WINE 11.0 lllega con soporte para NTSYNC y la nueva arquitectura WoW64, que mejoran rendimiento y compatibilidad sin depender de multilib

La llegada de WINE 11.0 supone un nuevo salto para quienes utilizan Linux o macOS pero todavía dependen de juegos y aplicaciones pensadas originalmente para Windows. Tras un año entero de versiones de desarrollo y candidatas de lanzamiento, el proyecto publica su nueva edición estable, con cambios profundos en compatibilidad, rendimiento y soporte de hardware.
Esta versión es especialmente relevante. WINE 11.0 no solo pule errores acumulados, sino que introduce novedades técnicas que benefician tanto a quien juega en Steam con Proton como a quien necesita ejecutar software corporativo antiguo.
WINE 11.0: un año de desarrollo y el salto a la versión estable
A lo largo del último ciclo, el equipo de WINE ha ido publicando versiones de prueba quincenales en la rama 10.xx y sucesivas Release Candidates de la 11.0. Entre ellas destacó WINE 11.0-rc5, una candidata que llegó ya con la fase de desarrollo congelada y centrada exclusivamente en corregir fallos y afinar la estabilidad de cara al lanzamiento estable.
En esa RC se incluyeron 32 errores solventados y 27 cambios internos, con arreglos que afectaban a títulos tan diversos como Monster Truck Madness 2, Rocket League, Heroes of Might and Magic V, Batman: Arkham Origins o Tomb Raider (2013), además de solucionar problemas con instaladores como el de VirtualBox o utilidades como SQLyog y Sumatra PDF. Este tipo de correcciones discreta pero constante es la que marca la diferencia entre una versión utilizable y otra realmente fiable para el día a día.
Finalmente, tras esta fase de pulido, Alexandre Julliard y el resto de responsables dieron el visto bueno a WINE 11.0 como versión estable. El resultado es una edición anual que actúa como base para todo el desarrollo del próximo año y que se apoya en un volumen muy notable de trabajo acumulado: más de 6300 cambios y cerca de 600 correcciones de errores respecto al ciclo anterior.
NTSYNC: sincronización al estilo Windows directamente en el kernel Linux que llega en WINE 11.0
Una de las grandes protagonistas de WINE 11.0 es la integración completa del controlador NTSYNC. Este módulo está disponible en el kernel de Linux a partir de la versión 6.14 y permite emular las primitivas de sincronización de Windows NT directamente en el núcleo, en lugar de hacerlo desde el espacio de usuario con llamadas más pesadas.
En la práctica, esto se traduce en que aplicaciones y juegos con uso intensivo de hilos (multithreading) pueden comportarse de forma mucho más fluida. Al reducir la sobrecarga asociada a las llamadas remotas y mejorar la gestión de bloqueos y señales, se logra una disminución de la latencia y, en muchos casos, un aumento apreciable de los fotogramas por segundo, especialmente en títulos modernos exigentes.
En distribuciones habituales en Europa como Ubuntu, Fedora, openSUSE o Debian, el módulo NTSYNC no siempre se activa por defecto. Quien use un kernel reciente puede cargarlo manualmente con sudo modprobe ntsync y, si el resultado es satisfactorio, configurar el sistema para que lo cargue automáticamente en cada arranque. Algunas versiones beta de SteamOS ya lo están incorporando, adelantando parte de las mejoras que llegarán a los jugadores de Steam Deck y otros equipos.
WoW64 renovado: adiós a complicaciones con 32 bits y multilib
Otro de los cambios estructurales de la nueva edición es la culminación de la nueva arquitectura WoW64 (Windows on Windows 64-bit). Hasta ahora, ejecutar aplicaciones de 32 bits en WINE solía exigir procesos Unix de 32 bits y, por extensión, que la distribución ofreciera bibliotecas multilib, algo cada vez menos común en entornos modernos.
Con WINE 11.0, el nuevo WoW64 permite ejecutar código de 32 bits dentro de procesos de 64 bits, simplificando enormemente el despliegue en sistemas que ya no quieren cargar con bibliotecas duplicadas. Los módulos de Windows pueden acceder a librerías Unix de 64 bits mediante traductores de llamadas (thunks), reduciendo la dependencia del viejo modelo multilib y abriendo la puerta a configuraciones más ligeras.
