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LXQt 2.4 refuerza su soporte para Wayland sin perder ligereza

LXQt 2.4

La llegada de LXQt 2.4 supone un paso más en la evolución de uno de los escritorios ligeros más conocidos del ecosistema Linux. No se trata de una versión que busque grandes titulares, sino de un conjunto de ajustes pensados para que el entorno funcione con menos tirones en el día a día, especialmente cuando entra en juego Wayland. Esta versión llega unos 5 meses después de la anterior 2.3.

En un momento en el que Wayland va ganando peso frente a X11, LXQt 2.4 intenta cuadrar un círculo complejo: mantener un consumo muy contenido de memoria y CPU sin renunciar a sesiones modernas y a una experiencia visual más pulida. El resultado es una edición que se nota más por la reducción de fricciones que por la aparición de funciones espectaculares.

Wayland, el foco de una actualización delicada

El grueso de los cambios de LXQt 2.4 se centra en afinar el comportamiento sobre Wayland, uno de los puntos más sensibles en el escritorio Linux actual. La versión no reinventa el entorno, pero sí corrige detalles que influyen directamente en cómo se siente una sesión, sobre todo en equipos modestos o configuraciones con varios monitores.

Una de las mejoras más visibles es que, con LXQt 2.4 sobre Wayland, los iconos del escritorio en configuraciones multipantalla se muestran de forma más coherente. Esto reduce comportamientos extraños cuando se conectan o desconectan pantallas, un escenario bastante habitual en entornos de oficina o teletrabajo.

Además, la actualización establece una separación más clara entre los ajustes de sesión X11 y Wayland dentro de LXQt Sessions. De esta forma es más sencillo adaptar el escritorio según el protocolo gráfico en uso, evitando que una configuración pensada para X11 genere problemas en Wayland o al revés, algo que hasta ahora podía causar más de un quebradero de cabeza.

Otro pequeño cambio que influye en el uso diario es la posibilidad de abrir el menú principal de LXQt en Wayland añadiendo un atajo para «lxqt-qdbusopenmenu» en la configuración del compositor. Es un ajuste discreto, pero contribuye a que la experiencia con este protocolo se sienta más consistente y cercana a lo que muchos usuarios ya tenían interiorizado con X11.

Gestión de energía y panel en LXQt 2.4: ajustes que se notan a medio plazo

Además de las mejoras específicas para Wayland, LXQt 2.4 incorpora cambios en la gestión de energía que pueden resultar interesantes en portátiles y equipos que pasan muchas horas encendidos. El sistema permite ahora definir un tiempo de apagado de pantalla distinto para cuando el equipo está conectado a la corriente (AC) y para cuando funciona con batería.

Esta diferenciación ayuda a que los usuarios ajusten mejor el equilibrio entre autonomía y comodidad de uso: se puede configurar un apagado más agresivo en batería para rascar minutos de uso, mientras que enchufado se puede optar por tiempos más relajados. En paralelo, los desarrolladores han eliminado algunas opciones consideradas «inútiles» en la gestión de energía, con la idea de simplificar menús y evitar configuraciones redundantes.

El panel de LXQt también recibe retoques. Ahora el complemento de volumen soporta una disposición horizontal, lo que da algo más de margen para adaptar el escritorio a gustos personales o a pantallas de distintas proporciones. Aunque pueda parecer un detalle pequeño, este tipo de flexibilidad suele agradecerse en escritorios donde cada píxel cuenta.

QTerminal y otras mejoras de software en LXQt 2.4

La terminal integrada en el ecosistema, QTerminal, también se beneficia de la actualización. Se ha mejorado el comportamiento de los nombres personalizados de pestañas, lo que facilita organizar sesiones de trabajo complejas en la misma ventana, algo que usuarios avanzados y administradores de sistemas valoran a diario.

Entre las novedades visuales, QTerminal estrena un tema «Nord», una paleta de colores oscura y sobria que ya se ha popularizado en otros editores y herramientas. Además, la búsqueda dentro de la terminal ahora resalta todas las coincidencias, con un subrayado de resultados más claro, lo que agiliza localizar fragmentos concretos de texto en salidas de comandos largas.

También se ha revisado el código encargado del resaltado dentro de la terminal, con mejoras que apuntan a una experiencia algo más sólida y menos propensa a comportamientos extraños. Son ajustes menores en apariencia, pero que, sumados, ayudan a que el uso intenso de la terminal sea más cómodo.

En el ámbito de integración con el sistema, el componente xdg-desktop-portal-lxqt incorpora ahora un portal de acceso bajo el identificador «org.freedesktop.impl.portal.Access». Esto encaja con el esfuerzo general del ecosistema Linux por unificar cómo las aplicaciones solicitan permisos e interactúan con el escritorio, algo especialmente relevante en soluciones que apuestan por contenedores y sandboxing.

Al final, LXQt 2.4 consolida un mensaje claro: el escritorio ligero sigue teniendo espacio si es capaz de acompasar la transición a Wayland y a las nuevas formas de integración del software de escritorio. No romper lo que ya funciona, pulir lo que se queda corto y mantener a raya el consumo de recursos son las piezas clave de una actualización que prefiere el trabajo silencioso a la exhibición de funciones.

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