Qué se espera de Ubuntu en 2026 y cómo cambiará Linux

Linux lleva años cocinando cambios importantes, pero 2026 apunta a ser un punto de inflexión para Ubuntu y todo el ecosistema. Mientras muchos usuarios siguen tranquilos con sus versiones actuales, en Canonical ya piensan varios pasos por delante y tienen muy claro que el próximo gran lanzamiento de largo soporte va a marcar una época.
En este contexto, Ubuntu 26.04 “Resolute Raccoon” se prepara para ser la LTS que consolide muchas de las revoluciones silenciosas que llevan tiempo gestándose: Wayland como estándar gráfico, Rust ganando terreno en el sistema, optimizaciones para hardware moderno, nuevas aplicaciones y un enfoque más agresivo hacia la estabilidad y la eficiencia. Y todo ello en un año en el que Linux, en general, va a seguir empujando fuerte en escritorio, servidores, nube, IA y gaming.
Ubuntu 26.04 LTS “Resolute Raccoon”: el mapa general
Canonical ha confirmado que Ubuntu 26.04 será una versión LTS con soporte garantizado durante al menos cinco años, ampliables hasta una década mediante Ubuntu Pro para quienes necesiten aún más estabilidad a largo plazo. Esta edición no está pensada como una simple actualización rutinaria, sino como el pilar sobre el que se asentará buena parte del ecosistema Linux durante la próxima década.
Como es tradición en Ubuntu, el nombre en clave combina un adjetivo y un animal: “Resolute Raccoon”. “Resolute” hace referencia a la determinación y firmeza frente a los retos, mientras que el mapache se asocia con la adaptabilidad, la curiosidad y la capacidad de arreglárselas en casi cualquier entorno. Juntos, dibujan una versión enfocada en la estabilidad, la inteligencia en el diseño y la flexibilidad para moverse en escenarios tecnológicos muy distintos.
A nivel de calendario, Canonical mantiene su ritual de lanzamientos de primavera, con la fecha marcada para el 23 de abril. Alrededor de esa cita se sitúan diferentes hitos previos —congelaciones de características, pruebas de interfaz, beta pública y candidato a versión final— que permiten pulir detalles y garantizar una experiencia sólida cuando la LTS llegue al gran público.
Fechas clave: del desarrollo temprano al lanzamiento final
El desarrollo de Ubuntu 26.04 “Resolute Raccoon” arrancó de forma efectiva con los primeros snapshots de la rama en construcción. Estos snapshots son imágenes de desarrollo muy tempranas, pensadas para desarrolladores, probadores y usuarios avanzados que quieran ir viendo cómo evolucionan los cimientos de la próxima LTS.
El primer snapshot de la serie sirve como base para actualizar el toolchain, los sistemas de empaquetado y los componentes esenciales, sin grandes cambios visuales todavía. A partir de ahí, el segundo snapshot previsto para diciembre de 2025 será donde se empiecen a notar de forma más visible algunas de las novedades de escritorio, nuevas aplicaciones y ajustes de rendimiento.
Sobre esa base, Canonical utiliza una planificación clásica, con una Feature Freeze fijada para el 19 de febrero de 2026. Desde ese momento, ya no se aceptan nuevas características importantes, solo correcciones y pulido de lo que ya está dentro. Unas semanas más tarde llega la User Interface Freeze (12 de marzo de 2026), que congela los cambios de interfaz para permitir traducciones, documentación y pruebas de usabilidad coherentes.
El gran hito público previo al lanzamiento estable será la beta de Ubuntu 26.04, programada para el 26 de marzo de 2026. Esta versión ya será bastante representativa de lo que los usuarios encontrarán en abril, aunque no estará exenta de errores y pequeños problemas. Más adelante, el 16 de abril de 2026 se espera la Release Candidate, que es prácticamente la versión final salvo fallos de última hora. Y, finalmente, el 23 de abril de 2026 se publicará la versión estable LTS.
Una vez en la calle, el 6 de agosto de 2026 llegará Ubuntu 26.04.1 LTS, la primera actualización de mantenimiento. Ese punto es clave porque es cuando Canonical suele habilitar la actualización directa desde la LTS anterior (24.04), momento en el que millones de equipos empezarán a dar el salto de forma progresiva.
