Todo lo que ha traído Ubuntu en 2025: cambios clave y futuro

Ubuntu en 2025 ha venido cargado de cambios profundos que afectan al escritorio, al rendimiento, a la seguridad y hasta a la forma en que se arranca el sistema. No es una simple actualización de iconos: Canonical ha aprovechado este ciclo para rematar la transición a Wayland, meter Rust hasta en la cocina y pulir GNOME hasta convertirlo en un entorno mucho más fluido y coherente, todo ello mientras prepara el terreno para la próxima gran LTS.
Si te preguntas qué ha traído 2025 a Ubuntu, la respuesta es: nuevas versiones como Ubuntu 25.04 “Plucky Puffin” y Ubuntu 25.10 “Questing Quokka”, el futuro Ubuntu 26.04 LTS en el horizonte, un kernel mucho más moderno, herramientas clave reescritas con foco en seguridad y un escritorio GNOME que, versión tras versión, se nota más sólido. Vamos a desgranar con calma todas estas novedades, porque hay mucha tela que cortar.
Ubuntu 25.10 “Questing Quokka”: la edición intermedia que cambia el suelo bajo tus pies
Ubuntu 25.10, con nombre en clave “Questing Quokka”, es una de las llamadas versiones intermedias: solo ofrece nueve meses de soporte, hasta julio de 2026, pero pone sobre la mesa tecnologías que luego heredará la siguiente LTS. Aunque visualmente no rompe tanto con lo que ya teníamos, por debajo introduce cambios muy serios en cómo se gestiona la seguridad, el arranque y el escritorio.
Esta versión se construye sobre el kernel Linux 6.17, lo que supone mejor compatibilidad con hardware reciente, optimizaciones energéticas en portátiles, mejoras en sistemas de archivos como EXT4 y ajustes para reducir el desgaste en SSD. Además, incorpora Mesa 25.2.x, que trae drivers gráficos actualizados, mejor soporte para GPUs modernas de AMD, Intel y NVIDIA (incluido el stack NVK de Vulkan de código abierto para NVIDIA) y correcciones específicas para juegos populares, algo clave si usas Linux también para jugar.
El entorno gráfico por defecto es GNOME 49, que pule la experiencia con animaciones más suaves, un comportamiento más coherente de ventanas y notificaciones y mejoras en el panel de Configuración Rápida. Aunque a primera vista parezca “más de lo mismo”, el escritorio se siente más ágil, con un consumo de recursos algo más contenido y una sensación general de mayor madurez.
GNOME 49 en Ubuntu 25.10: Nautilus vitaminado, nuevas apps y detalles que se notan
En el apartado del escritorio, GNOME 49 marca un salto interesante. La joya de la corona es la evolución de Nautilus, el gestor de archivos, que estrena un sistema de búsqueda renovado con botones en forma de “píldora” y un selector de fechas para localizar archivos por rango temporal sin complicarte la vida. Los archivos marcados para mover se resaltan con un borde discontinuo y los ficheros ocultos se muestran translúcidos, lo que facilita diferenciarlos sin saturar la vista.
Una novedad práctica es el atajo Ctrl + . para abrir la carpeta actual directamente en la terminal. Y aquí viene otro cambio gordo: la terminal por defecto ya no es GNOME Terminal, sino Ptyxis, un emulador moderno con renderizado acelerado por GPU, pestañas, perfiles personalizables, buen soporte para contenedores y conexiones remotas y pequeños detalles visuales como el encabezado que se vuelve rojo cuando ejecutas sudo con el tema Yaru, recordándote que estás jugando con privilegios de administrador.
El visor de imágenes predeterminado pasa a ser Loupe, que sustituye a Eye of GNOME. Esta aplicación usa Glycin para el renderizado, ofrece gestos multitáctiles, recorte y rotación sencilla y una interfaz que intenta mostrar la máxima imagen posible y menos cromos alrededor. Si eres de los nostálgicos, las aplicaciones clásicas siguen en los repositorios y puedes devolverlas a su trono sin problema desde Configuración.
