Linux Adictos Diego Germán González  

Ubuntu 21.10 Impish Indri. La madurez es aburrida (Opinión)

Ubuntu 21.10 Impish Indri

La semana pasada, se liberó Ubuntu 21.10 Impish Indri, la segunda de las dos liberaciones anuales a las que nos tiene acostumbrados. Mi pregunta al probarla fue ¿Para qué?. Nunca me interesó demasiado la polémica entre quienes defienden mantener el actual sistema de dos liberaciones por año, y quienes sugieren pasar a un esquema de actualización continua (Rolling Release) Instalo tantos programas de tantos orígenes distintos que cada dos meses más o menos tengo que hacer una instalación desde cero. Sin embargo, me estoy inclinando cada vez más por la segunda postura.

Después de vender por una fortuna su empresa de seguridad informática y antes de fundar Canonical, Mark Shuttlewort pasó unas vacaciones en la Estación Espacial Internacional, Fue el segundo civil en hacerlo. Ese espíritu aventurero fue el que guió los primeros años de la distribución. Ubuntu era mucho más que un Debian fácil de instalar. Intentaba cosas nuevas, podrían salirle bien o mal, pero daban que hablar.

Ubuntu 21.10 Impish Indri. Nada nuevo que mostrar

Nadie puede negar que Canonical hizo esfuerzos por vivir del mercado del usuario doméstico. Intentó producir un dispositivo convergente mediante financiamiento colectivo, lanzó una tienda de aplicaciones con la que los desarrolaldores podían ganar dinero. Pero, no todos estaban convencidos de querer al usuario doméstico. Mientras que desde la página oficial invitaban a los usuarios a hacer sus preguntas en AskUbuntu, reportar errores en Launchpad y hacer sugerencias en la lista de correos para intercambios de desarrolladores y usuarios, los moderadores de esos sitios daban de baja las preguntas y cerraban los reportes de errores bajo excusa de forma y, contestaban de mala manera al que se atreviera a proponer algo que desafiara la visión del mundo de sus majestades los desarrolladores de la comunidad.

Cuando decidió lanzar Unity e incursionar en el mercado de los dispositivos convergentes, Canonical lanzó un entorno integrado de desarrollo. Nunca funcionó bien, la documentación era incompleta y, en AskUbuntu, que era donde te mandaba la documentación, para resolver probrelmas, respondían que ese tipo de preguntas no correspondía hacerlas allí.

Resultado, Ubuntu terminó abandonando los dispositivos móviles y televisores inteligentes. Sin embargo, casi por casualidad descubrió el mercado corporativo. Y, puso toda su capacidad innovadora allí.

Y, ese es el gran problema que yo veo en Ubuntu 21.10 Impish Indri. Que no aporta absolutamente nada. Las novedades que pueden haber, son todas o de GNOME o del núcleo Linux. Incluso el escritorio dejó de parecerse a Unity para adoptar el aspecto de cualquier otra distribución basada en GNOME.

Noten la palabra (Opinión) del título. En realidad no hay nada malo con la distribución en si. Aunque no puedo hacer una comparación exacta porque cambié de computadora entre la 21.04 y la 21.10, no cabe duda de que Impish Indri es estable, se instala rápidamente y funciona sin problemas. Sin dudas, todo lo que los usuarios conservadores del mercado corporativo pueden esperar de un sistema operativo de escritorio. Incluído el fondo gris repartición pública del menú de aplicaciones.

Al igual que esos militantes de izquierda que antes no faltaban a una protesta, y ahora se limitan a tuitear desde su iPhone en contra del bloqueo a Cuba mientras se toman un latte en Starbucks, Ubuntu mantiene un gesto de rebeldía. Firefox se instala ahora como un paquete Snap. La verdad es que no cambia demasiado, salvo tal vez que resulta más fácil sacárselo de encima.

Nos habían prometido un nuevo instalador basado en HTML 5, y, aunque no está listo, puede probarse en la versión Live Canary. La verdad es que no va a aportar absolutamente nada y, sería mejor que adoptaran Calamares como Kubuntu y Ubuntu Studio

Si existe una relación entre las novedades de Ubuntu y el espíritu innovador de Mark Shuttleworth, no cabe duda de que ahora debe pasar sus vacaciones haciendo excursiones a balnearios de aguas termales junto a contingentes de jubilados. No estoy diciendo que sea algo malo. Simplemente que me aburrió Ubuntu a la que veo como una Fedora con paquetes Snap.

Sinceramente, ya no se justifican las dos versiones anuales.

Por suerte, Linux tiene otras muchas opciones para elegir. Las versiones comunitarias siguen haciendo cosas interesantes. Y siempre están LinuxMint, Manjaro o Deepin.

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