Wayland como apuesta definitiva en el escritorio Ubuntu
Uno de los movimientos más importantes que se consolidan con Ubuntu 26.04 es la apuesta casi total por Wayland como protocolo gráfico por defecto. Tras años de transición desde X11, muchas distribuciones han ido dando el salto, y ahora Canonical se alinea con esa realidad: la experiencia estándar girará en torno a Wayland, quedando X11 relegado a compatibilidad y escenarios concretos.
Este cambio responde a una tendencia más amplia del ecosistema Linux, donde Wayland se ha ido afianzando como el estándar de facto gracias a una mejor seguridad, menor latencia en ciertos casos y una base de diseño más moderna. Escritorios como GNOME, KDE Plasma o Cinnamon han ido puliendo el soporte, y para 2026 se espera que la gran mayoría de usuarios ya puedan funcionar en Wayland sin fricciones importantes.
Eso no significa que no existan retos con cierto hardware antiguo o con drivers propietarios complicados, como algunos de NVIDIA. Canonical tendrá que seguir ofreciendo mecanismos para quienes necesiten XWayland o, en casos extremos, sesiones X11 tradicionales. Aun así, el mensaje es claro: el escritorio Linux mira al futuro y asume que no puede estar eternamente atado a tecnologías heredadas.
Más allá de Ubuntu, también se anticipa que Wayland sea cada vez más uniforme entre diferentes escritorios y compositores. Menos hacks específicos, menos parches improvisados y una experiencia gráfica más coherente tanto para videojuegos como para aplicaciones profesionales, con foco en la seguridad y la estabilidad.
GNOME 50, Showtime, Resources y el nuevo centro de aplicaciones
En el plano del escritorio, una de las grandes bazas de Ubuntu 26.04 será la llegada de una nueva generación de GNOME, en torno a la versión 50. Este salto no se limita a retoques cosméticos: busca ofrecer una interfaz más fluida, animaciones más naturales y una experiencia que pueda competir de tú a tú con diseños como el de Windows 11, pero sin perder el carácter propio de GNOME.
Junto a este cambio de escritorio, Canonical y el proyecto GNOME están trabajando para sustituir algunas aplicaciones históricas por herramientas más modernas y ligeras. Un ejemplo es el clásico reproductor de vídeo Totem, que cederá el protagonismo a una nueva aplicación llamada Showtime. Esta pretende ofrecer una interfaz más limpia, mejor integración con el sistema y un rendimiento superior para el consumo multimedia diario.
En paralelo, el veterano Monitor del sistema de GNOME dará paso a Resources, una herramienta de monitorización más visual, intuitiva y pensada para usuarios de todos los niveles. La idea es que sea más sencillo interpretar el uso de CPU, RAM, red y procesos sin necesidad de entender jerga técnica, pero manteniendo opciones avanzadas para quienes quieran mirar bajo el capó.
Otra pata importante será el App Center renovado, con una gestión más clara de paquetes DEB tradicionales y APT frente a Snap u otros formatos. La comunidad llevaba tiempo criticando la opacidad y ciertas decisiones de diseño en el centro de software, y Ubuntu 26.04 pretende corregir el rumbo apostando por mayor transparencia, tiempos de carga razonables y una experiencia más coherente para instalar, actualizar y eliminar software.
Rust gana terreno: de las GNU Coreutils al propio kernel
Más allá de la capa visible, uno de los cambios más profundos que se están produciendo en el mundo Linux es la adopción de Rust como lenguaje clave para reescribir componentes críticos. Canonical ha dado un paso especialmente ambicioso en este sentido al trabajar en versiones en Rust de las Utilidades GNU Core, es decir, los comandos básicos que cualquiera que use Linux escribe a diario en una terminal: ls, cp, mv, etc.
Estas nuevas utilidades, pensadas para integrarse en distribuciones como Ubuntu 25.10 y posteriores, han demostrado mejoras de rendimiento que pueden alcanzar hasta un 58% frente a sus equivalentes en C, manteniendo al mismo tiempo compatibilidad en el uso cotidiano. Sin embargo, la principal ganancia no es la velocidad, sino la seguridad en la gestión de memoria: Rust está diseñado precisamente para prevenir errores clásicos como desbordamientos de búfer o accesos indebidos, que son la base de muchas vulnerabilidades críticas.