También se han retocado las notificaciones y el modo No Molestar. Ahora, cuando hay actualizaciones disponibles, el gestor no se abre invadiendo tu pantalla y robando el foco: aparece una notificación con opciones para lanzar el actualizador o instalar directamente, y si la cierras, queda un icono discreto en la bandeja con el número de actualizaciones pendientes. El botón de No Molestar se ha mudado al menú de Configuración Rápida, donde encaja mejor junto al resto de controles del sistema.
La extensión que gestiona los iconos en el escritorio, Desktop Icons, mejora bastante el manejo con teclado: puedes seleccionar varios iconos con Shift y flechas, alternar selección con Ctrl + Espacio y saltar al primero o último con Inicio y Fin. Los lectores de pantalla anuncian cada elemento una sola vez, reduciendo la verborrea. Y el tema de iconos Yaru se actualiza con nuevos diseños (incluida una papelera renovada) y ajustes de contraste, radios de borde y colores de fondo en GNOME Shell.
Wayland manda: adiós a la sesión X11 en GNOME
Uno de los cambios más polémicos de 2025 es que Ubuntu 25.10 ya no ofrece sesión GNOME sobre X11. No es un capricho de Canonical: GNOME 49 desactiva por defecto el soporte a X11 y el objetivo es que GNOME 50 directamente elimine ese código. El escritorio funciona exclusivamente sobre Wayland, aunque las aplicaciones X11 siguen siendo compatibles gracias a XWayland, que hace de “traductor” en segundo plano.
Esto significa que puedes ejecutar software antiguo basado en X11 sin mayores dramas, siempre que no requiera una sesión Xorg pura para funcionar. Otros entornos como Xfce, MATE o sabores como Xubuntu y Ubuntu MATE continúan ofreciendo sesiones X11 con normalidad, y Ubuntu 24.04 LTS mantiene GNOME con Xorg disponible hasta 2029. Si tu flujo de trabajo depende de X11 a nivel de sesión, la recomendación sensata es quedarte en la LTS o usar otro sabor.
Para la mayoría de usuarios, el salto a Wayland lleva tiempo siendo transparente. Desde 2021 es la opción por defecto en Ubuntu y, desde 24.10, incluso las GPUs NVIDIA funcionan con Wayland de serie. El resultado práctico suele ser un escritorio más estable en pantallas HiDPI, menos tearing, mejores gestos en touchpad y una base más moderna para funciones como HDR o el escalado fraccionado avanzado.
Seguridad reforzada: sudo y coreutils reescritos en Rust, más cifrado y Chrony con NTS
2025 ha sido el año en el que Canonical se ha tomado muy en serio la reescritura de componentes críticos en Rust. En Ubuntu 25.10, el histórico sudo se sustituye por sudo-rs, una implementación en Rust pensada para eliminar fallos típicos de memoria (desbordamientos de búfer, use-after-free, etc.) que han sido el origen de muchísimas vulnerabilidades a lo largo de décadas. Para la mayoría de usuarios el cambio es invisible: sudo se comporta igual, pero la base es mucho más segura.
Del mismo modo, las utilidades básicas de línea de comandos -lo que conoces como coreutils (ls, cp, mv, cat, base64 y compañía)- empiezan a migrar hacia rust-coreutils. En Ubuntu 25.10 se incluye la versión 0.2.2, que ya ofrece un subconjunto de herramientas suficientemente maduras e incluso mejora el rendimiento en algunas, como base64, frente a su equivalente GNU. Eso sí, las coreutils originales siguen disponibles para asegurarse de que ningún caso límite rompe scripts ni sistemas.
En el terreno del cifrado, Ubuntu lleva años permitiendo cifrado de disco completo con LUKS, pero ahora da un paso más al integrar TPM 2.0 en el proceso. El instalador ofrece la opción de cifrado completo con TPM como ciudadano de primera clase (aunque sigue marcado como experimental), de forma que el sistema puede desbloquear el disco automáticamente usando el chip TPM si no has cambiado hardware crítico. También puedes añadir una contraseña adicional como red de seguridad. El Centro de Seguridad incorpora herramientas para gestionar la clave de recuperación, y el actualizador de firmware avisa si una actualización puede impactar en el estado del TPM.
