MuyLinux J.Pomeyrol  

Linux Mint se planta con Snap con la excusa de Chromium, pero no aporta soluciones

snap

Seguimos hablando de Snap, el flamante gestor, formato de paquetes y tienda de aplicaciones en la forma de Snap Store, cuya relevancia en Ubuntu está llegando a causar el rechazo entre muchas partes. Porque nadie niega que Snap tiene sus bondades, pero también sus inconvenientes y la presión que está ejerciendo Canonical por imponerlo comienza a resultar excesiva.

Sobre este tema me explayaba hace unos días en un artículo que, creo, no deja lugar a dudas de lo que pienso sobre la implementación de Snap en ‘Focal Fossa’: Ubuntu Software, la gran chapuza de Ubuntu 20.04 LTS. Pero esa es mi opinión, con la que no todo el mundo tiene por qué estar de acuerdo, como de hecho es el caso. Sin embargo, las implicaciones de que lo está haciendo Canonical, y -ojo, porque esto es lo que más temor provoca- todo indica que esto solo es el principio, van más allá de una opinión aislada.

En el último boletín mensual de Linux Mint, donde se da cuenta de los avances realizados y alguna que otra cosa más, el líder del proyecto Clement Lefebvre carga tintas contra Snap y adelanta que, con la misma presión con la que Ubuntu intenta imponer su uso, lo van a evitar Linux Mint. ¿Por qué? Porque Canonical lo está haciendo muy mal y Linux Mint, su derivada más popular, no está dispuesta a pasar por el aro.

La historia comienza el año pasado y como no podía ser de otra manera, la recogimos aquí en MuyLinux: Primera oposición seria a Snap: Linux Mint y Fedora no pasan por el aro. Otro titular que no lleva a engaño, aunque conviene recordar que mientras que la postura de Fedora era de carácter técnico y tuvo respuesta afirmativa por parte de Canonical, la de Linux Mint iba más allá… porque les afecta mucho más todo lo que hace Ubuntu.

Resumiendo con brevedad (para más información, los enlaces previos) la postura de Linux Mint con respecto a Snap: nos les gusta nada una dependencia tan clara de Ubuntu, de una tienda de aplicaciones totalmente controlada por Canonical y, mucho menos, que -al contrario de lo que se prometió- comiencen a reemplazar paquetes de los repositorios para ofrecerlos únicamente en formato Snap. Que es lo que ha pasado con Chromium.

El cambio se dio en Ubuntu 19.10, pero ha sido el lanzamiento de Ubuntu 20.04 LTS, versión en la que se basará la próxima Linux Mint 20, el que finalmente ha hecho reaccionar a Lefebvre y compañía: Chromium ya no se encuentra disponible en los repositorios de Ubuntu como paquete nativo en formato Deb (APT). Solo está disponible como Snap. No solo eso: el descaro de Canonical es tal, que puedes instalar Chromium a través de gestores de paquetes como Synaptic o APT vía terminal, pero lo que se instala es el Snap.

Pero la cosa se pone peor si no usas Ubuntu, sino una derivada como Linux Mint que no preinstale Snap por defecto: instalar Chromium de los repositorios corrientes, el cual se supone un paquete Deb, da como resultado la instalación de Chromium, sí, pero como paquete Snap, incluyendo por supuesto la instalación y activación de Snap. Y este, evidentemente, es un efecto indeseable que en Linux Mint no piensan tolerar.

«Un Snap Store autoinstalable que sobrescribe parte de nuestra base de paquetes APT es un completo NO NO. Es algo que tenemos que detener y podría significar el fin de las actualizaciones de Chromium y el acceso a la Snap Store en Linux Mint», comenta Lefebvre. «En Ubuntu 20.04, el paquete Chromium está vacío y actúa, sin tu consentimiento, como una puerta trasera conectando tu ordenador a la tienda de Ubuntu. Las aplicaciones en esta tienda no se pueden parchear […] No se pueden auditar, retener, modificar o incluso apuntar hacia otra tienda. Tienes tanto poder con esto como si estuvieras usando un software propietario, es decir, ninguno. En efecto, esto es similar a una solución comercial patentada, pero con dos diferencias principales: se ejecuta como root y se instala solo sin preguntarle».