Además, el proyecto ha recuperado y reforzado el soporte para aplicaciones de 16 bits bajo este nuevo esquema, algo que en entornos corporativos europeos todavía tiene relevancia en sectores donde sobreviven herramientas muy antiguas. Entre las mejoras asociadas destacan el mapeo de memoria para OpenGL, el soporte de paso directo SCSI, la posibilidad de usar prefijos puros de 32 bits y otros ajustes internos orientados a compatibilidad.
Una consecuencia visible para el usuario es que desaparece el ejecutable separado wine64. A partir de ahora, se utiliza un binario unificado wine, que decide automáticamente si debe comportarse como entorno de 32 o 64 bits. Cuando existen varias ediciones de una misma aplicación, la de 64 bits sigue siendo la preferida por defecto, aunque siempre es posible lanzar manualmente la versión de 32 bits cuando convenga.
Wayland, escritorio y mejoras en la experiencia gráfica diaria
En un momento en el que Wayland va ganando terreno en distribuciones muy usadas en España y en el resto de Europa (Ubuntu, Fedora, KDE neon, openSUSE, entre otras), el equipo de WINE ha potenciado el controlador específico para este protocolo, winewayland.drv, con el objetivo de que la experiencia de uso sea más natural y consistente.
Entre los avances más tangibles, el controlador Wayland de WINE incorpora soporte completo de portapapeles en ambas direcciones, de modo que se puede copiar texto desde una aplicación de Windows ejecutada con WINE y pegarlo en un programa nativo Wayland, y viceversa. También se ha añadido soporte de arrastrar y soltar desde aplicaciones Wayland hacia aplicaciones que corren bajo WINE, lo que facilita flujos de trabajo mixtos entre software nativo y herramientas de Windows.
Asimismo, el controlador emula cambios de modo de pantalla utilizando el escalado del propio compositor. Esto resulta especialmente útil para juegos antiguos que intentan cambiar la resolución a valores muy bajos, como 640×480, evitando que queden en una ventana minúscula o mal ajustada en monitores modernos de alta resolución. El soporte Wayland ya era usable en la rama 10.x, pero la 11.0 reduce carencias y pulimenta detalles que se notaban en el uso diario.
OpenGL, Vulkan y Direct3D: impulso gráfico para juegos modernos y clásicos en WINE 11.0
El apartado gráfico también recibe una buena dosis de cambios. En X11, WINE 11.0 activa por defecto el backend EGL para OpenGL, dejando en un segundo plano al veterano GLX. Este movimiento permite compartir más código con el controlador Wayland y facilita que mejoras y correcciones en un entorno repercutan inmediatamente en el otro.
El soporte de Vulkan 1.4 y sus extensiones Win32 asociadas se ha reforzado, algo fundamental para muchas capas de traducción de Direct3D sobre Vulkan. Además, se han añadido capacidades para manejar memoria, semáforos y fences externos, ampliando así la lista de títulos que pueden funcionar correctamente, desde juegos AAA recientes hasta proyectos independientes y motores gráficos personalizados.
Para quienes juegan en Linux, una mejora práctica es la implementación del modo de pantalla completa exclusivo y la revisión de la gestión de pantalla completa en Direct3D. Juegos pensados para controlar directamente los modos de vídeo, especialmente de la era DirectX 9 y similares, se comportan ahora de forma más predecible, reduciendo problemas como cambios bruscos de resolución, parpadeos o retornos inesperados al escritorio.
Otro punto a destacar es que WINE 11.0 admite decodificación de vídeo H.264 acelerada por hardware mediante las API de vídeo D3D11, apoyándose en Vulkan Video. Esto repercute no solo en reproductores multimedia o plataformas de streaming, sino también en escenas de vídeo dentro de los propios juegos, que pueden descargar buena parte del trabajo en la GPU. En equipos portátiles o de gama media, muy habituales entre usuarios domésticos europeos, esta optimización se traduce en menor consumo de CPU y una experiencia más fluida.
La biblioteca vkd3d-shader, utilizada para traducir Direct3D 12 y otras versiones a Vulkan, ha mejorado su soporte para modelos de sombreado antiguos (Shader Model 1-3). Gracias a ello, muchos títulos clásicos se renderizan de forma más fiel, manteniendo el aspecto original y reduciendo artefactos gráficos. También se han optimizado la compresión de texturas (por ejemplo, BC4/BC5) y la generación automática de mipmaps para suavizar el detalle en la distancia.