Además, Ubuntu 25.10 cambia la sincronización horaria por defecto a Chrony con soporte Network Time Security (NTS), sustituyendo a systemd-timesyncd en instalaciones nuevas. NTP tradicional no autentica el servidor de tiempo, lo que abre la puerta a ataques para manipular el reloj del sistema y colar certificados caducados o debilitar criptografía. Con NTS, el origen del tiempo se valida criptográficamente, algo importante para servidores y entornos sensibles. Si actualizas desde 25.04 seguirás usando timesyncd, aunque puedes migrar a Chrony manualmente.
Dracut, initramfs más predecible y mejoras en el arranque
Otra novedad interna importante es que Dracut pasa a generar el initramfs por defecto en nuevas instalaciones, desplazando a initramfs-tools. El initramfs es ese sistema de archivos en RAM que se carga antes del propio sistema durante el arranque. Dracut es más modular y facilita depurar fallos en el arranque, además de ofrecer un comportamiento más consistente entre distintas configuraciones.
No vas a notar que el equipo arranque en plan cohete solo por este cambio, pero sí se gana en previsibilidad y facilidad de mantenimiento. En plataformas como Raspberry Pi, Ubuntu introduce un sistema de arranque A/B: mantiene dos copias del sistema en particiones separadas, de forma que si una actualización sale rana puedes volver a la versión anterior sin montar un drama. También se ha trabajado en reducir el tamaño de la instalación en estas placas.
Rendimiento gráfico: HDR, triple buffer dinámico y mejor escalado fraccionado
A nivel visual, 2025 ha traído avances que se notan sobre todo si usas monitores modernos con HDR o altas tasas de refresco. Mutter, el compositor de GNOME, añade soporte oficial para pantallas HDR, con perfiles de color ICC y manejo de formatos de 10, 12 y 16 bits. Si tienes un monitor válido y una GPU compatible, puedes activar HDR en Configuración > Pantallas, y GNOME simula el control de brillo para evitar el clásico “fogonazo” al activar HDR.
Otra mejora relevante es la implementación de un triple buffer dinámico en Mutter. Hasta ahora se usaba doble buffer fijo; con el sistema dinámico, el compositor alterna entre doble y triple buffer según las necesidades, lo que reduce el tearing y hace más suaves las animaciones, especialmente en pantallas de alta tasa de refresco. No tienes que configurar nada: se gestiona solo en segundo plano.
En cuanto al escalado fraccionado, Mutter ajusta los ratios para usar valores exactos como 133% o 166% en vez de los clásicos 125% o 150%. Puede parecer un detalle menor, pero mejora mucho el renderizado de texto en pantallas HiDPI, evitando letras borrosas o bordes raros. También se afinan aspectos como la velocidad del trackpoint independiente del ratón, perfiles de aceleración del touchpad aplicados al inicio y soporte de cursor con tasa de refresco variable.
Ubuntu 25.04 “Plucky Puffin”: servidor, desarrollo y GNOME 48 a punto de caramelo
A principios de 2025 llegó Ubuntu 25.04 “Plucky Puffin”, otra versión intermedia que puso los cimientos de muchas de las mejoras que hoy vemos rematadas en 25.10. Se centra en el escritorio, pero también en el mundo servidor y cloud, con un kernel Linux 6.14 que amplía soporte para procesadores AMD, Intel y ARM, mejora la gestión de memoria y la planificación en sistemas multinúcleo, algo crucial en virtualización y entornos de contenedores.
En seguridad, Ubuntu 25.04 introduce perfiles AppArmor ampliados, sandboxing reforzado vía Bubblewrap, soporte para confidential computing en procesadores AMD y correcciones específicas de mitigaciones tipo Spectre y Meltdown. Todo pensado para entornos multiusuario y servidores expuestos a internet, donde cualquier despiste se paga caro.
Para desarrolladores, esta versión apuesta por los DevPacks, un formato Snap optimizado para stacks de desarrollo completos, con versiones actualizadas de GCC, Rust, Go, Python y Node.js. Se refuerza la integración con systemd-homed para perfiles de usuario portátiles y más seguros, y se mejora el soporte de contenedores con Docker, LXD y Podman. Si usas Ubuntu como máquina de trabajo para programar y desplegar, 25.04 es un entorno muy cómodo.