El propio kernel Linux también se está abriendo progresivamente a módulos y componentes escritos en Rust. La meta no es reescribir el núcleo de la noche a la mañana, sino introducirlo poco a poco allí donde aporte más valor en términos de robustez, sin sacrificar el rendimiento ligado históricamente a C y C++.
Para Ubuntu 26.04 LTS, todo esto se traduce en un sistema operativo más difícil de romper por errores de memoria y más fácil de mantener a largo plazo. A medida que más herramientas, servicios y drivers adopten Rust, la base de seguridad de Linux se refuerza y se prepara mejor para la próxima década.
Optimización para CPUs modernas: x86-64-v3 y amd64v3
Otra línea estratégica de Canonical de cara a 2026 es dejar de pensar en Ubuntu como un sistema “café para todos” y empezar a exprimir el hardware moderno. Para ello, se están introduciendo variantes de paquetes basados en la arquitectura x86-64-v3 (o amd64v3), pensadas para sacar más jugo a procesadores actuales de Intel y AMD.
La idea es que los equipos con CPUs relativamente recientes —por ejemplo, Intel a partir de la cuarta generación o AMD Ryzen— puedan ejecutar binarios compilados con instrucciones más avanzadas, logrando un aumento real de rendimiento en tareas habituales. Al mismo tiempo, la ISO principal de Ubuntu seguirá usando paquetes compatibles con arquitecturas más antiguas, para no dejar colgados de golpe a usuarios con hardware veterano.
Para Ubuntu 26.04 LTS se contempla ofrecer herramientas u opciones que faciliten migrar a paquetes amd64v3 cuando el hardware lo permita. Esto podría ser mediante repositorios específicos, asistentes automáticos o ISOs alternativas optimizadas para estas CPUs. En cualquier caso, el mensaje es claro: quien tenga un equipo moderno notará más fluidez y mejor aprovechamiento de recursos.
En el lado opuesto, los usuarios con procesadores muy antiguos pueden empezar a notar que Ubuntu ya no está tan afinado para su hardware. Seguirá existiendo cierta compatibilidad básica, pero la optimización estará enfocada claramente a los equipos de 64 bits contemporáneos, en línea con la tendencia general de Linux de ir abandonando arquitecturas y características que lastran la innovación.
Estado de los sabores oficiales: dudas sobre Ubuntu MATE y Ubuntu Unity
Dentro de la familia Ubuntu, no todos los sabores oficiales están pasando por su mejor momento organizativo. Ubuntu MATE, que lleva años siendo la opción preferida para quienes añoran el estilo clásico de GNOME 2, atraviesa dificultades ligadas al relevo en su equipo de desarrollo. Tras el paso atrás de Martin Wimpress, el proyecto ya tuvo problemas serios para cuadrar el lanzamiento de la versión 25.10, hasta el punto de que la propia comunicación oficial llegó tarde y con poca información estructurada.
De cara a la LTS de 2026, eso se traduce en que Ubuntu MATE podría no ofrecer una edición con soporte extendido. Podría haber versión estable 26.04, pero sin el sello LTS o con un periodo de soporte más corto, algo que rompe un poco las expectativas de muchos usuarios que venían utilizando MATE precisamente por su estabilidad a largo plazo.
En el caso de Ubuntu Unity, el panorama es aún más delicado. El sabor que recupera el antiguo escritorio Unity depende en gran medida del trabajo de un único desarrollador principal, que además está en plena etapa académica (equivalente a instituto o high school). Esa realidad limita mucho el tiempo disponible para coordinar lanzamientos, atender incidencias y garantizar un mantenimiento continuado, y ya dejó huella en el ciclo anterior, con retrasos y ausencias.
Por ahora, se baraja la posibilidad de que tanto Ubuntu MATE como Ubuntu Unity opten por publicar una versión 26.02 o 26.04 sin sello LTS, centrada únicamente en ofrecer una edición actualizada sin compromiso de soporte prolongado. Desde el punto de vista de Canonical, esto no supone necesariamente un drama: lo realmente grave sería encadenar varias ausencias de lanzamientos estables, algo que podría poner en cuestión el estatus oficial del sabor.
Curiosamente, Kubuntu también ha generado cierta incertidumbre porque, al menos en las etapas iniciales, no estaba subiendo ISOs marcadas como LTS. Sin embargo, se espera que finalmente sí haya una edición 26.04 de largo soporte con KDE Plasma, y si no llegara a materializarse, sería una auténtica sorpresa dentro de la comunidad.
