritorio —similar a los gestos de algunos navegadores— para ejecutar comandos personalizados o acciones predeterminadas. Se admiten hasta 12 gestos por botón (izquierdo y derecho) más configuraciones adicionales para clic central.
Estos gestos no dependen de que haya iconos visibles. Funcionan tanto si el escritorio muestra iconos como si los tienes desactivados, y se pueden modificar desde el apartado “Gestures” en la configuración avanzada del entorno. Además de los gestos, se pueden asignar acciones al doble clic en zonas vacías del escritorio, a la pulsación prolongada del botón derecho combinada con doble clic, o al clic central, que por defecto abre un vistoso menú de discos y particiones.
Los menús contextuales también tienen su propia personalidad. Orbitiny emplea menús personalizados, no los típicos QMenu bloqueantes. Esto significa que atajos de teclado globales de X11 siguen funcionando aunque tengas un menú contextual abierto, en lugar de quedar “secuestrados” como ocurre con muchas aplicaciones estándar. Dentro de estos menús se incluye un navegador de directorios integrado, acciones personalizadas sobre archivos y un cuadro desplegable tipo “Run” para ejecutar comandos sobre el conjunto de ficheros seleccionados.
Para gestionar la configuración general, el entorno incorpora un Panel de Control renovado basado en iconos. Cada sección de configuración se ha separado en su propia utilidad o módulo independiente, de manera que si una herramienta de ajustes falla, no arrastra a todo el panel ni al escritorio. Además, se ha introducido un sistema de monitorización en tiempo real del archivo settings.ini: si abres este fichero (un simple INI de texto), cambias parámetros como el directorio de escritorio, el fondo de pantalla o márgenes de contenido, al guardar el archivo el escritorio detecta la modificación y aplica los cambios al instante.
A nivel visual, Orbitiny ha ido incorporando mejoras estéticas como efectos de desvanecido y animaciones “líquidas” al pasar el cursor por los iconos del escritorio, así como sombras paralelas 3D en los textos de los iconos, que se pueden activar o desactivar desde el Panel de Control. El sistema de temas también se ha sofisticado, con un motor de temas dinámico basado en CSS editable en disco y un gestor de temas específico para el panel, y una API de backend pensada para un futuro gestor de temas global.
Escritorios virtuales avanzados e independencia por pantalla
Orbitiny no se limita a tener “varios escritorios” al estilo tradicional. Su applet de escritorios virtuales va un paso más allá al poder asociar un directorio de escritorio distinto a cada espacio de trabajo. De esta forma, al cambiar de escritorio virtual no solo se ocultan y muestran ventanas diferentes, sino que cambias de conjunto de iconos y de carpeta de fondo, como si pasaras de un ordenador a otro.
La idea se complementa con el soporte de directorios de escritorio personalizados e independientes por monitor. No estás obligado a usar $HOME/Desktop: puedes elegir cualquier ruta para cada pantalla y para cada escritorio virtual. El resultado, en la práctica, es que puedes tener en un monitor un escritorio centrado en trabajo, con sus proyectos y documentos, y en otro un escritorio distinto orientado a ocio o administración del sistema, con otra carpeta como base y otros fondos de pantalla.
Esta flexibilidad se refleja también en la forma de ajustar márgenes de contenido del escritorio. A través de “Environment & Workspace Settings → Appearance” puedes establecer los márgenes izquierdo, superior, derecho e inferior que determinan desde dónde empiezan los iconos. Esto es especialmente útil si ejecutas Orbitiny encima de otros entornos con paneles propios (como la barra superior de GNOME o docks laterales), evitando que los iconos queden ocultos debajo de esas barras.
Gestor de dispositivos, WINE, DOSBox y otras funciones especiales
Entre las utilidades internas más llamativas se encuentra el gestor de dispositivos de Orbitiny. A diferencia de otras soluciones que tiran de herramientas externas o de blacklisting de módulos, este administrador permite deshabilitar o habilitar dispositivos individuales con un simple clic derecho, apuntando directamente al dispositivo concreto y no a todo el módulo del kernel. Todo ello sin tener que reiniciar el sistema.