A nivel de escritorio, GNOME 48 -que muchos vieron primero en Plucky Puffin- aporta una serie de cambios en experiencia de usuario que luego se han ido refinando. Incluye nuevas tipografías Adwaita Sans y Adwaita Mono (sustituyendo a Cantarell) para ganar legibilidad y cobertura de caracteres, ventanas centradas por defecto, mejoras de energía y batería y herramientas nuevas como el panel de Bienestar digital.
GNOME 48: bienestar digital, notificaciones agrupadas y tipografías Adwaita
Una de las funciones más llamativas de GNOME 48 es el panel de Bienestar digital, accesible desde la configuración del sistema. Esta sección recoge estadísticas del tiempo de pantalla, permite establecer límites diarios por aplicación y activar escala de grises o recordatorios de descanso cuando superas cierto uso. Es una especie de “control de uso” traído del mundo móvil, muy útil si pasas el día pegado al ordenador.
Las notificaciones agrupadas también mejoran drásticamente la experiencia. Cuando una aplicación se pone intensa enviando avisos, GNOME 48 apila sus notificaciones en una “pila” dentro del centro de mensajes, evitando que una sola app oculte todo lo demás. De este modo, el centro de mensajes se vuelve mucho más legible y manejable si recibes muchas alertas a lo largo del día.
En el terreno de la presentación, GNOME 48 sustituye la histórica tipografía Cantarell por Adwaita Sans y Adwaita Mono. El objetivo es mejorar la legibilidad, sobre todo en pantallas HiDPI y en contextos donde distinguir entre caracteres parecidos (O/0, l/1) es crítico, como terminales y editores de código. Desde la app Retoques puedes comprobar qué fuentes estás usando para interfaz, documentos y texto monoespaciado.
GNOME 48 también introduce la posibilidad de definir atajos globales por aplicación, lo que permite controlar, por ejemplo, una herramienta de grabación o captura de pantalla aunque no tengas la ventana enfocada. Y si tu teclado trae teclas especiales de copiar, pegar o buscar, el sistema las integra mejor en cuadros de texto y acciones contextuales.
Mejoras de energía, batería y pequeños grandes detalles
Los usuarios de portátil se benefician en GNOME 48 de un panel de batería rediseñado, que muestra de forma más visual el consumo, la energía restante y el tiempo estimado de uso. Desde el menú de estado del sistema puedes activar rápidamente el modo de ahorro de energía, que reduce frecuencia de CPU, limita animaciones y recorta tareas en segundo plano para arañar unos minutos extra de autonomía.
Si trabajas con ratones, teclados o cascos Bluetooth, la gestión de batería de estos dispositivos también ha mejorado: se muestra con más precisión en la configuración y las notificaciones de batería baja son menos agresivas, pero llegan en el momento justo para que te dé tiempo a enchufar o cambiar pilas. En general, hay un enfoque claro en no molestar sin dejar de avisar.
Los cambios en el comportamiento de las ventanas también se agradecen. GNOME vuelve a centrar las ventanas nuevas por defecto, algo que muchos usuarios consideraban “lo normal” y que hasta ahora había que forzar a mano. Pequeños toques de ergonomía que, sumados, hacen que el escritorio se sienta más pulido y coherente.
Ubuntu 26.04 LTS en el horizonte: kernel 6.20 (¿Linux 7.0?) y GNOME 48+
Mientras Ubuntu 25.10 marca el paso en 2025, la gran cita es Ubuntu 26.04 LTS, prevista para abril de 2026. Esta LTS contará con soporte estándar hasta 2031, ampliable con Ubuntu Pro hasta los 10 años, y se perfila como una versión muy potente tanto en escritorio como en servidor.
Según el calendario del kernel, Ubuntu 26.04 llegará con Linux 6.20 (con rumores de posible renombrado a Linux 7.0, decisión que dependerá de Linus Torvalds y su equipo). Este núcleo aportará mejor soporte para arquitecturas modernas, menos quebraderos de cabeza con gráficas AMD y NVIDIA, compatibilidad más madura con Wayland y un comportamiento más fino en equipos híbridos y portátiles recientes.
En el escritorio, todo apunta a que la LTS montará GNOME 48 o superior, lo que significa una interfaz más cuidada, mejor rendimiento, animaciones fluidas y una integración redonda con Wayland y pantallas HiDPI. Canonical aprovechará para actualizar aplicaciones de serie, reemplazando algunas clásicas por alternativas más modernas y bien integradas.
