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Steam Deck se queda fuera de stock por la crisis de memoria

Steam Deck Fuera de stock

La Steam Deck se ha convertido en un bien difícil de encontrar en varias regiones del mundo, y Europa no es una excepción. Lo que para muchos parecía un simple problema de stock de Steam Deck OLED se ha destapado como un síntoma más de una crisis mucho mayor en el mercado de la memoria y el almacenamiento, que está golpeando con fuerza al hardware de consumo.

En los últimos días, cada vez más usuarios en España y otros países europeos se han topado con el mismo mensaje al intentar comprar la consola portátil de Valve: modelos agotados, avisos de disponibilidad limitada y precios inflados en el mercado de segunda mano. Detrás de esta situación no hay una maniobra comercial, sino un obstáculo mucho más prosaico: faltan chips.

Valve confirma el problema: Steam Deck fuera de stock por falta de memoria y almacenamiento

Valve ha añadido en la página oficial de compra una advertencia poco habitual en este tipo de productos. La compañía reconoce que Steam Deck OLED puede agotarse temporalmente en algunas regiones debido a la escasez de memoria y dispositivos de almacenamiento. Es decir, no pueden fabricar todas las unidades que querrían porque les faltan componentes clave proporcionados por terceros.

Este aviso llega después de que los modelos OLED de 512 GB y 1 TB desaparecieran de la tienda en Estados Unidos y Canadá, mientras en buena parte de Europa seguían a la venta, aunque con disponibilidad irregular. Ese patrón se está trasladando también a España: los modelos más baratos han ido esfumándose tanto de la web de Valve como de grandes comercios, hasta el punto de que en algunos casos solo queda stock del modelo de 1 TB, el más caro de la gama.

Valve insiste en que no se trata de una estrategia para forzar la demanda ni de una retirada encubierta del producto. Lo que está ocurriendo es que, al faltar memoria RAM y chips de almacenamiento, la cadena de montaje se frena de golpe. Y cuando uno de los componentes esenciales no llega, da igual que el resto esté listo: la consola no puede salir de fábrica.

La situación en España y Europa: modelos baratos desaparecen y el de 1 TB resiste

En el mercado español, el efecto más visible de esta escasez es que resulta prácticamente imposible encontrar los modelos más económicos de Steam Deck. En la web oficial, la opción con menos almacenamiento aparece agotada o directamente no se ofrece, y en tiendas como Amazon empiezan a abundar más las ofertas de vendedores externos que el stock oficial.

Estos vendedores terceros se han convertido en la única salida para muchos compradores impacientes, pero a un coste: los precios superan con holgura el PVP recomendado. No es raro ver anuncios de Steam Deck OLED de 512 GB con envíos rápidos, pero con incrementos de hasta 200 euros sobre el precio oficial. Entre que Valve reconoce que la disponibilidad será intermitente y que la demanda se mantiene alta, el mercado secundario está encontrando terreno fértil.

Mientras tanto, el modelo OLED de 1 TB se ha quedado como la puerta de entrada principal al ecosistema Steam Deck allí donde todavía hay unidades. Su precio ronda los 679 euros, claramente por encima de lo que muchos usuarios estaban dispuestos a pagar por la consola. La combinación de menos opciones y un precio de acceso más alto complica el panorama para quienes buscaban una portátil potente sin dejarse un dineral.

Adiós al modelo LCD: un fuera de stock que ya es definitivo

La confusión se agrava por el hecho de que no todas las Steam Deck están fuera de stock por el mismo motivo. Valve ha recordado de forma explícita que el modelo Steam Deck LCD de 256 GB ya no se fabrica. La compañía tomó la decisión de descontinuarlo a finales del año pasado, de modo que lo que se ve ahora en las tiendas son las últimas unidades que quedaban en almacén.

En la práctica, eso significa que ver una Steam Deck LCD marcada como «agotada» no implica un problema temporal de producción, sino el final de su vida comercial. La OLED, en cambio, sí depende directamente de la crisis de componentes. Esta diferencia es importante: la gama se reordena sobre el modelo OLED justo cuando la memoria y el almacenamiento están más caros y más escasos.