El escritorio integra además soporte nativo para WINE y DOSBox. Esto significa que si arrastras un ejecutable de Windows o DOS al panel, o lo abres desde Qutiny o el escritorio, se envía automáticamente a WINE o DOSBox según corresponda. La idea es que puedas gestionar estos binarios con la misma naturalidad que cualquier otro archivo local, sin tener que recordar comandos específicos.
Otra curiosidad es la compatibilidad con archivos MAFF (Mozilla Archive Format). Si haces doble clic en un archivo MAFF, Orbitiny lo extrae en /tmp y lo abre como si se tratara de un HTML, recuperando páginas archivadas que muchos navegadores han dejado de soportar de forma nativa.
El entorno incorpora también una ventana tipo “Dashboard” que aparece al pulsar en un borde del escritorio. En ella se muestran las tareas en ejecución y las aplicaciones instaladas, con funciones de búsqueda y filtrado. Por ahora, la detección de aplicaciones en ejecución está pensada para X11, ya que el enfoque declarado del proyecto es soportar de forma oficial solo este servidor gráfico.
En lo relativo a Wayland, el propio autor ha sido claro: Orbitiny solo admite oficialmente X11 por el momento. En Wayland se han observado al menos dos problemas importantes: los botones de tareas de las ventanas no se muestran correctamente y la bandeja de sistema falla. La intención es añadir soporte oficial para compositores Wayland más adelante, pero a día de hoy las pruebas y el desarrollo se centran en X11.
Seguridad, archivos “VIP” y experiencia de uso pulida en Orbitiny
Otro aspecto cuidado es la seguridad y la prevención de errores humanos. Por ejemplo, Orbitiny incorpora una lista de archivos de configuración “VIP” que se carga dinámicamente desde un fichero vip_files.conf. Entre ellos se incluyen directorios críticos como .config, .local, Escritorio y otros. Si intentas borrar alguno de estos elementos desde el gestor de archivos, se muestra una advertencia específica indicando que estás a punto de eliminar un archivo de configuración importante.
Al manejar scripts, el sistema ofrece una opción llamada “Ejecutar y marcar como seguro” en el cuadro de confirmación. Si la política por defecto está en “Preguntar”, esta opción permite ejecutar el script y registrar su suma de comprobación en un archivo. La próxima vez que lo lances, si el checksum coincide, no se te pedirá confirmación aunque sigas usando el modo “Preguntar”. Así se equilibra comodidad y seguridad sin renunciar a una protección básica frente a cambios inesperados en el script.
El gestor del portapapeles es también especialmente avanzado. No solo registra texto, sino también archivos e imágenes. Puedes, por ejemplo, copiar un archivo al portapapeles, luego copiar texto, abrir la ventana del administrador de portapapeles y hacer doble clic sobre el archivo para restaurarlo como contenido actual, o arrastrar directamente esa entrada desde la ventana del gestor a otra aplicación. Se han corregido errores que afectaban al copiado de datos HTML, al tamaño excesivo de las entradas nuevas o a la inactividad cuando solo se copiaba texto, y está previsto separar definitivamente este gestor en un proceso independiente para reforzar aún más la estabilidad.
Por último, el proyecto presta atención a detalles aparentemente menores pero que marcan diferencia: atajos alternativos como CTRL+Insert para copiar archivos, un diálogo de selección de fondo de pantalla rediseñado para ser un selector real y no un apaño sobre el file manager, correcciones en diálogos como “Vaciar papelera”, y pequeños ajustes gráficos de consistencia entre applets. Todo ello se traduce en una sensación de escritorio más pulido, pese a que el autor recalca que Orbitiny “no está ni cerca de estar terminado” y que sigue en desarrollo activo.
Orbitiny Desktop se ha convertido en un entorno gráfico enorme, modular y sorprendentemente maduro para haber nacido como proyecto personal motivado por la decepción con los escritorios Linux habituales. Ofrece un cóctel poco común: portabilidad total, un arsenal de funciones exclusivas centradas en la productividad real, una integración profunda con X11, un gestor de archivos y un panel muy por encima de lo estándar, y la posibilidad de ejecutarse tanto encima de otro DE como en modo independiente. Quien se anime a probarlo encontrará un escritorio distinto, pensado para exprimir al máximo el concepto de “escritorio clásico” sin renunciar a ideas atrevidas que todavía no han llegado a los grandes entornos.