Por ejemplo, se espera que el monitor del sistema clásico se sustituya por la app Resources, más acorde con el diseño actual de GNOME, y que el reproductor Totem ceda el sitio a Showtime como reproductor multimedia por defecto. La idea es que, tras instalar la LTS, tengas un entorno muy completo y actual sin necesidad de andar cambiando medio sistema a mano.
Versiones, sabores oficiales y hardware: todo el ecosistema Ubuntu en marcha
Como es habitual, los “sabores” oficiales de Ubuntu acompañan a cada lanzamiento: Kubuntu, Xubuntu, Lubuntu, Ubuntu MATE, Ubuntu Budgie, Ubuntu Unity, Ubuntu Cinnamon, Ubuntu Studio, Edubuntu y compañía. Todos comparten el mismo kernel y base de sistema, pero cada uno trae sus propias novedades en el entorno de escritorio, como KDE Plasma 6.4.5 en Kubuntu o Xfce 4.20 en Xubuntu.
En la parte de hardware alternativo, Ubuntu sube el listón en RISC-V con Ubuntu 25.10, exigiendo el perfil RVA23. De momento no hay hardware comercial que cumpla estos requisitos, más allá de pruebas con QEMU, pero la idea es fijar desde ya un punto de partida potente y no encadenarse a dispositivos que van a envejecer rápido. Ubuntu 24.04 LTS sigue soportando el hardware RISC-V actual y recibirá actualizaciones críticas durante años.
En ARM64 y portátiles con chips Snapdragon, Ubuntu mejora el soporte y añade arranque seguro usando Stubble, además de integrar tecnologías como Intel TDX para computación confidencial en entornos de virtualización. Todo ello refuerza la presencia de Ubuntu en servidores, cloud y arquitecturas heterogéneas.
Ubuntu Server, nube, hosting y mercado Linux en 2025
Ubuntu Server sigue siendo una pieza clave en centros de datos y cloud. Es una edición sin interfaz gráfica por defecto, optimizada para rendimiento y consumo, muy utilizada para alojar webs, bases de datos, contenedores y servicios de red. Con programas como Ubuntu Pro, Canonical ofrece hasta 10 años de actualizaciones de seguridad, lo que la hace especialmente atractiva para empresas.
Distribuciones basadas en Ubuntu, como algunas ofrecidas por proveedores de hosting tipo VPS y servidores dedicados, ya permiten desplegar Ubuntu 25.04 y 25.10 en producción o pruebas. La infraestructura típica se apoya en almacenamiento NVMe, protección DDoS, copias de seguridad automatizadas y soporte técnico especializado vía tickets, teléfono o mensajería instantánea, con periodos de prueba para comprobar si el entorno se ajusta a tus necesidades.
En el mercado en general, Linux vive un momento dulce. El fin de soporte de Windows 10 en octubre de 2025 está empujando a muchos usuarios a buscar alternativas, y proyectos comunitarios promueven migrar a Linux como solución segura y gratuita. Distribuciones de escritorio como Linux Mint 22 “Wilma” (basada en Ubuntu 24.04 LTS), Fedora 43 o openSUSE Leap 15.6 refuerzan la idea de que hoy en día instalar Linux en un PC doméstico es una tarea bastante amigable.
Todo esto se nota en la cuota de mercado, que crece especialmente en Europa y en segmentos como el gaming gracias a Steam Deck, SteamOS y distribuciones como Pop!_OS. A eso súmale distribuciones enfocadas a inteligencia artificial, sistemas inmutables y proyectos curiosos como “KDE Linux – Proyecto Banana”, y tienes un ecosistema más vivo que nunca.
Con todo lo que ha traído 2025 a Ubuntu -kernels más modernos, GNOME refinado, Wayland asentado, Rust en componentes críticos, mejores herramientas de cifrado, sincronización de hora más segura, mejoras en batería, HDR y escalado fraccionado, sabores actualizados y una LTS muy prometedora en el horizonte- la sensación es que la distribución ha pasado de “simplemente estable” a ofrecer una base muy sólida y moderna tanto para quienes quieren un escritorio elegante y sin complicaciones como para los que levantan servidores, desarrollan aplicaciones o exprime su hardware al máximo.