El resultado es que el punto de entrada a Steam Deck sube de categoría y de precio. Una vez desaparezcan las últimas LCD, quien quiera estrenar consola tendrá que irse sí o sí a un modelo OLED, mucho más atractivo en pantalla y batería, pero también más difícil de fabricar en el contexto actual.

Escalada de precios en el mercado de segunda mano y revendedores

La combinación de escasez en canal oficial y demanda sostenida ha dado alas a revendedores y a la reventa entre particulares. En España y otros países europeos ya se ven anuncios de Steam Deck a cifras muy por encima del precio recomendado, tanto en plataformas generalistas como en tiendas que funcionan con vendedores externos.

En algunos casos, la subida roza o supera los 200 euros sobre el coste original para el modelo OLED de 512 GB, especialmente cuando se ofrece envío inmediato. Es el típico escenario en el que, aunque haya usuarios que decidan esperar, otros tantos ceden si temen que la situación empeore o que las consolas tarden meses en normalizar su stock.

Este fenómeno no se limita a la portátil de Valve, pero aquí resulta especialmente visible porque Steam Deck se había consolidado como una de las consolas portátiles más atractivas de su segmento. A medida que la disponibilidad se complica, una parte de los compradores empieza a mirar alternativas de otras marcas, mientras que otra parte se lanza directamente a pagar el sobreprecio.

Por qué falta memoria: la crisis de DRAM y NAND que lo está alterando todo

El origen del problema hay que buscarlo en la crisis de suministro de memoria DRAM y chips de almacenamiento, que ha ido a más en los últimos meses. Tres grandes compañías —Samsung, SK Hynix y Micron— concentran la enorme mayoría de la producción mundial, y ahora mismo están volcadas en atender la demanda de centros de datos y aplicaciones de inteligencia artificial.

Una parte creciente de sus fábricas se ha desviado hacia la producción de HBM (High Bandwidth Memory), un tipo de memoria de alto rendimiento que se utiliza en GPUs y servidores dedicados a IA. Esa apuesta por los productos más rentables ha reducido la capacidad para fabricar DRAM convencional y formatos como LPDDR5, que son precisamente los que montan dispositivos de consumo como Steam Deck, consolas y móviles.

Las consultoras especializadas estiman que los precios de contrato de DRAM han subido en torno a un 50% solo durante 2025, con trimestres puntuales en los que el incremento llegó al 30% adicional. Para 2026 se habla de aumentos acumulados que se acercan al 80-90% en algunos segmentos, y las previsiones más prudentes apuntan a que la tensión en la cadena de suministro podría prolongarse como mínimo un par de años más.

Todo esto se traduce en que fabricar dispositivos con bastante RAM y almacenamiento es bastante más caro que hace poco tiempo. Y no solo más caro: también más incierto, porque los fabricantes no siempre pueden asegurarse los volúmenes que necesitan para planificar producciones largas y estables.

Cómo golpea esta crisis a Steam Deck y a otras consolas

El caso de Steam Deck sirve como ejemplo de cómo una consola ya asentada puede verse arrinconada por una crisis de componentes. No hablamos de un lanzamiento puntual con problemas de arranque, sino de un producto que había alcanzado un ritmo de producción razonablemente estable y que ahora vuelve a tener cuello de botella.

En paralelo, Sony, Nintendo y Microsoft también están reajustando sus planes. Sony, que se adelantó a la subida de precio de la DRAM, habría asegurado memoria suficiente para mantener la producción de PS5 en 2026 y 2027 sin tocar precios, pero eso mismo está obligando a replantear el calendario y el diseño de la futura PlayStation 6, cuyo lanzamiento se baraja para 2028 o 2029.

Nintendo, por su parte, se enfrenta a un escenario más delicado con Switch 2. Distintas fuentes señalan que la compañía estaría pagando alrededor de un 41% más por los 12 GB de RAM instalados en cada unidad respecto a lo que preveía en sus cálculos iniciales. Mantener el precio actual de la consola a lo largo de 2026 podría suponer pérdidas significativas por unidad vendida, algo que ni siquiera un gigante como Nintendo puede sostener indefinidamente.

