MuyLinux Eduardo Medina  

Esta es mi experiencia con el hardware en Linux

Siendo sinceros, usar Linux es todavía un sacrificio a nivel de hardware, no por la potencia, sino más bien porque son pocos los fabricantes que ofrecen soporte oficial. A pesar de que existen ensambladores que facilitan las cosas, no todo el mundo tiene acceso a los equipos que venden, así que voy publicar unos consejos, basados en mi experiencia personal, sobre el hardware más recomendable para Linux.

Como no tengo todo el dinero ni todo el tiempo del mundo, no puedo exponer de todo el hardware existente, pero después de quince años usando Linux, puedo compartir las conclusiones a las que he llegado después haber tenido algunos ordenadores y lidiado con diferentes marcas. Esto no deja de ser una exposición de mi experiencia personal, pero espero que sea de utilidad para personas que anden con dudas en un mundillo que no lo pone fácil en este frente.

Intel, la marca de referencia

De entre los pocos fabricantes que intentan cuidar aunque sea un poco su soporte para Linux, Intel es posiblemente el que más destaca. El gigante de chip, que desde hace años es uno de los contribuidores top del kernel, suele ser diligente a la hora de ofrecer soporte para sus productos, aunque ese no está siendo el caso de sus gráficas dedicadas.

Aparte de procesadores y gráficas (tanto integradas como dedicadas, y esperemos que se consolide en lo segundo), Intel también hace chipsets, módulos de Wi-Fi con Bluetooth y más. Por lo general su hardware es el que está mejor soportado en Linux, lo motiva que a ensambladores de equipos orientados a Linux a emplear sus módulos de Wi-Fi incluso en equipos que funcionan con procesadores de AMD. Una pena que dicho firmware sea privativo, pero más allá de ahí no hay muchos modelos de Wi-Fi que ofrezcan un buen funcionamiento out of the box, si bien algunas marcas como Realtek y Mediatek se están poniendo aparentemente las pilas. Por otro lado, por ahí anda Broadcom, cuyo driver tiene que ser instalado de manera similar al de NVIDIA en muchas ocasiones.

En resumidas cuentas, cuanto más hardware de Intel tenga un equipo, más amigable debería ser con Linux. La experiencia más clara que he tenido en este sentido es mi actual portátil, un Acer Aspire 5 A515-54-735N que destaca por tener una gran cantidad de componentes de Intel y que ha funcionado perfectamente desde el primer momento con Fedora Workstation. Me lo compré en noviembre de 2019, así que era bastante reciente viendo que el procesador que equipa, un Intel Core i7-10510U, fue lanzado en el tercer trimestre del mismo año.

Eso sí, que un equipo lleve muchas cosas de Intel no debería de eximir al usuario de investigar un poco y asegurarse de que es compatible con Linux, más si este es un portátil. En sobremesa la cosa no parece tener tantos obstáculos, pero tampoco viene mal mirar en foros para obtener información sobre la placa base.

Gráfica dedicada: mejor Radeon que NVIDIA

En gráficas dedicadas las cosas han cambiado mucho desde que AMD anunció GPUOpen y con él AMDGPU, el driver gráfico incluido en el kernel Linux que lo ha cambiado todo en cuanto a soporte y en especial a la posibilidad de ejecutar videojuegos pesados con la pila gráfica estándar del sistema.

Por otro lado, NVIDIA no ha cambiado su forma de proceder con el paso de los años, así que sigue desarrollando y proponiendo su propia pila gráfica, la cual no funciona de la misma manera que Mesa. La consecuencia de eso, junto a la tendencia de la compañía de llevar la contraria a lo que consensúan los demás, es que el usuario se ve extremadamente limitado a la hora de elegir distribución y es muy probable que se encuentre con problemas a la hora a emplear un entorno gráfico que no sea GNOME. De hecho, en la actualidad todavía hay muchos usuarios que tienen que forzar el triple buffering en KDE cuando lo hacen funcionar sobre una gráfica de NVIDIA y su driver oficial. Es cierto que hace poco fue anunciado NVK, pero la experiencia que se obtiene empleando Nouveau sigue siendo, por lo general, bastante pobre.

Salvo que se vaya a trabajar en serio con Blender, la inteligencia artificial u otra herramienta sobre la cual las tecnologías de NVIDIA se han posicionado como las reinas indiscutibles, para escritorio y gaming es más recomendable tirar de Radeon, más si vemos que la Steam Deck está haciendo girar el soporte de juegos en torno a las soluciones de AMD, que poco a poco van desplazando a las del gigante verde entre los usuarios de Linux. Gracias a que se apoya en la pila gráfica estándar, AMD da la libertad al usuario de usar la distribución de su elección con la salvedad de las que usan Linux-libre, ya que los drivers de esa marca requieren de un firmware privativo que no cumple con los criterios de la Free Software Foundation.

tarjeta gráfica Radeon

Por su parte, las gráficas dedicadas de Intel siguen siendo más una promesa que una realidad. En Linux no han empezado mal, un poco flojas con Vulkan y muy bien con OpenGL, pero su funcionamiento requiere por ahora de emplear software en desarrollo y de introducir parámetros del kernel. Esperemos que todo esté consolidado a través de las ramas estable de los componentes requeridos tras el lanzamiento de Mesa 22.3.

En cuanto a marcas de gráficas a nivel general, merece la pena recordar que Intel es la que suele tener la iniciativa en cuanto a la implementación de los estándares, así que sus integradas son una muy buena opción si no se van a ejecutar videojuegos ni gráficos pesados, en especial si el modelo de procesador es un Intel Core de octava generación o posterior gracias a que a partir de ahí se emplea Iris, el driver de OpenGL de última generación basado en Gallium3D, y se dispone de soporte completo para Vulkan mediante ANV.

