Desde Linux David Y. Naranjo  

China ordena retirar Windows de equipos del estado y migrar a Linux

China Ordena Retirar Windows de Equipos del Estado y Migrar a Linux

El gobierno de China ha decidido acelerar de manera imprevista su estrategia de soberanía digital en la administración pública y es que mediante una directiva emitida por el Ministerio de Seguridad del Estado, las autoridades han ordenado a diversas entidades vinculadas al aparato estatal desinstalar de forma inmediata Windows 10 Government Edition de sus estaciones de trabajo.

La medida rompe con el calendario oficial que contemplaba una retirada progresiva fijada originalmente para febrero de 2027, adelantando el plazo a los últimos meses de 2026. La justificación  se centra en la protección de datos y la prevención de posibles accesos no autorizados a información confidencial.

La reacción de los mercados financieros en el país asiático fue inmediata tras conocerse la orden ministerial. Las acciones de las principales compañías dedicadas al desarrollo de software de infraestructura y sistemas operativos locales registraron incrementos significativos en la bolsa de Shanghái.

Proveedores como Hunan Kylinsec y Archermind alcanzaron el límite diario del 20 % permitido por el parqué financiero, mientras que China National Software experimentó un alza del 10 %. Los analistas del sector tecnológico interpretan este comportamiento como la confirmación de que la sustitución de tecnología occidental por alternativas nacionales de código abierto dejará de ser una recomendación técnica para convertirse en un mandato institucional.

El Ocaso de Windows 10

Windows 10 China Government Edition surgió a partir de los acuerdos firmados en 2016 con la creación de CMIT (C&M Information Technologies), una empresa conjunta conformada entre Microsoft y el conglomerado estatal China Electronics Technology Group Corporation (CETC). El objetivo de esta alianza era adaptar Windows 10 Enterprise a las normativas de seguridad de Pekín. Para ello, se eliminaron servicios en la nube como OneDrive, se prescindió de funciones accesorias de telemetría, se implementaron algoritmos de cifrado propietarios chinos y se traspasó la administración de parches y activación a servidores locales controlados dentro de las fronteras del país.

A pesar de estas concesiones, la plataforma no ha logrado disipar la desconfianza del gobierno chino. Consultada sobre la orden de retirada, Microsoft comunicó que no tiene constancia de ningún incidente de seguridad que afecte a este producto específico y ratificó que la edición continuaba recibiendo parches de soporte de manera regular. Sin embargo, para Pekín, el fin del ciclo de soporte estándar de Windows 10 fijado en 2025 y la dependencia de programas de parches extendidos (ESU) hasta 2027 han debilitado la justificación de mantener software extranjero en nodos críticos del Estado, optando por forzar la salida antes de que venza el ciclo de vida del producto.

Kylin y UOS

La salida de Windows abre el camino definitivo a las distribuciones Linux diseñadas específicamente para el sector público y empresarial de China. Los principales candidatos para absorber esta carga de trabajo son Kylin OS y UnionTech OS (UOS).

Kylin, desarrollado por Kylin Software, cuenta con una sólida implantación en servidores y equipos de escritorio corporativos, además de disponer de una variante comunitaria y abierta denominada openKylin. Por su parte, UOS, impulsado por UnionTech, basa su árbol en Debian y en el entorno de escritorio Deepin, optimizado para entornos de oficina gubernamentales. A estas alternativas se suma el avance de Huawei con HarmonyOS orientado a ordenadores personales, aunque su despliegue institucional se encuentra en una etapa menos avanzada en comparación con las soluciones basadas en Linux.

La administración china ha ido emparejando la adopción de sistemas operativos nacionales con equipos de manufactura local, como la serie de portátiles Qingyun de Huawei que funcionan sobre Kirin. La meta declarada por los organismos gubernamentales es cerrar la brecha de control en toda la cadena de valor, asegurando que tanto el microprocesador como el sistema operativo y las aplicaciones corporativas respondan a auditorías de seguridad totalmente nacionales.

Retos y alcance real

La migración obligatoria en los organismos del Estado no está exenta de dificultades de consideración. Sustituir el sistema operativo exige auditar controladores para periféricos heredados, reescribir herramientas de gestión interna desarrolladas exclusivamente para la API de Windows, asegurar la compatibilidad con formatos estandarizados y capacitar a un volumen considerable de personal administrativo. No obstante, el Ministerio de Seguridad del Estado parece considerar asumibles estos costos de transición frente al riesgo que atribuyen a mantener sistemas occidentales en dependencias estratégicas.

Es importante señalar que esta directiva gubernamental no equivale a una prohibición generalizada de Windows en el mercado civil de China. En el ámbito doméstico y comercial privado, los sistemas de Microsoft continúan dominando el mercado de escritorio con una cuota superior al 85 %, manteniéndose a la venta ediciones oficiales adaptadas como Windows 11 Home China. La orden ministerial se concentra exclusivamente en dependencias públicas, entidades estatales y sectores de infraestructura crítica donde el software estatal y el civil transitarán por ecosistemas completamente separados.

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