En cuanto a Microsoft, su menor volumen de consolas vendidas amortigua parcialmente el golpe a corto plazo, pero las previsiones de una futura máquina basada en hardware de PC y Windows 11 de cara a 2027 la colocan en el mismo campo de batalla que Valve con Steam Machine. En todos los casos, la memoria y el almacenamiento han pasado de ser una casilla asumida del presupuesto a un factor de riesgo.

Retrasos y dudas en la hoja de ruta de Valve: Steam Machine, Frame y Controller

La falta de stock de Steam Deck no es el único quebradero de cabeza para Valve. La empresa ya había reconocido en su blog de hardware que no puede fijar todavía ni precios ni fechas de lanzamiento para Steam Machine, Steam Frame y el nuevo Steam Controller, productos que originalmente estaban previstos para principios de 2026.

La nueva referencia temporal habla de lanzarlos en la primera mitad del año, pero sin concretar más. Entre líneas, Valve admite que la disponibilidad limitada y la subida de precios de memoria RAM y almacenamiento le obligan a rehacer sus números y a revisar todo el calendario. Es decir, no se trata solo de cuadrar fechas de desarrollo, sino de ver a cuánto sale fabricar cada unidad y cuál sería un precio de venta mínimamente sensato.

Las primeras estimaciones situaban la futura Steam Machine entre los 500 y los 800 dólares, pero con la escalada de costes muchos analistas ya la colocan fácilmente por encima de los 900 o incluso rondando los 1.000 dólares. Si a eso se le suma que la propia Steam Deck OLED se está viendo listada por revendedores a más de 1.000 dólares en algunos mercados internacionales, no cuesta imaginar que el lanzamiento de una consola de sobremesa de gama alta pueda verse muy condicionado por el mismo fenómeno.

En este contexto, hay voces que apuntan a que Valve podría estar priorizando parte del stock de memoria hacia sus futuros productos, lo que explicaría en parte la tensión de inventario en la portátil. La compañía no lo ha confirmado, pero sí ha dejado claro que la actual crisis de componentes ha desbaratado buena parte de sus planes para la nueva familia de dispositivos.

Los usuarios buscan alternativas… pero el problema es general

Ante un panorama en el que Steam Deck está fuera de stock en muchas regiones o disponible solo a través de revendedores, es lógico que algunos jugadores miren hacia otras portátiles potentes como Asus ROG Ally o Lenovo Legion Go. De momento, estas opciones siguen encontrándose con relativa normalidad, aunque a precios más altos que la consola de Valve.

Sin embargo, la falta de memoria y SSDs no afecta únicamente a Valve. El mismo encarecimiento de DRAM y NAND que está complicando la vida de Steam Deck también influye en los costes de estas consolas rivales, así como en portátiles gaming, tarjetas gráficas y móviles de gama alta. Que hoy haya stock no garantiza que la situación se mantenga igual dentro de unos meses si la presión sobre los componentes continúa.

De hecho, algunos fabricantes de ordenadores ya están valorando reducir la cantidad de RAM en ciertos modelos de gama media para contener el precio final, un movimiento que ilustra bien hasta qué punto esta crisis se extiende más allá del mundo del videojuego. Lo que pasa con Steam Deck es la punta visible de una problemática mucho más amplia.

Con todo este escenario sobre la mesa, la escasez de Steam Deck fuera de stock encaja más como consecuencia lógica que como sorpresa aislada. Entre una crisis de DRAM alimentada por la explosión de la IA, el encarecimiento de la memoria y el almacenamiento, la retirada definitiva del modelo LCD y las dudas sobre los lanzamientos futuros de Valve, el ecosistema de la consola portátil entra en una fase incierta. Para los jugadores en España y el resto de Europa, la decisión pasa por esperar a que el suministro se estabilice, buscar alternativas o asumir los sobreprecios actuales, con la sensación de que lo que está en juego no es solo una consola, sino la capacidad del sector para adaptarse a una tormenta de componentes que todavía no ha amainado.

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