La batalla sobre la «propiedad de Linux» está a punto de terminar

Un tribunal de apelaciones estadounidense ha desestimado la última demanda pendiente en la larga disputa sobre la propiedad de Linux. Una batalla que comenzó en 1998 y que aún mantiene activa la empresa Xinuos, sucesor legal de SCO. Todo indica que gastará la última bala, aunque las opciones parecen remotas.
La historia comienza en 1998, cuando IBM decidió que el mundo necesitaba una única versión de UNIX capaz de ejecutarse en múltiples arquitecturas de procesadores. Para lograrlo, IBM se alió con la empresa Santa Cruz Operation (SCO), que desarrolló una versión de UNIX para procesadores x86. Intel y Sequent también se sumaron a este proyecto multiarquitectura, denominado «Proyecto Monterey».
En 2001, el Proyecto Monterey estaba cerca de lograr una versión unificada de UNIX, un logro posible gracias a la combinación de código de IBM y SCO. Pero para entonces, un «pequeño proyecto» llamado Linux ya funcionaba en múltiples procesadores y había introducido una nueva manera de desarrollar software. IBM tuvo claro que Linux era el futuro y se retiró del Proyecto Monterey. Posteriormente, aportó parte del código del proyecto al sistema libre y a sus propios sistemas operativos AIX y Z.
La «propiedad de Linux», a juicio
SCO consideró que era propietaria de parte de ese código cedido a Linux, por lo que demandó a IBM buscando royalties. La posibilidad de convertirse en propietarios de partes del código fuente de Linux y de IBM tenía el potencial de generar ganancias colosales. Se trataba de un premio potencial considerable, dado que Linux se ejecuta en miles de millones de dispositivos. El caso pareció concluir en 2021 con un acuerdo en el que las partes litigantes pactaron dar por finalizado el asunto. IBM pagó apenas 14 millones de dólares, una suma que refleja el hecho de que SCO no había podido presentar durante años pruebas sólidas que respaldaran sus afirmaciones.
Pero para entonces, SCO había vendido su software a una empresa llamada Xinuos que decidió seguir batallando. El caso ha seguido su curso discretamente desde entonces, hasta que el pasado 22 de junio llegó a juicio. Los argumentos parecieron retomar el Proyecto Monterey, debatir la relevancia de litigios anteriores, disputar quién era el propietario de qué, cuándo lo fue y cómo podían probarlo. Xinuos argumentó que IBM nunca tuvo una licencia para el código de SCO. Big Blue argumentó que no hizo nada malo.
La cuestión fundamental parecía ser si Xinuos tiene siquiera derecho a litigar sobre el asunto o si algún lenguaje jurídico antiguo en los acuerdos originales significaba que el plazo para presentar argumentos legales había expirado. Y si IBM sabía que no era propietaria del código que aportó a Linux, sino que tenía una licencia no exclusiva para usarlo.
Para no cansarte. La última sentencia llegó el pasado fin de semana cuando el Tribunal de Apelaciones estimó que era demasiado tarde para volver a litigar el asunto. También coincidió en que Xinuos intentó plantear el caso como un problema de licencias, pero fracasó, porque el tribunal consideró que la cuestión era de propiedad.
Esta curiosa historia, mencionada de manera poco precisa como la batalla sobre la «propiedad de Linux», todavía no ha acabado. Xinuos gastará la última bala en una petición para que el caso sea revisado nuevamente por el pleno del Tribunal de Apelaciones. Abogados expertos mencionan que la probabilidad de estimación es absolutamente mínima. ¡Dejen tranquilo a Linux, oiga!
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