Rendimiento general, audio y dispositivos de entrada en WINE 11.0
Más allá de NTSYNC, WINE 11.0 introduce ajustes en la gestión de la prioridad de hilos tanto en Linux como en macOS. Estos cambios buscan que juegos y aplicaciones con muchos procesos internos funcionen con mayor suavidad, aunque en algunos sistemas Linux puede ser necesario revisar los límites de “nice” o las políticas de programación, ya que muchas distribuciones mantienen configuraciones conservadoras por defecto.
En el campo del sonido, se ha puesto el foco en mejorar el soporte para SoundFont (SF2) y MIDI, algo que afecta directamente a títulos de finales de los 90 y principios de los 2000 cuya banda sonora depende de estas tecnologías. Aunque pueda parecer un detalle menor, quienes siguen disfrutando de juegos retro suelen apreciar una reproducción musical más fiel al original.
El tratamiento de periféricos también ha avanzado: el backend hidraw para joysticks, volantes y mandos permite una respuesta más precisa y un Force Feedback más consistente. Esto beneficia de forma especial a aficionadas y aficionados a simuladores de conducción o vuelo en Europa, donde es bastante habitual el uso de hardware específico como volantes con pedales, joysticks de aviación o gamepads de última generación.
ARM64, memoria y plataforma: WINE se adapta a nuevos dispositivos
El ecosistema de hardware está cambiando y WINE 11.0 lo tiene en cuenta con mejoras concretas para la arquitectura ARM64, que cada vez aparece en más portátiles ligeros, mini PCs y algunos sobremesa. Ahora es posible simular páginas de memoria de 4K en kernels ARM64 que utilizan tamaños de página mayores, como 16K o 64K, lo que acerca el comportamiento a lo que esperan muchas aplicaciones de Windows.
De momento, esta funcionalidad se limita a aplicaciones relativamente sencillas, pero marca un camino claro de adaptación a las nuevas plataformas. Junto a ello, se han ampliado las capacidades de gestión de memoria con técnicas como Userfaultfd (UFFD), que permite manejar fallos de página desde el espacio de usuario. Las pruebas internas realizadas por el proyecto muestran, por ejemplo, que tiempos de carga en juegos exigentes pueden pasar de varios segundos a apenas un par, acercándose mucho al rendimiento nativo de Windows.
En el ámbito de la seguridad y las comunicaciones, se añaden nuevos algoritmos criptográficos como ECDSA_P521 y ECDH_P521 en BCrypt, algo necesario para muchas aplicaciones actuales. También se incorpora un controlador Bluetooth renovado con soporte para Bluetooth Low Energy (BLE) y conexiones RFCOMM de bajo nivel, lo que facilita el uso de dispositivos modernos como mandos inalámbricos, sensores o accesorios especializados.
Escaneo, archivos y formatos: utilidades y compatibilidad ampliada
WINE 11.0 también incorpora nuevas utilidades de línea de comandos destinadas a usuarios avanzados y administradores. Entre ellas se encuentra una implementación de timeout, útil para limitar la duración de procesos, así como un soporte inicial para runas, que facilita ejecutar programas con credenciales distintas dentro del entorno WINE sin depender de trucos externos.
En cuanto a dispositivos de oficina, la implementación de la API TWAIN 2.0 para aplicaciones de 64 bits mejora notablemente el soporte de escáneres. Ahora son posibles funciones como escaneo de múltiples páginas, uso de alimentadores automáticos de documentos y una gestión más estable de las interfaces de escaneo, evitando bloqueos que antes se producían al abrir ciertos diálogos.
El tratamiento de formatos también gana profundidad: se han mejorado las capacidades para manejar imágenes TIFF y se añade compatibilidad con Unicode 17.0.0, ampliando el abanico de caracteres, alfabetos y símbolos soportados. Además, se habilita la posibilidad de hacer ping sobre IPv6 y se mejora la compatibilidad con archivos de gran tamaño mediante Zip64 en los servicios de empaquetado, algo relevante en entornos donde se mueven grandes volúmenes de datos comprimidos.
