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Canonical retoma Ubuntu Core Desktop como apuesta de futuro para el escritorio

Canonical ha retomado el desarrollo de Ubuntu Core Desktop, su propuesta de escritorio inmutable basada íntegramente en Snap, con un equipo dedicado y una ambición que va más allá de ofrecer una alternativa: la apuesta pasa, una vez hayan pulido el producto, por convertirlo en la experiencia predeterminada de Ubuntu Desktop. Pero que nadie se estrese, porque la aparición de uno no significará la desaparición del otro, al menos en el medio plazo.

En todo caso, la noticia es importante, porque la última vez que hablamos de este tema fue para contar que Ubuntu Core Desktop se retrasaba de manera indefinida. Se esperaba que la distribución debutase junto a Ubuntu 24.04 LTS, pero fue que no. Ahora, Canonical reconoce que el desarrollo había quedado en barbecho y anuncia su reactivación con tres focos en mente: equipos centrados en el navegador, estaciones de desarrollo y dispositivos para jugar.

Un escritorio construido con Snap

Explica la compañía que Ubuntu Core lleva casi una década utilizándose en productos comerciales del ámbito del Internet de las Cosas, los sistemas embebidos y la robótica, pero llevar esa base al escritorio supone un cambio considerable, con ventajas esperadas en seguridad, recuperación y mantenimiento, pero también con dificultades pendientes. Al fin y al cabo, se trata de trasladar la experiencia de distribuciones inmutables ya asentadas, pero con la paquetería Snap en el centro.

De hecho, la propuesta de Canonical es más atrevida si cabe, ya que en Ubuntu Core todo se distribuye como paquetes Snap, desde el gestor de arranque y el kernel hasta el escritorio, los servicios y las aplicaciones. La intención es ofrecer un sistema más difícil de romper, más sencillo de recuperar y con mayor control sobre los recursos a los que accede cada aplicación. El problema es que la versión preliminar de 2023 reunía buena parte del escritorio en un único paquete base alternativo.

Así, una de las prioridades será separar el sistema en componentes con interfaces bien definidas que permitan una actualización independiente, sin regenerar la imagen completa del sistema con cada cambio. Para esta nueva intentona Canonical vuelve a colaborar con los responsables de KDE neon Core, proyecto derivado que mantiene la actividad, pero que no se dirige al usuario de a pie. Todo lo contrario de Ubuntu Core Desktop, cuya base sí se espera que sirva para facilitar distintos escritorios y experiencias, en consonancia con lo que hoy representan los sabores de Ubuntu.

Navegación, desarrollo y juegos

Retomando los distintos casos de uso previstos, el primero es el más sencillo: un equipo en el que casi todo se hace desde el navegador, al más puro estilo de ChromeOS, pero con más margen de actuación: o sea, con el catálogo de la Snap Store, que no es pequeño e incluye software de servidor. Con Firefox y Chromium como ejes de la propuesta y con ambos ya disponibles como Snap, se entiende que buena parte del trabajo estaba resuelto en la versión preliminar.

Para los desarrolladores, la apuesta pasa por Canonical Workshop, herramienta basado en LXD para crear entornos aislados. El propósito principal es separar las herramientas y dependencias del sistema anfitrión; el secundario, aislar los agentes de programación con IA de archivos y credenciales personales. Sin embargo, Workshop y su editor predeterminado (VSCode) usan todavía un confinamiento «classic», incompatible con la ejecución directa en Ubuntu Core, por lo que hay trabajo por delante.

Por último, los juegos. En particular, en consolas portátiles, apunta Canonical. La compañía reconoce que su Snap de Steam ha recibido menos atención de la deseada por falta de recursos —hasta Valve se llegó a quejar de ello— y quiere aprovechar la modularidad para, como en el caso mencionado, actualizar independientemente los componentes necesarios para jugar, como Proton, Mesa o los controladores gráficos, sin afectar al resto del sistema. También se plantea la posibilidad de explorar modos de uso adaptados a estos dispositivos.

Aplicaciones, permisos y lo que viene

¿Para cuándo podemos esperar algo concreto? El camino será largo, parece. Hay cosas por pulir, comenzando por la disponibilidad de software, y es que pese a que la Snap Store cuenta con un catálogo de más de 11.000 paquetes según Canonical (muchas sin mantenimiento alguno, pero ese es otro tema) y la mayoría son compatibles con Ubuntu Core, el sistema exige que utilicen confinamiento estricto y no todas cumplen con este requisito.

Hay más: todo lo que queda fuera del ecosistema de Snap y de lo que los usuarios también querrán sacar provecho: APT, Nix, Flatpak… Para resolverlo, Canonical recurrirá a contenedores y máquinas virtuales con integraciones que faciliten su uso en el escritorio. Es decir, harán lo mismo que hacen otras distros inmutables con herramientas como Distrobox y similares.

Por otro lado están los permisos, elemento clave para que el aislamiento de las aplicaciones resulte práctico. Para ello, Canonical ha desarrollado un sistema que coordina el kernel, AppArmor y snapd para dar al usuario el control sobre los accesos de cada aplicación sin tener que modificarla, y que por ahora permite gestionar el acceso a la cámara, el micrófono y el directorio personal, aunque se prevé ampliar su alcance.

Mientras tanto, se trabaja en la adaptación del prototipo a core26 y se prepara la infraestructura de pruebas continuas y compilaciones diarias habitual de Ubuntu, la cual debería estar disponible en las próximas semanas. Sea como fuere, cabe repetir que esto va para largo… pero con pretensiones de cambio como no se habían anticipado hasta el momento.

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