Así, Linux Mint 20 impedirá la instalación de Snap cuando venga forzada por la instalación de otro paquete y en el caso específico de Chromium, uno de los navegadores web más populares de Linux, se tratará de «un paquete vacío que te dirá por qué está vacío y te indicará dónde buscar para obtener Chromium por ti mismo». Si quieres Snap en Linux Mint 20, tendrás que instalártelo de manera expresa.

El rechazo de Linux Mint a Snap, pues, queda patente, aunque lo cierto es que no viene de ahora. Desde Linux Mint 19 la distribución apostó firmemente por Flatpak aduciendo la descentralización de la que hace gala el formato en teoría, porque en la práctica casi todo acaba en Flathub, si bien la posibilidad existe. Al contrario de lo que sucede con Snap, despreciada por Linux Mint precisamente por ser un servicio centralizado… entre otras cosas.

Todas las posturas son comprensibles y aceptables, aunque no por ello dejen de ser criticables: Canonical trata de imponer Snap en Ubuntu, llegando a las malas artes vistas con Chromium; y Linux Mint hace lo propio, apostando por Flatpak y Flathub, sin malas artes de momento, pero sin aportar solución alguna y con un doble rasero que merece una mención, no vaya a parecer que Ubuntu es el mal personificado y Linux Mint el salvador del software libre. Por partes:

  • Primero, el mismo problema que existe con la Snap Store en relación a no poder «parchear o modificar» paquetes «o incluso apuntar hacia otra tienda» se da con Flatpak, que en la práctica tiene a Flathub como único gran repositorio centralizado de aplicaciones. Sin embargo, Linux Mint preinstala Flatpak y añade por defecto Flathub. Y no digamos ya las aplicaciones privativas que se distribuyen en Flathub… ¿qué control tiene Linux Mint sobre estas aplicaciones? El mismo que tendría con la Snap Store: ninguno.
  • Segundo, Linux Mint se queja de la centralización de la Snap Store y el control que ejerce sobre ella Canonical… Pero el grueso de sus repositorios son los de Ubuntu, sobre los que Canonical ejerce el mismo control. Y sí, son repositorios centralizados. Por más que Linux Mint pueda controlar los paquetes que entran y cómo lo hacen, la verdad es que se suelen conformar con lo que hay.
  • Y tercero: la decisión planteada de bloquear Snap es soberana y en mi opinión muy acertada, pero en lugar de ofrecer «un paquete vacío que te dirá por qué está vacío y te indicará dónde buscar para obtener Chromium por ti mismo»… ¿Por qué no empaquetan y mantienen ellos Chromium? (Lo mismo lo hacen, pero no es lo que han dado a entender)

La excusa de Canonical para hacer lo que han hecho con Chromium es, básicamente, ahorrarse el trabajo de mantener las actualizaciones del navegador para todas las versiones de Ubuntu en curso. Es -en opinión de muchos, incluida la mía- una mala decisión que se agrava de manera notable al conservar un paquete de Chromium en los repositorio de Ubuntu que redirige a la instalación del paquete Snap. O sea, una mala decisión rematada con una nefasta.

Pero que la reacción de la distribución que se nutre directamente de ella se reduzca a la queja, es pobre. Decía Lefebvre el año pasado que «a un usuario de Fedora no le interesa Ubuntu […] Su software no debe ser diseñado y probado teniendo en cuenta otro entorno de escritorio y distribución, y cuando mira capturas de pantalla no debe ver Ubuntu en todas partes.» Pero eso es exactamente lo que sucede cuando por ejemplo un usuario de Manjaro con Cinnamon accede a las ‘especias’ del escritorio: están diseñadas y probadas para otro escritorio y distribución -entendiendo como escritorio y distribución una distribución de escritorio, al igual que Ubuntu y Fedora usan GNOME- y todo lo que ve cuando mira capturas de pantalla es Linux Mint.

Dejando a un lado el caso de Chromium, que no tiene justificación posible, ¿no es similar lo que hace Ubuntu con Snap a lo que hace Linux Mint con Cinnamon? ¿Le parecería bien a Lefebvre que alguna de las distros que usa Cinnamon se quejase porque no tiene control sobre los plugins del escritorio? Salvando las distancias, por supuesto, que son muchas.

Pero voy acabando, que esto se ha hecho muy largo. Lo hago recordando algo ya comentado que es lo peor que puede llegar a pasar, y es que esto sea solo el principio del camino de Canonical y Ubuntu para intentar hacernos tragar con Snap sí o sí, y de serlo… ¡ejem!

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