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¿Cómo se compara WINE con otros emuladores de Windows para Linux?

WINE y las alternativas

Lo reconozco, es un titular extraño. Usar la palabra «emulador» en un software cuyas siglas significan «WINE no es un emulador» no parece lo mejor, pero se usa para responder dudas de los usuarios. WineHQ dice que WINE no es un eso, pero actúa como tal. Trata de disfrazarse de Windows para poder ejecutar aplicaciones para ese sistema operativo, y está disponible para Linux, macOS y otros sistemas operativos, no sólo el que más nos interesa a los Linux Adictos.

Con las diferentes alternativas que hay, es lógico tener dudas. ¿Qué programa tengo que usar si quiero ejecutar aplicaciones de Windows en Linux? Hay algunos que tienen muy buena pinta y parecen facilitar las cosas, y de hecho lo hacen, pero la gran mayoría de ellos usan WINE para conseguir sus objetivos. En ese caso, ¿por qué no usar la base y confiar en otros programas? Todo tiene una explicación.

WINE, la base de los programas que permiten ejecutar apps de Windows

Ahora mismo, la aplicación que se está desarrollando más activamente para ejecutar aplicaciones de Windows en Linux es Bottles. Tal y como explicó Isaac en su día, ofrece una interfaz de usuario sencilla, y en ella podemos crear una «botella», indicar qué tipo de software es, elegir un archivo de Windows e instalarlo. Además, incluye soporte para algunas bibliotecas como Steam.

Ahora está medio abandonada (o abandonada del todo), pero PlayOnLinux también permite instalar programas de Windows como Guitar Pro e incluso los Soundbanks, que son los sonidos para que el resultado sea más profesional.

La lista de programas más populares al completaría CrossOver, pero este es comercial y no mejora por mucho (por no decir en nada) al resto.

En los tres casos se usa WINE de fondo.

Por qué usar Bottles, PlayOnLinux o Crossover

Estos programas surgen para cubrir una necesidad: facilitar la instalación del software. Cada uno tiene su interfaz y más o menos configuraciones, pero todos dejan bien a la vista las opciones que debemos ajustar para asegurarnos de que un programa se ejecuta bien o no.

En PlayOnLinux, que tuvo tiempos mejores, hay incluso un apartado desde el que podremos elegir el programa a instalar. La teoría dice que se puede elegir un programa de la lista y PlayOnLinux hace el resto para que tanto instalación como ejecución tengan éxito. En lo que no esté en la lista, hay muchas probabilidades de que crear una nueva «unidad» e instalar el programa salga bien. Si no a la primera, puede que a la segunda. Si tampoco, ofrece montones de librerías y opciones para configurar, hasta el punto de que permite instalar Photoshop si se sabe cómo.

Bottles es un poco lo mismo, pero más moderno. Si se va a instalar un juego, se puede elegir un perfil en concreto, y también qué lo lanzará (como lutris-6-x), la arquitectura y la versión de DXVK.

Aplicaciones organizadas

Otro punto a tener en cuenta de estos programas es que organizan las aplicaciones en una interfaz unificada desde la que se pueden lanzar. Crean un archivo .desktop para que aparezca en el menú de aplicaciones de cualquier escritorio Linux, pero también se puede ver todo lo que hay instalado abriendo el software y accediendo, por ejemplo, al apartado de botellas.

Desde aquí podemos realizar cambios. Si un programa no funciona bien con una de las librerías que se están usando, se puede elegir otra, pero suelen tener un problema comun.

WINE puede ser más complicado

Instalar los programas con WINE puede ser más complicado, pero yo diría que mejor. Al lanzar un EXE instalable, nos mostrará algunas opciones, como la versión de Windows a emular, y el proceso es más bien ir siempre hacia adelante. Si requiere .NET, bajará Mono automáticamente, y así con algunas librerías, no todas.

La configuración se tiene que hacer con el terminal o instalando software como Winetricks, con lo que podremos configurar lo mismo que con Bottles y demás, pero con una interfaz menos atractiva visualmente y menos intuitiva. De hecho, la interfaz de WINE en general es un calco de lo que veíamos en Windows 95.

Por qué usar una u otra opción

Muchas herramientas existen para mejorar las cosas, y los programas que usan WINE en su corazón no son más que frontends alternativos con algunas vitaminas. La instalación de software y configuración es más sencilla con Bottles, PlayOnLinux o CrossOver, pero los tres suelen tener el mismo problema: ejecutar un EXE suelto no se les da tan bien.

Por ejemplo, si queremos lanzar una aplicación de la Microsoft Store, Bottles no lo permite, y WINE, si es compatible, permite incluso lanzar WhatsApp. Cierto es que hay opciones que no funcionan, pero eso ya es por diseño, que Meta desactiva las videollamadas si detecta que la versión de Windows no se ha lanzado en Windows.

Bottles en concreto está disponible como paquete flatpak, con lo bueno y lo malo que tienen este tipo de paquetes. Una vez instalado software y dependencias, las «botellas» se crearán en un entorno aislado que no tocará nada importante del sistema operativo, y eso no es posible con WINE. WINE instala muchos paquetes para su correcto funcionamiento, y ya sabéis como es Linux, que si luego queremos hacer el camino de vuelta y lo hacemos mal…

En definitiva, yo recomendaría usar Bottles en concreto para la instalación de software, y WINE en particular si necesitamos lanzar EXEs sueltos. Y si no queremos correr ningún riesgo siempre podemos usar una máquina virtual.

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