Linux en 2025-2026: crecimiento silencioso, pero imparable
El contexto en el que aterriza Ubuntu 26.04 es muy favorable para Linux. Durante 2025, las distribuciones de escritorio han alcanzado cuotas históricas de uso, superando el 4,44% de mercado global y llegando incluso a rozar el 5% en países como Estados Unidos. Puede parecer poco frente a Windows o macOS, pero para un sistema que durante años se movía en cifras casi testimoniales es un salto enorme.
En el ámbito del gaming, la cuota de jugadores de Linux en Steam también ha tocado máximos, rondando el 3,20% de usuarios activos. Aunque siguen siendo minoría, la tendencia apunta a un crecimiento constante que se ve impulsado por la compatibilidad de Proton, el éxito de Steam Deck y la mejora general de drivers y soporte gráfico.
Dentro de ese pastel, Ubuntu sigue siendo la reina de las distribuciones Linux, con alrededor de un tercio de la cuota total (en torno al 33,9%). Su perseguidora más cercana, Debian, se queda en torno a la mitad de esa cifra. Esta ventaja no solo se nota en el escritorio: Ubuntu se ha convertido en la base de incontables servidores corporativos, infraestructuras de empresas del Fortune 500 y estaciones de trabajo de desarrolladores en todo el mundo.
Esa posición dominante se sostiene en varios pilares: un ciclo LTS previsible, abundancia de documentación y una enorme comunidad. Si instalas una LTS como 24.04, tienes cinco años garantizados de parches de seguridad sin necesidad de ir saltando de versión en versión, algo que muchos usuarios valoran frente a las políticas más intrusivas de otros sistemas. Además, cualquier problema que surja suele tener ya una respuesta documentada en foros, blogs, vídeos o wikis, lo que reduce enormemente la sensación de estar “solo ante el peligro”.
En el escritorio, se espera una normalización total de Wayland como servidor gráfico predominante. La dependencia de XWayland irá reduciéndose, el soporte para gráficas NVIDIA seguirá mejorando y la experiencia será más homogénea entre distintos entornos, con un plus de seguridad que se notará, sobre todo, en escenarios multiusuario o con aplicaciones de alto riesgo.
En paralelo, el escritorio Linux seguirá ganando usuarios finales, no para dominar el mercado, sino para crecer de forma constante y sostenible. El fin de soporte de versiones antiguas de Windows, la mejora del hardware compatible y la madurez de distros como Linux Mint, Ubuntu, Zorin OS o Fedora jugarán un papel fundamental. Cada vez más gente decidirá mantener un equipo vivo instalando Linux en vez de tirarlo o comprarse otro solo para seguir recibiendo actualizaciones.
Tendencias globales de Linux para 2026: Wayland, IA, ARM, RISC-V y más
Mirando más allá de Ubuntu, 2026 se perfila como un año clave en la evolución general de Linux. Tras una década en la que pasó de ser un sistema alternativo de nicho a convertirse en la base de Internet, la nube y gran parte de la inteligencia artificial, el foco ya no está en demostrar que Linux es viable, sino en ver hasta dónde puede llegar.
En el escritorio, se espera una normalización total de Wayland como servidor gráfico predominante. La dependencia de XWayland irá reduciéndose, el soporte para gráficas NVIDIA seguirá mejorando y la experiencia será más homogénea entre distintos entornos, con un plus de seguridad que se notará, sobre todo, en escenarios multiusuario o con aplicaciones de alto riesgo.
En paralelo, el escritorio Linux seguirá ganando usuarios finales, no para dominar el mercado, sino para crecer de forma constante y sostenible. El fin de soporte de versiones antiguas de Windows, la mejora del hardware compatible y la madurez de distros como Linux Mint, Ubuntu, Zorin OS o Fedora jugarán un papel fundamental. Cada vez más gente decidirá mantener un equipo vivo instalando Linux en vez de tirarlo o comprarse otro solo para seguir recibiendo actualizaciones.
En el terreno de la inteligencia artificial, Linux continuará siendo la plataforma de referencia. Se verá un mayor uso de modelos abiertos, más herramientas de IA ejecutándose directamente en el dispositivo (on-device), integración de funciones inteligentes en el propio sistema operativo y mucho foco en auditoría, privacidad y soberanía tecnológica, frente a soluciones cerradas totalmente dependientes de la nube.