Sistema de archivos y enlaces compatibles con Windows
A nivel interno, WINE 11.0 introduce un mecanismo de puntos de reanálisis (reparse points) que permite adjuntar metadatos a archivos y directorios, replicando de forma más fiel cómo maneja Windows enlaces simbólicos, montajes especiales o accesos directos avanzados. Este tipo de detalles resulta clave para que ciertas aplicaciones corporativas y herramientas del sistema funcionen sin comportamientos inesperados.
La combinación de esta funcionalidad con una gestión de memoria más afinada y un comportamiento más cercano al de Windows en operaciones de E/S contribuye a que instaladores complejos, herramientas de copia de seguridad o gestores de contenidos empresariales tengan menos problemas en entornos Linux o macOS.
Enfoque en juegos: correcciones específicas y rol en Proton
A lo largo del ciclo de desarrollo, WINE 11.0 ha ido acumulando cientos de correcciones específicas orientadas a videojuegos. En las notas de cambios se mencionan títulos tan variados como Nioh 2 – The Complete Edition, StarCraft 2, The Witcher 2, Wing Commander Secret Ops, Call of Duty: Black Ops II, Final Fantasy XI o lanzadores como Battle.net, además de numerosos arreglos en juegos más antiguos que todavía conservan comunidades activas.
Estas correcciones abarcan desde errores gráficos, problemas de entrada o cuelgues puntuales hasta implementaciones de funciones que algunos juegos asumían como presentes, como las necesarias para que Microsoft Deadly Tide o ciertos clásicos con DirectDraw se comporten correctamente. En WINE 11.0-rc5, por ejemplo, se solucionaron cuelgues, pantallas negras y fallos en motores gráficos que afectaban a Assassin’s Creed, The Evil Within, Wolfenstein: The New Order y otros títulos con presencia en catálogos europeos.
Todo este trabajo tiene un impacto directo en el ecosistema de Valve: WINE 11.0 se convierte en la base para el futuro Proton 11, la capa de compatibilidad que Steam utiliza para ejecutar juegos de Windows en Linux, incluyendo SteamOS y Steam Deck. Aunque Valve no ha marcado todavía una fecha cerrada para el salto, la aparición de versiones de SteamOS con soporte NTSYNC y otros parches apunta a que parte de estas mejoras ya se están teniendo en cuenta.
Para quienes juegan en España o en otros países europeos con distribuciones GNU/Linux, esta evolución implica un catálogo más amplio y funcional con menos dependencias de particiones duales o máquinas virtuales. Cada nueva versión estable de WINE y, por rebote, de Proton, reduce el número de juegos que requieren ajustes manuales complicados para funcionar de forma aceptable.
Acceso, instalación y próximos pasos del desarrollo
La versión estable de WINE 11.0 se puede descargar desde el sitio oficial WineHQ.org, tanto en forma de código fuente como en paquetes binarios para las principales distribuciones. El proyecto mantiene repositorios propios que suelen estar más actualizados que los de cada distribución, algo importante si se quiere disfrutar cuanto antes de las novedades.
En el caso de Ubuntu, muy extendido entre usuarios españoles, WineHQ ofrece un repositorio específico para versiones a partir de Ubuntu 22.04 LTS, que permite instalar la edición estable y recibir actualizaciones de forma relativamente sencilla. Otras distribuciones europeas como Debian, Fedora, openSUSE o Linux Mint también se benefician de paquetes mantenidos por el propio proyecto o por comunidades muy activas.
Tras publicar la versión estable, el equipo de WINE retoma su ritmo habitual de lanzamientos de desarrollo. En pocas semanas llegará WINE 11.1, que será el primer paso hacia un futuro WINE 12.0, siguiendo el modelo de actualizaciones quincenales. Quien quiera ir probando funciones nuevas y correcciones antes de que lleguen a la rama estable podrá hacerlo a costa de asumir algo más de riesgo, mientras que quienes primen la estabilidad pueden permanecer en la versión 11.0.
Con todo el trabajo integrado en NTSYNC, WoW64, Wayland, Vulkan, gestión de memoria, periféricos, compatibilidad ARM64, utilidades de sistema y un gran número de correcciones centradas en juegos y aplicaciones reales, WINE 11.0 se consolida como una pieza clave para ejecutar software de Windows en Linux y macOS, especialmente en un contexto europeo donde el interés por alternativas al sistema de Microsoft sigue creciendo sin que los usuarios quieran renunciar a su biblioteca de juegos ni a herramientas profesionales heredadas.
