The Document Foundation carga contra Euro-Office: «la soberanía también está en el formato»

Hoy se espera el lanzamiento de Euro-Office, «la suite ofimática por la soberanía digital europea» de cuya existencia tuvimos noticia hace unos meses, polémica incluida por tratarse de un fork. Pero no iba a ser esa la única controversia que despertaría el proyecto: en la víspera de su puesta de largo, Italo Vignoli, de The Document Foundation, ha salido al paso con una carta abierta en la que no cuestiona tanto la aparición de una nueva suite ofimática europea de código abierto como el relato que la acompaña.
Como contamos en su momento en MuyLinux, Euro-Office se presentó como una alternativa europea a Microsoft Office y Google Workspace impulsada por una coalición empresarial encabezada por IONOS y Nextcloud, pensada para edición colaborativa en la web e integración con otros servicios, no como una aplicación de escritorio independiente. El proyecto, además, nace como un fork de ONLYOFFICE y ya tuvo su primer rifirrafe a causa de una supuesta infracción de licencia, un asunto que ambas partes interpretan de manera distinta: ONLYOFFICE matizó su postura inicial en lo relativo a la licencia, aunque sigue rechazando otras acusaciones vertidas por Euro-Office y Nextcloud.
La carta de The Document Foundation apunta en otra dirección, aunque conecta en cierto modo con el mismo debate. Para empezar, Vignoli rechaza que Euro-Office pueda venderse como la primera suite ofimática europea de código abierto y recuerda que antes estuvieron OpenOffice.org, creada en 2001 a partir del código de StarOffice, y LibreOffice, nacida en 2010. Y lo dice con una dureza poco habitual:
«Son dos suites ofimáticas de código abierto genuinas, construidas a partir de código fuente originado en Europa. No son un clon freeware de MS Office cuya procedencia del código no se ha revelado, ni un producto que se haya rebautizado por puro oportunismo para subirse a la ola actual de la soberanía digital.»
Cabría matizar las palabras de Vignoli, ya que tanto StarOffice como OpenOffice.org o el más tardío Apache OpenOffice han estado —o siguen estando— bajo el ala de empresas u organizaciones estadounidenses durante buena parte de su trayectoria, aunque si nos retrotraemos al origen, StarOffice nació en Alemania. Por otro lado, ONLYOFFICE se cimenta sobre la adopción y priorización del soporte de OOXML, en un desarrollo de código abierto desde sus inicios.
El fondo del asunto, con todo, no es solo histórico; es técnico y político, en el sentido más práctico del término. The Document Foundation vincula la soberanía digital europea con ODF, el formato abierto que LibreOffice defiende desde hace años, y contrapone esta apuesta al uso predeterminado de OOXML, el formato de Microsoft Office, aprobado como estándar abierto, aunque no sin polémica. Ahí está el reproche principal: si Euro-Office se presenta como una solución soberana, pero utiliza por defecto los formatos de Microsoft, el resultado sería, según TDF, reforzar la dependencia que dice combatir.
La crítica es dura, pero muy lógica, puesto que la ofimática es uno de los grandes terrenos de bloqueo tecnológico en administraciones y empresas, y la compatibilidad con DOCX, XLSX y PPTX sigue siendo una condición casi obligatoria para aspirar a una adopción real. De ahí la tensión: sin compatibilidad con Microsoft Office no hay puerta de entrada; con esa compatibilidad como eje absoluto, la soberanía queda en entredicho.
«Así que, pese a lo que se está escribiendo en apoyo de Euro-Office —la última de las suites ofimáticas desarrolladas en Europa, y no la primera—, el anuncio no va contra Microsoft. Al contrario, refuerza la estrategia de Microsoft contra la soberanía digital europea o, si se prefiere, contra la libertad de los usuarios europeos para controlar y gestionar su propio contenido», concluye la carta.
Por supuesto, no falta quien percibe en las palabras de Vignoli cierto resentimiento por haber elegido Euro-Office a ONLYOFFICE como base, existiendo LibreOffice. Pero si ha sucedido así, la explicación más probable está precisamente en la ventaja de compatibilidad con los formatos de Microsoft del software desarrollado por Ascensio System. Conviene recordar, también, que si bien LibreOffice ha mejorado muchísimo en todos los aspectos desde su aparición, uno de los focos principales de cada lanzamiento ha sido la mejora del soporte de OOXML. A su vez, también ONLYOFFICE implementó soporte de ODF, que ha ido mejorando poco a poco.
¿Hay un término medio? Se ha intentado, pero la inercia es más fuerte. Mientras administraciones y empresas no respondan a una legislación o a una estrategia de adopción decidida, el pragmatismo se seguirá imponiendo. Pragmatismo como el de ONLYOFFICE, cuya prioridad es la compatibilidad con el estándar de facto; como el de Euro-Office, que apuesta por lo mismo; o como el de LibreOffice, que pese a priorizar ODF continúa volcando grandes esfuerzos en facilitar dicha compatibilidad. Quizás en ejemplos como el de Dinamarca, de cumplirse, esté la vía de escape a toda esta contradicción.
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