En cuanto a hardware, ARM y RISC-V ganarán todavía más protagonismo. ARM ya está bien asentada en servidores y gana terreno en escritorio gracias a su eficiencia energética, mientras que RISC-V avanza como apuesta estratégica en ámbitos académicos, institucionales e industriales. En ambos casos, Linux se posiciona como el sistema operativo de referencia y el motor principal de su ecosistema de herramientas.
Kernel más moderno, contenedores, sistemas inmutables y XFS autocorrector
En el ámbito del almacenamiento, uno de los avances más llamativos será la verificación y reparación en línea de XFS. Este sistema de archivos, muy usado en servidores y entornos de misión crítica, hasta ahora obligaba a parar el sistema por completo para reparar corrupciones graves, con el consiguiente impacto en la disponibilidad de servicios. Las nuevas capacidades permitirán detectar y arreglar inconsistencias mientras el sistema sigue funcionando, reduciendo de forma drástica los tiempos de inactividad.
Este movimiento acerca a XFS a la filosofía de sistemas de archivos “autocorrectores” como ZFS o Btrfs, aunque cada uno mantenga su enfoque propio. Para administradores de sistemas, supone menos dolores de cabeza, menos mantenimientos nocturnos y una base de datos y servicios más resiliente.
Por otro lado, la combinación de contenedores, cloud y edge computing continuará reforzando el papel central de Linux en infraestructuras modernas. Kubernetes, Docker y demás herramientas se apoyan mayoritariamente en Linux, y la tendencia apunta hacia más automatización nativa, stacks open source mejor integrados y menor dependencia de soluciones propietarias cerradas.
En el escritorio y el uso diario también se está viendo un auge de sistemas “inmutables” con software en contenedores aislados, donde el núcleo del sistema queda protegido en una especie de “caja de cristal” y las aplicaciones se instalan como Flatpak, Snap u otros formatos aislados. El proyecto KDE Linux —una iniciativa del propio equipo de KDE para crear su propio sistema operativo basado en Arch y Btrfs— es un ejemplo muy claro de hacia dónde se mueve parte de la comunidad en busca de más robustez y coherencia entre escritorio y base técnica.
Software libre, políticas públicas y expectativas del usuario
Más allá de lo puramente técnico, la soberanía digital será un tema cada vez más presente en 2026. Muchos gobiernos, instituciones educativas y administraciones están replanteándose su dependencia de proveedores propietarios y apuestan por plataformas abiertas que permitan auditar el código, garantizar la privacidad y evitar bloqueos comerciales o geopolíticos.
En este contexto, se espera un aumento de migraciones gubernamentales a Linux, más uso de software libre en educación y leyes más favorables al código abierto, al menos en ciertas regiones. Linux dejará de ser solo una decisión técnica para convertirse, también, en una decisión política y estratégica, con implicaciones de largo alcance.
En el lado del usuario final, las expectativas sobre Linux siguen creciendo. Se habla de superar el 5% de cuota de escritorio, de que cada vez más juegos online ofrezcan soporte nativo para Linux, de que plataformas como Epic Games o GOG se animen a lanzar clientes oficiales, de que sigan apareciendo portátiles con procesadores ARM (Snapdragon u otros) pensados desde el principio para correr Linux, o de que herramientas como GIMP o LibreOffice ganen más presencia en ámbitos profesionales.
Mientras tanto, el gaming en Linux seguirá avanzando de forma gradual pero constante. Más títulos compatibles, mejor rendimiento bajo Proton y Wine, menor dependencia de parches improvisados y una experiencia más pulida bajo Wayland son la línea a seguir. No se trata de prometer revoluciones de la noche a la mañana, sino de mantener un ritmo firme que, con los años, ya ha demostrado ser muy efectivo.
Todo este conjunto de cambios y expectativas sitúa a Ubuntu 26.04 “Resolute Raccoon” en el centro de un momento especialmente maduro para Linux. No será un lanzamiento estridente, pero sí uno que consolidará avances en estabilidad, seguridad, rendimiento y experiencia de usuario, en un ecosistema que cada vez depende más de Linux sin que muchos usuarios finales sean siquiera conscientes de ello.