CPU: ¿mejor Intel que AMD?

Personalmente, prefiero los procesadores de Intel, y no por la potencia, sino por el soporte. Intel cuida este frente muchísimo mejor que AMD, cosa que se nota principalmente en bugs antiguos hallados en los productos del gigante rojo y en otros casos en los que la compañía, directamente, ha pasado de implicarse a pesar de decir que se podían solucionar.

Intel no es que sea perfecta, pero al menos se implica bastante más cuando se detectan problemas. Por ejemplo, desde hace meses trabaja para que Linux haga un correcto uso de la arquitectura híbrida empleada por las generaciones Alder Lake y Raptor Lake, mientras que AMD solo ha empezado a ponerse las pilas cuando la Steam Deck y los Chromebooks empezaron a emplear su tecnología.

No es agradable encontrarte bugs en los procesadores y que la compañía responsable decida borrarse para pasarle el muerto a otro, y esa es precisamente la experiencia que he tenido con AMD. Como ya he dicho, no es una cuestión de potencia, sino de calidad del soporte.

Procesadores de Intel

Placa base: preferentemente ASUS, pero con la puerta abierta

Llegamos al terreno en el que doy más palos de ciego. Mi experiencia con placas base no es amplia debido a que con ASUS me he sentido bastante cómodo, así que es la marca que recomiendo. Además, es la más empleada en Phoronix, el principal sitio web donde se publican pruebas de rendimiento relacionadas con Linux y comparativas con Windows.

No es extraño que los lanzamientos del kernel Linux contengan cosas específicas para modelos concretos de placas base de ASUS. Como alternativa, y tomando como referencia a Phoronix, se puede tener en cuenta a ASRock y MSI. La primera parece haber mejorado mucho con el paso de los años y sus placas no suelen tener muchas florituras, un aspecto a tener muy en cuenta cuando se compra hardware para Linux, mientras que la segunda tiene algunos modelos bastante amigables con el kernel.

Distinta es la situación con GIGABYTE, cuya única experiencia que he tenido con sus placas ha resultado en un auténtico desastre, con un BIOS que arrojaba errores a montones, una incapacidad de recuperarse de la suspensión y con una pantalla que no se recuperaba del apagado de protección en caso de usar mi RX 580. Siendo honesto, es una marca que desaconsejo.

Placa base de ASUS

Tarjeta de sonido dedicada e interna: ASUS

Los chips de sonido Realtek incluidos en las placas base ofrecen por lo general una calidad suficiente para el usuario promedio, pero a veces este sale rana, es de una calidad inferior a la deseada o se estropea. Cuando eso pasa, lo suyo es recurrir a una tarjeta de sonido interna en caso de estar empleando un equipo de sobremesa, y aquí recomiendo ASUS como marca.

Es cierto que el líder del sector es Creative con sus tarjetas de sonido Sound Blaster, pero estas no suelen estar muy bien soportadas por Linux y la compañía tampoco es que moleste mucho en mejorar la situación. Por su parte, ASUS siempre lo ha puesto bastante más fácil para que sus tarjetas de sonido funcionen out of the box a través de ALSA, aunque muchos modelos tienen su integración con PulseAudio rota, así que el volumen de salida tiene que ser gestionado mediante alsamixer. De manera alternativa se puede probar con sustituir PulseAudio con PipeWire para poder recuperar la gestión centralizada del volumen de la salida.

Es importante no aplicar este criterio a las tarjetas de sonido externas, ya que ahí Creative se porta mucho mejor, a pesar de que su soporte va más orientado a Android que a GNU/Linux.

Tarjeta de sonido interna de ASUS

Recuerda comprar componentes sencillos

Cuando se compra hardware para Linux, es importante tener en consideración que los componentes, sobre todo cuando se trata de periféricos como teclados y ratones, sean lo más sencillos posible. ¡Ojo!, no hay que confundir sencillo con gama baja, sino más bien con evitar cosas como la que se ve en la siguiente imagen.

raton no estandar

Aquí tenemos un ratón con botonera. Muchas veces estos periféricos llenos de florituras y características no estándares funcionan únicamente con un driver y un software de configuración que solo están disponibles para Windows. En caso de emplearlo con Linux, el usuario puede encontrarse con que la botonera ofrece unas funciones predefinidas que posiblemente no pueda modificar, que esta no funcione dejando al ratón en modo estándar o que el ratón no funcione directamente.

Afortunadamente existen ratones sencillos de gran calidad, los cuales son más ideales para usarlos con Linux. Esto se puede aplicar a los teclados y también a las luces RGB, sector en el que el sistema de código abierto todavía sigue siendo una calamidad debido a lo de siempre: que los fabricantes se desentienden de dar soporte.

Conclusión

Lo que he expuesto aquí es algo más orientativo que una solución, y es que, debido a la gran cantidad de fabricantes, es difícil dar respuestas contundentes sin llevar antes a cabo una investigación para corroborar las cosas.

Cierto es que Linux sigue estando muy por detrás de Windows en cuanto a soporte de hardware, pero la realidad es que las cosas han mejorado mucho en los últimos años si vemos que en tiempos pasados teníamos que ir a chatarrería en busca de componentes viejos que pudiesen funcionar.

Al menos ciertas marcas no tardan ahora demasiado en dar soporte y algunas como Intel a veces llegan al día uno, aunque sea empleando un sistema bleeding edge como Arch Linux, Fedora, openSUSE Tumbleweed o Void Linux.

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